La esposa que compré
—Gracias chicas, pero ahora debo trabajar más que nunca, la operación del tumor de papá es muy costosa, no nos queda mucho tiempo, me ofrecieron millón y medio por mi apartamento en New York, eso solo alcanza para algunos gastos, aún falta más de la mitad.
Por la noche Rodrigo se marchó al club, él estaba impaciente por verla bailar. Cuando llegó se cercioró que ella estuviera allí, cuando lo comprobó pidió un baile privado. Pero ella ya estaba solicitada por dos clientes más que aguardaban en la mesa. Impaciente no le quedó de otra que esperar mientras Scarlet exhibía su cuerpo ante otros caballeros.
Pasó casi una hora y por fin llegó el turno del magnate.