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Reencarnar Para Viver Bem

Reencarnar Para Viver Bem

Depois de renascer, decidi que não iria mais me apegar obsessivamente a Wagner Rocha. No aniversário dele, ele colocou uma placa dizendo: [Cachorros e Juliana Campos não entram]. Dei meia-volta imediatamente e fui para São Cristóvão, ficando bem longe dele. Ele disse que sentia enjoo ao sentir meu cheiro em casa, então obedeci e me mudei sem questionar. Disse também que, após a formatura, não queria nem respirar o mesmo ar que eu na cidade, então parti rapidamente e nunca mais voltei. Por fim, afirmou que a minha presença poderia fazer Clarinda Prado entender as coisas de forma errada. Eu apenas assenti, e logo comecei a sair com outra pessoa. Fui repetidamente fazendo escolhas opostas às que fiz na minha vida passada. Tudo porque, na vida anterior, depois de finalmente me casar com Wagner, Clarinda se jogou de um penhasco e tirou a própria vida. Ele me chamou de assassina, me torturou, me maltratou e, no fim, me deixou morrer no fundo do mar. Desta vez, só quero viver bem. Depois, quando segurei a mão do meu novo namorado, Wagner ficou parado no meio do caminho, os olhos injetados de sangue. — Juliana Campos, se você vier comigo agora, eu perdoo a brincadeira que você fez.
Short Story · Reencarnação
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A 300ª Dívida que Escrevi

A 300ª Dívida que Escrevi

Dos dez aos dezoito anos, meus pais me obrigaram a escrever duzentas e noventa e nove dívidas. Cada centavo que eu pedia a eles era considerado um empréstimo — algo que eu teria que pagar quando me tornasse adulta. Até que sofri um acidente de carro... Na hora de pagar a cirurgia, ainda me faltavam três mil no cartão. Sem saída, fui implorar ajuda aos meus pais. Mas eles apenas sorriram friamente: — Júlia Monforte, você já tem dezoito anos. Não temos mais obrigação nenhuma com você. Escreva uma nova dívida! Com lágrimas nos olhos, escrevi minha tricentésima dívida. Após a cirurgia, abri o Instagram e me deparei com uma publicação da minha irmã adotiva. Na foto, ela estava em um cruzeiro internacional, celebrando seu aniversário de dezoito anos como uma princesa, cercada de gente a bajulando. O presente dos meus pais para ela? Um apartamento de alto padrão no centro de São Paulo... e a chave de um Maserati. Até meu amigo de infância... olhava para ela com olhos cheios de amor. Ela agradecia: "Obrigada às pessoas que eu mais amo, por me darem o melhor que eu poderia ter." E eu, segurando aquela dívida toda amassada nas mãos, simplesmente sorri. Depois que eu quitar essa dívida... uma coisa é certa — não preciso mais de uma família assim.
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Ecos de un Amor

Ecos de un Amor

Mi novio insistió en escalar de noche la montaña nevada para ver la cascada. Ese mismo día, resbalé y caí desde la cima. Al despertar, descubrí que no solo sufría amnesia, sino que también había perdido una pierna. Incluso mi novio se había convertido en el esposo de mi hermana. De repente, todos me abandonaron. Solo Samuel, mi psicólogo, me guió con paciencia y cuidado. Cuando me propuso matrimonio con flores y un anillo frente a todo el personal médico, creí ver al ángel que había venido a salvarme. Pero seis meses después de casarnos, lo escuché por casualidad hablando con su amigo: —Samuel, parece que la hipnosis de este año ha sido un éxito. Ya ayudaste a Valeria a obtener lo que quería, ¿para qué dar un paso más y casarte con Sofía? —¿Crees que lo deseaba? Es solo por si recupera la memoria y podría hacerle daño a Valeria. Así la vigilo de cerca. —¿Merece la pena hacer tanto por Valeria? Ya antes limpiaste todos sus desastres, ¿y ahora usas a Sofía para eso…? —Haría lo que fuera con tal de ver feliz a Valeria. Samuel apagó el cigarrillo con fuerza y, tras un largo silencio, respondió lentamente: —Además, solo es prestar un vientre… ¡Aprovechar lo inservible!
Short Story · Romance
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Renací: Intercambio de Boda

