Spicy Candy
“No sé cómo”, le susurré. “¿Puedes enseñarme? Por favor, daddy”.
Debería haber dicho que no.
En su lugar, dijo: “Túmbate y abre esas hermosas piernas. Deja que daddy se encargue de eso por ti”.
Cuando me deshice por completo sobre sus dedos, me miró como si fuera lo más devastador que jamás había visto y dijo: “Esa es mi chica buena”. Tres días después me subió a un avión rumbo a Londres y no volvió a mirar atrás.
Ella ha pasado tres años al otro lado del océano intentando desaprender a su padrastro; su voz, sus manos, la forma en que pronunciaba su nombre como si le costara algo. Casi lo consigue.
Entonces, él llamó para decirle que iba a casarse de nuevo y que la necesitaba de vuelta en casa.
Ahora está de regreso en Boston, durmiendo bajo su mismo techo, viéndolo planear un futuro con otra persona y fingiendo que no sigue deseándolo de la misma manera que a los diecinueve años. Él está haciendo lo mismo: fingiendo. Controlando. Levantando muros y llamándolo protección.
Pero tres años no han cambiado lo que hay entre ellos. En todo caso, la distancia solo lo empeoró.
Él la alejó una vez para salvarla de sí mismo.
Esta vez, ella no se va a ir.
Hay cosas que están mal en todos los sentidos posibles y que, aun así, son imposibles de detener.
ADVERTENCIA: Este libro contiene contenido erótico explícito y está destinado a un público adulto.
Explora el deseo, el poder y las relaciones complejas sin rodeos.
Por favor, continúa solo si te sientes cómodo con ello.
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