Filter By
Updating status
AllOngoingCompleted
Sort By
AllPopularRecommendationRatesUpdated
Este Invierno Ya No Traerá Heladas

Este Invierno Ya No Traerá Heladas

En el mercado negro, mi padre escogió para mi hermana mayor y para mí a dos gemelos como guardaespaldas. Mi hermana, sin pensarlo, se quedó con el hermano alto y corpulento, dejándome al “mudo”, que apenas seguía con vida. Me dio lástima y lo mantuve a mi lado. Como no hablaba, lo llevaba de un lugar a otro buscando médicos y remedios. Como tenía una severa misofobia, yo siempre mantenía cierta distancia entre nosotros. Creía que había sufrido algún trauma y por eso era así. Hasta que los enemigos de mi padre nos secuestraron a mi hermana y a mí. Él me dejó atrás, eligiendo sin titubear morir para recibir la bala por mi hermana. Antes de morir, habló por primera vez; con los ojos enrojecidos le dijo a mi hermana: —Por fin puedes verme. Y a mí, en cambio, me dijo: —En la próxima vida, te lo ruego, no me elijas. Entonces entendí que no era mudo ni tenía misofobia. Lo de “mudo” y “misofobia” era solo hacia mí. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que elegíamos guardaespaldas. Esta vez, cumplí su deseo.
Read
Add to library
Morremos no Parto e Ele Só Pensava na Cunhada e no Bebê Dela

Morremos no Parto e Ele Só Pensava na Cunhada e no Bebê Dela

No dia em que a cunhada do meu marido, que morava sozinha, entrou em trabalho de parto, o meu marido me arrastou à força para o hospital para induzirem o meu parto, mesmo eu ainda estando só com sete meses de gestação. Ele me trancou na sala de parto, com a expressão tensa, e falou, desesperado: — Agatha Braga, o bebê que a Daise Diniz carrega tem uma doença raríssima. Se nascer assim, vai morrer logo que vier ao mundo. O médico disse que precisa do sangue do cordão umbilical e de células‑tronco especiais colhidas durante o parto pra salvar a vida dele! Meu irmão já morreu, eu tenho a obrigação de cuidar dela e da criança! Quando a agulha de dez centímetros para induzir o parto entrou no meu corpo, as contrações me rasgaram por dentro de um jeito que eu comecei a suar frio. No meio daquela dor, eu encarei o rosto dele e questionei, quase sem fôlego: — Eliel Paiva, a gravidez da Daise sempre correu bem. Como é que, de uma hora pra outra, o bebê dela tem uma doença tão rara? Eu é que precisei segurar a gravidez o tempo todo, e mesmo assim você quer que o nosso filho nasça antes da hora. Isso não é só acabar com a vida dele, é acabar com a minha também! Eliel franziu a testa, me segurou com força e me prendeu na cama do hospital: — Agatha, o médico já explicou. É só fazer o nosso filho nascer dois meses antes. Não vai acontecer nada com ele! Quando ele ouviu os gritos de dor da Daise na sala ao lado, pareceu se lembrar de alguma coisa. Me lançou um olhar cheio de desconfiança e disse: — Não vai me dizer que, só porque eu vivo cuidando da Daise, você quer aproveitar essa chance pra se livrar dela, né? Eu já te falei que só cuido dela por causa do meu irmão. Como é que você consegue ser tão cruel? Eu senti o sangue escorrendo por baixo de mim e comecei a chorar de desespero. Agarrei o pulso dele com o pouco de força que me restava e supliquei, com a voz quebrada, que, se ele poupasse o meu filho, eu aceitava o divórcio e deixava os dois livres pra ficarem juntos. Eliel me lançou um olhar impaciente, gelado, e respondeu: — Você está delirando. Eu sou o pai do nosso bebê. Como é que eu ia querer fazer mal pra ele? Quando o sangue do cordão umbilical do meu bebê e as minhas células‑tronco foram usados no bebê da Daise e o médico anunciou que mãe e filho estavam fora de perigo, só então o Eliel se lembrou de que também tinha uma esposa e uma criança esperando por ele em outra sala. Mas, quando ele empurrou a porta do meu quarto, não foi o choro do nosso bebê que encontrou. Sobre a cama, esperavam apenas dois pedaços de papel: as duas certidões de óbito: a minha e a do meu filho.
Short Story · Romance
666 viewsCompleted
Read
Add to library
Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Cuando tenía nueve años, quedé atrapada en una explosión mientras intentaba salvar a Joel Yorks, en donde la onda expansiva me arrebató la audición, por lo que, desde entonces, he tenido que usar audífonos. Joel se sintió tan culpable, que Insistió en pedirme la mano, y, con los ojos llenos de lágrimas, juró: —Helen, cuidaré de ti el resto de mi vida. Sin embargo, cuando cumplí dieciocho… todo cambió, porque él quería complacer a la chica más bonita de la escuela. Por esto, delante de ella y de todos nuestros compañeros, me arrancó el audífono, mientras decía con total desprecio: —Estoy harto de que seas una carga. De verdad desearía que no hubieras sobrevivido aquel día cuando tenías nueve años. Habría sido mejor que estuvieras muerta. Apreté mi informe audiológico y guardé silencio. Al llegar a casa, revisé en silencio mis solicitudes universitarias y, junto con mis padres, rompí formalmente el compromiso. A partir de entonces, Joel y yo seguiríamos caminos separados. No volveríamos a encontrarnos.
Short Story · Romance
1.4K viewsCompleted
Read
Add to library
El amor no se puede forzar

El amor no se puede forzar

Después de mi muerte, mis padres firmaron el consentimiento para donar mis órganos, por lo que mi retina terminó en el cuerpo de Carina Fernández, la hija adoptiva que más amaban. Tras esto, Carina se casó con mi propio hermano. Por fin, se convirtieron en una verdadera familia. Pasé toda una vida compitiendo con ella, solo para acabar sin nada, sola, con un destino miserable. Pero, al renacer, decidí vivir mi vida para mí. Y, contra todo pronóstico, el camino me llevó a una felicidad inesperada.
Read
Add to library
Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza

Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza

Mi novio fue diagnosticado con cáncer y necesitaba un trasplante de hígado. Cuando supe que yo era compatible, no dudé ni un segundo en aceptar la operación. Me extirparon dos tercios del hígado. El dolor era insoportable, pero en cuanto recuperé la conciencia, corrí a ver cómo estaba él. Frente a la puerta, escuché su conversación con un amigo. —Eres un genio, Javier. Nadie más podría idear una forma de venganza tan cabrona. Javier Morales soltó una risa burlona. —Si no fuera porque no quería armar tanto escándalo, hasta le habría quitado un riñón solo por diversión. —Por su culpa, Elena fracasó en el examen de ingreso a la universidad y tuvo que irse al extranjero. En un mes regresará, y en ese momento me despediré de Lucía para siempre.
Short Story · Romance
2.0K viewsCompleted
Read
Add to library
El amor que ya no vuelve

El amor que ya no vuelve

Regresé a ese momento de mi vida en que mi tío político —con quien no tengo lazos de sangre— había sido drogado con esa droga afrodisíaca. Pero esta vez, no me convertí en su “antídoto”. En lugar de eso, marqué el número de la mujer que él realmente amaba. En mi vida anterior, me enamoré perdidamente de él. Cuando supe que había sido drogado, ignoré su súplica de llamar a su gran amor… y fui yo quien calmó su deseo. Un mes después, quedé accidentalmente embarazada. Por lo que él se vio obligado a casarse conmigo, pero el día de la ceremonia de nuestra boda, su amada —que había viajado al extranjero para olvidar su dolor— fue secuestrada y asesinada. Antes de morir, le hizo ciento noventa y nueve llamadas pidiendo ayuda. Él, que estaba ocupado cumpliendo con la boda, no contestó ninguna. Después… solo se quedó mirando aquellas llamadas perdidas, sin decir una palabra. Hasta que, el día que tenía que dar a luz, me encerró en el sótano. Le rogué que me llevara al hospital. Pero él solo sonrió, con esa frialdad que jamás olvidaré, mientras me veía morir lentamente, sin poder traer al mundo a nuestro hijo. Sus últimas palabras antes de que cerrara los ojos y muriera fueron: —Si no hubieras quedado embarazada, nunca me habrían obligado a casarme contigo. Si no fuera por ti, habría contestado las llamadas de Luz y, ella no habría terminado así. Tú… mereces morir. Y entonces, volví a abrir los ojos. Era ese mismo día, el día en que él había sido drogado con ese medicamento afrodisíaco.
Short Story · Romance
15.8K viewsCompleted
Read
Add to library
Frame Me Twice? No Way, Ma'am