Renací: Intercambio de Boda

Cuando renací, con los recuerdos de mi vida pasada bien presentes, lo primero que hice con mi prima Ofelia Pérez fue cambiarnos de novio. En mi vida pasada, Ofelia y yo nos casamos el mismo día. Ella, tan dulce y tranquilita, acabó casada con el comandante naval Ignacio Ramírez, frío y distante. Pero un día, Ignacio, por irse a celebrar el cumple de su amiga de la infancia, Liliana Flores, se le pasó su aniversario de bodas. Ofelia solo quería una explicación. Él, en cambio, soltó: —No tengo por qué sentirme culpable. Y desde ese día, se quedaron en la ley del hielo… por cincuenta años seguidos. Yo, con mi carácter explosivo, me casé con un contador de una fábrica de maquinaria, Fernando Aguilar. Él era calladito. Y aun así, todo el día me reclamaba que yo hablaba demasiado fuerte, que no sabía arreglarme, que no sabía "comportarme". Lo nuestro era pelear sin parar. No pasaban ni tres días sin un pleito… y a veces ni tres horas. Hasta que terminamos peleando tan feo que él mejor ni regresaba a casa. No llegamos ni al año de casados y ya estábamos divorciados. Y cuando volví a abrir los ojos, Ofelia y yo habíamos regresado al mismo día: el día de la boda…
Short Story · Romance
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Mi venganza Después de la Muerte

Mi venganza Después de la Muerte

Me estaba muriendo por envenenamiento por plata, todo por salvar a mi familia. Y ahora Marcus, mi prometido, el Alfa que había jurado nunca abandonarme, quería que le entregara mi riñón sano para dárselo a Celeste, la hija adoptiva de mis padres. A nadie le importa si vivo o muero. Así que rechacé el tratamiento conservador y me inyecté la poción de vida de una bruja. ¿El precio? En 72 horas, moriría de una falla total de todos mis órganos. En esos tres días, le entregué a Celeste mi centro de sanación privado, el que construí con mis propias manos. Mamá y papá estaban radiantes de alegría. —Qué bueno que por fin maduraste, mi niña. Ahora sí estás cuidando a tu hermana. Marcus quiso posponer nuestra boda para cuidar a Celeste. Lo acepté con calma. Me felicitó por finalmente ser comprensiva. Incluso le cedí a Celeste mi puesto como sanadora en jefe de la manada. Mis padres y Marcus estaban tan emocionados que planearon una gran fiesta para celebrarla. Invitaron a todas las personas importantes de la manada para festejar su nuevo cargo. Solo una cosa me daba curiosidad. Cuando muriera, ¿derramarían cuando menos una lágrima por mí?
Short Story · Hombres Lobo
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Renacer en el Palacio: La Venganza de Carmen

Renacer en el Palacio: La Venganza de Carmen

La boda con Diego Velázquez, heredero al reino, se vio empañada por la tragedia. María de Mendoza, la hija adoptiva de Lola —la nana que había cuidado a Diego desde niño—, se quitó la vida. La encontraron ahorcada, vestida con un traje de novia. El vino de la boda resbaló de las manos de Diego. Tras un largo silencio, soltó con voz fría, sin una pizca de emoción: —Dale una buena suma de dinero a Lola. Y asegúrate de que María tenga un entierro digno. Y no dijo más. Continuó con la ceremonia como si nada hubiera pasado, como si aquello no le afectara. Cinco años después, la víspera de que Diego ascendiera al trono, recibí la noticia: no podía tener hijos. Me envió a un convento, donde pasaría el resto de mis días, con la condición de no volver a pisar el palacio. Esa misma noche, me mostró una fotografía de María y, sin inmutarse, me dijo: —Cuando ella murió, llevaba mi hijo. Si no fuera por la influencia de tu familia en la corte, dime, ¿cómo habríamos terminado casándonos? ¿Y qué habría sido de María? —Carmen Pimentel, no sirves ni para ser madre. Quédate aquí, reza y paga por tus pecados. Ora por el alma de María y de nuestro hijo. En menos de un año, mi familia Pimentel fue acusada de traición y todos fueron ejecutados. Yo, por mi parte, morí de un infarto, desangrándome por la boca. Cuando volví a abrir los ojos, me encontré de vuelta en el día de mi boda, justo antes de entrar al palacio.
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Depois do Segundo Nascer do Sol

