LOS PLACERES Y PECADOS DE GIAN
Sé que el Príncipe es un mujeriego, pero eso es demasiado, una locura.
Si lo dice de esa manera, sí que suena estúpido y bastante enfermo, algo que sólo puede pensar alguien con mente retorcida. Tengo que hacer esfuerzos descomunales para imaginar a un niño de esa edad tomando la mano de una chica de 17 años, quién, además, parece que poseía el físico de una porrista. Pero inmediatamente me viene a la cabeza el actual Creel, ¿qué me hace pensar que no era un tirano sólo por ser un niño? Ahora imagino a un niño de carácter endiablado, alto para su edad, de terrible mirada verde, y a su lado, una chica digna de todos los títulos; una joven aterrada y agazapada en un mugroso rincón, sometida a