Frame Me Twice? No Way, Ma'am

Stanley Porter, my wife Jessica Evans’ close male friend, and I are both competing to be the next fire captain. In my first lifetime, I was chosen by a unanimous vote. On my very first night on duty as captain, Jessica came over to the fire station to celebrate with me. Sticking to my duties as captain, I didn't touch a single drop of alcohol. Yet, after drinking the chicken soup Jessica gave me, I fell into a deep sleep. That night, a massive fire broke out in the old district, resulting in the deaths of 58 people. Because I missed the station's alarm, I was accused of dereliction of duty and labeled as the main person responsible for the tragedy. The enraged families of the victims ended up beating me to death. In my second lifetime, I withdrew my name from the selection for captain. I handed the badge over to Stanley instead, saying, "You're better suited to be captain than I am." I'd assumed that this was enough to ensure that the fire couldn't be pinned on me. Yet, when the authorities looked into the fire, they ended up seeing me appear in the security footage from where the fire began. Everyone assumed I'd deliberately started the fire to get back at Stanley out of jealousy for losing out on the captain position. I now open my eyes again to live my third life. I watch as Stanley excitedly gives his speech on the podium after being made the captain. This time around, I submit a request for annual leave and take a cab straight to the airport.
Read
Add to library
One Hundred Betrayals, One Final No

One Hundred Betrayals, One Final No

I had been married to Lucius Martin for three years, and in all that time, there was never a shortage of women around him. Each time he brought another woman home, he would give me a necklace worth a fortune. In just three short years, I had accumulated ninety-nine necklaces. When Lucius fastened the hundredth necklace around my neck, I no longer cried or made a scene. Because this time, the woman he cheated with was my own older sister, the one who had beaten and scolded me since we were children. The man I loved most joined hands with the person I hated most to torment me together. At that moment, my heart finally died. This time, I took the initiative and walked up to Lucius, placing a house purchase contract into his hands. "As long as you sign this," I said, "you can do whatever you want with her." A flicker of surprise crossed his eyes, but in the end, he signed without hesitation. For the first time ever, he even leaned down and gently kissed my cheek. "Good girl," he murmured. "You've finally learned to behave." I personally opened the car door for him and watched as he hurried off toward my sister. When the car disappeared completely from sight, I let out a long breath. Then I reached beneath the documents and pulled out the paper hidden there—a divorce agreement.
Short Story · Romance
3.9K viewsCompleted
Read
Add to library
No More Second Chances, Alpha Varian

No More Second Chances, Alpha Varian

“Did the condom really break all those years back or did you just want to baby trap me, Varian?” He looked at me, eyes freezing over, “I just did what time you would make sure you would never leave my side,” ••••••••••••• Varian and Thalia had been childhood sweethearts ever since they were little. He was the alpha son and she came from the Beta line, there's seemed like a perfect love story just waiting for its happy ending. That was until Thalia got a scholarship to go to Crescent University and pursue her dream of becoming a professional healer, it was supposed to mark the end of their relationship until another curveball was thrown at them–Thalia’s pregnancy. Her dream was eventually flushed down the toilet, exchanged for being an underappreciated glorified housewife with the title of Luna slapped across it. Varian had become distant over the years then the straw that broke the camel's back was when she found out that he had been cheating with her best friend, devastation claimed her. She demanded for a divorce and as if to punish her he made sure she was left with nothing more than the clothes on her back. One night she disappeared with her twins, and years passed. Varian came face-to-face with her again. The only woman who could cure a plague unlike any seen in a hundred years. He tried to win her back but now saw that their twins was calling another man ‘Daddy’
Werewolf
295 viewsOngoing
Read
Add to library
Saying No to Her Brain Surgery

Saying No to Her Brain Surgery

During the ten years since I was found and brought to my biological family, Sonia Baxter, the girl who took my place, and I have been as close as real sisters. Even Mom says that Sonia cares more about me than a real sister would. I once swore I'd give my life to protect our special family of four. When Sonia is rushed into emergency surgery with a ruptured cerebral aneurysm, I am in my office, calmly practicing a basic suturing technique on a surgical simulator. On the screen, the robotic arm threads the needle with such precision that it looks like a work of art. A few minutes later, my boyfriend, Oliver Lyons, slams open the office door and shouts at me, "Amelia Baxter! Sonia's in critical condition. Only your micro-dissection skills can save her! Every expert in the hospital is waiting for you! We've got less than an hour before the window closes!" He looks at me with hopeful eyes. I'm the only person in the country capable of performing a surgery this complex. My hands are even known as the "Hands of God". However, I simply reply with a hum and continue fiddling with the model. Suddenly, my parents rush in. Mom grabs my arm and cries out, "Amelia! That's your sister in there! How could you just stand by and watch her die?" I gently pull away from her and hold my right hand out in front of them. This hand, which had once created countless medical miracles, is now trembling slightly. "Unfortunately, since yesterday, I've been showing symptoms of essential tremor. Dad, Mom… this hand is ruined."
Read
Add to library
PREV
1
...
3334353637
...
50
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status