Depois do Segundo Nascer do Sol

Passei toda a minha vida vivendo à sombra da minha irmã, Juliana, a mulher que todos no círculo dos herdeiros da máfia adoravam e protegiam. Ela não fazia ideia de que eu havia renascido. Assim como na minha vida anterior, ela sorriu de forma doce e gentil, insistindo para que eu escolhesse meu noivo primeiro, fingindo ser atenciosa e generosa. Mas, desta vez, eu recusei. Na minha vida passada, acreditei ingenuamente que ela tinha boas intenções. Casei-me com o homem que ela recomendou, Chester Kane, um herdeiro que diziam estar paralisado após uma emboscada. Abandonei meu direito de herança para me tornar sua cuidadora, seu apoio e remédio contra a solidão. No entanto, não importava a quantidade de carinho que eu desse, o coração dele permanecia congelado. A verdade só veio à tona durante a celebração da gravidez da minha irmã. Quando um assassino de uma família rival apontou a arma para a barriga dela, o homem que não se levantava havia anos subitamente ficou de pé. Ele me empurrou direto para frente do cano. As sete balas atravessaram meu útero. Enquanto eu caía, vi-o puxar minha irmã para seus braços, protegendo-a com o próprio corpo e tomando o último tiro por ela. Só então entendi. Ele nunca esteve paralisado. Sua família nunca o havia abandonado. Ele fingiu estar doente porque o coração de Juliana pertencia a outro homem, e ele se recusava a ficar preso a mim. — Desculpe, Tania. — Ele disse. — Eu menti para você. Mas eu não podia deixar Juliana perder o herdeiro que ela carrega. Vou pagar o que te devo na próxima vida. Quando abri os olhos novamente, estava de volta ao dia em que meu pai pediu que escolhêssemos nossos parceiros de casamento. Desta vez, eu não escolhi ninguém. Mas, naquela época, eram eles que imploravam pelo meu amor.
Short Story · Máfia
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Ele Escolheu a Amante, e Eu Paguei com a Vida

Ele Escolheu a Amante, e Eu Paguei com a Vida

Na minha vida passada, Gabriel Lacerda, meu irmão, escolheu acompanhar a amante Camila Soares para ver uma chuva de meteoros. Levou consigo todos os seguranças da casa, deixando-nos completamente vulneráveis. Naquela noite, inimigos que ele mesmo havia destruído aproveitaram a oportunidade e invadiram nossa mansão para se vingar. Minha mãe foi gravemente ferida tentando me proteger. Liguei para ele, desesperada, implorando que voltasse. Ele retornou com os seguranças, mas já era tarde demais. Embora os invasores tenham sido capturados, uma nova tragédia aconteceu: Camila havia desaparecido e deixou uma carta de suicídio. Na carta, ela me acusava de usar a situação para afastar Gabriel dela e de deixar ela sozinha, exposta à vingança dos inimigos. Gabriel queimou a carta bem na minha frente. Sem raiva, sem dor. Apenas disse: — Esquece isso. Não vale a pena. Apesar de tudo, ele foi responsabilizado. Meu pai me confiou o controle da empresa da família. Mas naquela mesma noite, durante a festa de comemoração, Gabriel entrou no meu quarto e me matou. Com o olhar frio, ele disse: — Pessoas como você já deviam estar mortas. A herança é minha por direito. Morri sem paz. E quando abri os olhos novamente… O som dos inimigos arrombando os portões ecoava do lado de fora da mansão.
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Sim! Me Casei Com Irmão Do Ex

