Seis Años y Aún Me Debes un Amor
Mamá, él es mi profesor de la facultad, el señor Rodrigo Lozano.
Rodrigo inclinó levemente la cabeza ante Teresa, mostrando un respeto absoluto:
—Mucho gusto, señora, es un placer conocerla.
—Hola, profesor, el gusto es nuestro —respondió Teresa con una sonrisa cálida—. Muchas gracias por apoyar tanto a Julieta.
—No tiene nada que agradecer, señora. Ella es brillante.
Cecilia levantó la cabecita y parpadeó un par de veces al mirar a Rodrigo: