Jugando con fuego
buenas tardes
Una chica de piel blanca como la nieve y ojos dorados se acerco a Roberto mirándolo con fascinación, era un hombre muy atractivo y llamativo, él apenas y le dedicó una mirada y una leve sonrisa para prestar atención a su celular, le encantaba hacerse el interesante.
— Buenas tardes señorita...
— Es usted muy atractivo ¿esta soltero?
— Por desgracia no, dentro de unos días me casare... tu también eres una chica muy hermosa.