Siempre me ha parecido curioso desmentir mitos sobre películas que todos conocemos, y en el caso de «Novia a la fuga» la respuesta es clara: no, el equipo no rodó escenas en España. Yo sé esto porque durante años he seguido el rastro de las localizaciones de las comedias románticas de los 90 y Garry Marshall —el director— montó la producción principalmente en Estados Unidos. La película, protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere, se ambienta en un pueblo estadounidense llamado Hale y en varias escenas urbanas que corresponden a Nueva York; para recrear ese tono de pequeño pueblo costero se usaron localizaciones en Nueva Inglaterra, sobre todo en Connecticut y en algunos pueblos aledaños. Esas fachadas, cafeterías y calles con encanto son muy del noreste americano, no del paisaje ibérico. Recuerdo leer entrevistas y reportajes de la época donde se mencionaba que el equipo prefería mantener todo cerca para facilitar la logística entre sets y los actores, además de aprovechar el look otoñal y marítimo propio de la costa este de EE. UU. También vi fotos comparativas de las calles reales y las que aparecen en la película: detalles como el tipo de farolas, señalización y arquitectura encajan con pequeños municipios estadounidenses más que con cualquier ciudad española. Si alguien confunde escenas románticas al aire libre con rodajes europeos, probablemente venga de esa sensación de “pueblo pintoresco” que tanto se asocia a España, pero en este caso el detrás de cámaras fue enteramente norteamericano. Me gusta pensar que ese sabor local es parte del encanto de la película, pero no hay rastro de un viaje a España en el itinerario de rodaje.