LOS PLACERES Y PECADOS DE GIAN
Este castillo no volvió a abrir sus puertas, no hasta que tú te casaste, ¿no te parece cómico?
Por fin me mira, tiene una infantil sonrisa en la cara que no sé cómo interpretar.
—Gian Creel, criado aquí desde los cinco hasta los catorce años para volverse Rey, acompañado de niños ricos y profesores con coches caros; quienes le enseñaban a ser el tirano que es y a mirar a todo mundo desde arriba, como hace ahora. Una impecable educación de ensueño, rodeado de poder, donde quien ordena a todo mundo es un pequeño monstruo de ojos verdes; un niño que ya las mujeres desean ver como hombre, que ya es atosigado por hermosas damas y con una lista infinita de candidatas para esposa, lista que por sup