En los brazos del CEO
Ambos tomaron asiento en el sofá
—Dime que te tenía tan asustado para ocultarme todo.
—Escúchame; cuando Iris estaba por nacer, Lucía y decidimos que no tendríamos más hijos, juro que en ese momento mi vida estaba dada por sentada, pensé que estaríamos juntos hasta envejecer, jamás vería a otra mujer, decidí operarme, me hice la vasectomía, meses despues ella murió, nunca creí volver a casarme, volver a desear ser padre. Todo cambió cuando te conocí, he sufrido, aunque no lo creas, porque sabía que rompería tu sueño, tenía miedo de decírtelo y he sido un cobarde, un maldito egoísta, y si me dejaras, tendrías la justa razón, pero te amaré por siempre.