El Silencio de la CAUTIVA
Sus ojos, antes llenos de una seguridad inquebrantable, ahora vagaban con una confusión que le dolía ver.
—Está todo muy difuso. Es como intentar ver a través de un cristal empañado —dijo él, acercándose un par de pasos. Su lenguaje corporal era errático, una lucha interna entre la memoria que se le escapaba y el instinto que lo había arrastrado hasta allí—. Tengo destellos, sensaciones, pero no puedo armar el rompecabezas.