Déesse
Celia, para saldar una deuda familiar abrumadora, se coloca voluntariamente bajo la dominación de Kassian, un hombre rico y despiadado conocido por su gusto por el control absoluto en sus relaciones íntimas. Su acuerdo, sellado por un contrato, está estrictamente limitado en el tiempo y define reglas claras. La historia explora su iniciación brutal a este mundo, la pérdida de su autonomía y la relación compleja y turbia que se desarrolla entre ella y Kassian. Una tensión adicional aparece con Lysander, el brazo derecho de Kassian, que observa a Celia con una mezcla de lástima y deseo, creando un triángulo peligroso donde las lealtades son puestas a prueba.
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