Mata a la Luna
—gritó, con la voz quebrándose por el pánico mientras intentaba sujetarme, pero ya era demasiado tarde.
Eché el brazo hacia atrás y lancé un puñetazo salvaje y furioso directo a la cara de Lucy, pero ella se movió con la fluidez de una asesina entrenada. Apartó la cabeza con facilidad, dejando que mi puño cortara el aire vacío. Una risa burlona escapó de sus labios mientras retrocedía con agilidad.
—¡Miren esto, todos! ¿De verdad llaman a esta criatura patética su nueva Luna? —gritó a la multitud que nos rodeaba, con los ojos brillando de absoluto deleite.