Sim! Me Casei Com Irmão Do Ex

No momento em que Luana Tavares perdeu o bebê, Henrique Ribeiro estava comemorando o retorno de Bianca Monteiro ao país. Três anos ao lado dele—cuidando, se dedicando, sendo parceira—no fim, pra ele, Luana era só uma empregada e cozinheira dentro de casa. Ela se cansou, perdeu a esperança, e decidiu se divorciar. No círculo deles, todo mundo sabia: Luana era famosa por ser igual chiclete, difícil de desgrudar. — Eu aposto que em um dia a Luana volta correndo. — Um dia? Meio dia já é máximo. — Disse Henrique. Assim que assinou o divórcio, Luana decidiu: nunca mais olhar pra trás. Se jogou na nova vida, correu atrás da carreira deixada de lado, se ocupou em conhecer gente nova. Dia após dia, Henrique já não via nem sombra dela em casa. Quando o desespero bateu, numa conferência, Henrique finalmente a viu—ela estava cercada de gente, diferente de antes. Ele foi direto: — Luana, até quando você vai continuar com essa palhaçada?! Dante Siqueira entrou na frente, empurrou Henrique com frieza: — Não encosta na sua cunhada. Henrique nunca amou Luana. E, quando finalmente aprendeu a amar, ela já não tinha mais espaço pra ele.
Romance
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Marilene Martins
História longa e sem sentido. O autor se perdeu. Muita coisa mal explicada. Como ela tem gêmeos e o irmão não sabe de nada, mas os amigos e família do Henrique  toda ja sabe? Não faz sentido ela ter se separado do Dante por filhos que ela nem sabia da existência. O q aconteceu com a Bianca (amiga qu
Janete Thome Do Nascimento Pugliesi
Torcendo para que o sequestro tenha sido responsabilidade do Dante kkkk. Ele estava estudando sobre bebês a bastante tempo. Estava na hora do Dante reagir, com um louco como o Henrique só fazendo uma loucura dessas .......... Vamos lá Dante a gente acredita em você. Para de fingir reconquista a Luana
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Gêmeos do Silêncio: Minha Dor, Sua Indiferença

Gêmeos do Silêncio: Minha Dor, Sua Indiferença

Grávida de nove meses, vi a amada do meu marido se mudar para a nossa casa com uma desculpa qualquer. Ela fingia sofrimento sempre que me via, e ele me acusava de exibir a barriga só para provocá-la. — A Rafa já sofre demais! E você ainda exibe essa barriga enorme só pra machucar! Só vai aprender se eu te der uma lição. — Rosnou ele, com frieza. Sem hesitar, mandou me trancar no sótão e proibiu qualquer um de me trazer comida. Supliquei, dizendo que os gêmeos estavam grandes, que o médico havia pedido minha internação urgente, pois o parto podia acontecer a qualquer momento. Mas ele apenas riu como se eu estivesse contando alguma piada tola. — Ainda faltam três dias pro parto. Não inventa desculpa para escapar! Vai pro sótão pensar bem no que você fez! Isso é o mínimo, depois do que fez com a Rafa! — Ele insistiu, ignorando completamente a minha dor. No sótão escuro, gritei até minhas unhas se quebrarem na porta. No silêncio sufocante, as contrações rasgavam meu corpo, cada onda de dor parecia não ter fim. Coberta de sangue, exausta e ainda presa, percebi que meu filho não sobreviveria. Três dias depois, enquanto tentava tomar um mingau, meu marido, já incomodado, comentou com desprezo: — Manda a Joyce descer para me preparar o mingau, e depois vá pedir desculpas à Rafa. Se ela pedir de um jeito decente, pode até levar ela pro hospital na hora de parir. Mas ninguém respondeu, pois o sangue já escorria do sótão, degrau por degrau, inundando a casa num silêncio mais aterrador que qualquer grito.
Short Story · Romance
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