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El Alfa que me echó fuera

El Alfa que me echó fuera

Los rebeldes me tomaron mientras estaba protegiendo a mi pareja, el Alfa Arturo. Volví tres años después, solo para encontrar que Arturo estaba de pareja con mi hermana, Calista. Mi hijo, Leo, no me reconoció. Solo veía a Calista como su verdadera madre. Rota, forcé a Arturo a desterrar a Calista con el apoyo de los Ancianos, aprovechando mis contribuciones pasadas. Pero ella murió en una manada débil y apartada. Envenenada. Después de su muerte, Leo me odió por ello. Arturo nunca me culpó, sin embargo. Solo seguía diciéndome que todo estaría bien. Pero cuando nuestra manada fue atacada de nuevo, me lanzó a nuestros enemigos sin dudar. Me dejó morir. Mientras yacía muriendo, lo escuché gruñir entre dientes apretados: —Si no hubieras vuelto, Calista habría sido mi pareja de por vida. Mi corazón se convirtió en cenizas. Entonces, abrí los ojos. Estaba de vuelta. De vuelta al día en que regresé después de haberme ido por tres años. Esta vez, miré a Arturo protegiendo a Calista, con Leo aferrado a ella. “Rompo nuestro vínculo de pareja. A partir de hoy, he terminado con todos ustedes.”
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Perdí A Mi Loba Por Un Alfa

Perdí A Mi Loba Por Un Alfa

Cuando mi compañero Alfa, Logan, notó que no había enviado ni una sola solicitud de gastos en tres días, se puso en contacto conmigo por iniciativa propia por primera vez en la vida. —Cariño, ya aprobé la siguiente fase de la sanación de tu loba. ¿Ves? Siempre y cuando te comportes, tendrás todo lo que quieras. Su tono seguía siendo muy afectuoso, como si en verdad fuera un buen Alfa muy preocupado por su compañera. Pero él no sabía que, mientras ese “Cariño” aparecía en la pantalla de mi celular, yo ya había terminado de redactar el acuerdo de ruptura del vínculo de pareja. Antes de irme, lo único que podía llevarme conmigo era la vieja camiseta que llevaba puesta cuando él me marcó. Nadie creería jamás que la amada Luna de la Manada Blackmoon, en los tres años transcurridos desde nuestra ceremonia de unión, ni siquiera pudo reunir cinco vestidos decentes que fueran suyos. Cada gasto del hogar que realizaba debía ser aprobado mediante el sello de la Luna, el símbolo mismo de mi poder. —Sienna, llevar las cuentas es demasiado cansado. Te agotará. Deja que Chloe se encargue del trabajo tedioso con el sello. Todo lo que tienes que hacer es ser hermosa, solo sé mi Luna perfecta. Y así, el sello de la Luna, que debería haber sido mío, se convirtió en algo por lo que tenía que rogarle a Chloe, la asistente del Alfa que supuestamente estaba encargándose del trabajo tedioso por mí. Hace tres días, mi loba estaba al borde del colapso. Lloré y le supliqué por los doscientos mil dólares necesarios para una intervención de emergencia. Pero Chloe retuvo el sello a propósito y retrasó la aprobación diciendo que no se había seguido el proceso adecuado. Mi loba, que ya estaba por desvanecerse, se sumió en un silencio en las profundidades de mi alma. Y de la misma manera, la relación con este Alfa también murió.
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Cuando el Alfa perdió a su compañera humana de la infancia

Cuando el Alfa perdió a su compañera humana de la infancia

A las dos de la mañana, cuando llegó la llamada urgente de los Ancianos de la manada, yo acababa de salir arrastrándome de debajo de mi amor de la infancia, el heredero Alfa Slade. Mi cuerpo todavía me dolía por su ruda posesión. Como la única sanadora humana en toda la manada Bosque Negro, se me ordenó preparar hierbas como regalo para la alianza de apareamiento de Slade con la manada de las Espinas. Levanté con cuidado el brazo de Slade, que me rodeaba. Tras una noche de pasión, su poderoso cuerpo Alfa aún irradiaba un calor febril. Supuse que esta era solo otra princesa loba a la que él necesitaba rechazar, así que le toqué el pecho con picardía y le pregunté con una sonrisa: —Slade, ¿qué excusa vas a usar por nonagésima vez? ¿Que de repente te dio alergia la princesa? Él se dio la vuelta y me besó la frente, con los ojos pesados por el sueño. —Mi dulce niña, esta vez las hierbas deben ser preparadas por ti, y solo por ti. El éxito de esta alianza descansa sobre tus hombros. Me quedé helada. Durante los últimos diez años, yo había sido su consuelo secreto, la que calmaba sus ataques violentos de ira cada noche. Pensé que, tarde o temprano, me ganaría una ceremonia de unión formal. Pero en ese momento, lo comprendí. Yo era solo una conveniencia, un cuerpo para su uso personal. Si eso era todo lo que yo significaba para él, entonces reduciría a cenizas todo lo que teníamos. Hice una llamada a mi antiguo mentor en el Instituto Nacional de Medicina, el profesor Sterling. —Profesor, ese puesto de investigación sobre genética... ¿todavía está abierto? Estoy lista para regresar al mundo humano. Pero cuando ese Alfa arrogante, que decía que éramos "solo amigos" y "estrictamente profesionales", descubrió que ya no podía percibir ni un leve olor mío en el aire, perdió completamente la cabeza.
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Esposa Pecadora

Esposa Pecadora

Madeline Crawford amó a Jeremy Whitman por doce años, pero finalmente fue él quien la envió a prisión. Entre su sufrimiento y su dolor, tuvo que presenciar cómo su hombre se enamoró de otra mujer...Cinco años después, ella regresó, pero con actitudes totalmente nuevas y distintas, y quería que todo el mundo supiera que ¡ya no era la misma mujer que él había humillado antes!Con esta nueva actitud, destrozaría a aquellos que pretendían ser inocentes pero en realidad no eran nada más que una .Sin embargo, justo cuando ella estaba a punto de vengarse del hombre que la lastimó... ¡De repente, él dejó de ser un hombre cruel e indiferente, y se convirtió en un hombre cariñoso, afectuoso y muy amoroso!Aún más, él incluso podía besar los pies de ella frente a la multitud, mientras le prometía: “Madeline, fue toda culpa mía. Me equivoqué en el hecho de amar a otra mujer. De ahora en adelante, pasaré el resto de mi vida tratando de compensarte ".Madeline respondió: "Solo te perdonaré si...te mueras".
Romance
8.84.3M VuesComplété
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Esta Luna No Perdona

Esta Luna No Perdona

Ryder, mi esposo y el Alfa de la manada, siempre ha odiado el llanto de los cachorros. Pero últimamente, empezó a cuidar al cachorro recién nacido de mi hermana adoptiva, quedándose a su lado en la guardería cada noche, hasta el amanecer. Cada vez que salía de nuestro hogar para ir a la guardería, un dolor fuerte e inexplicable me partía el corazón. Esta agonía duraba toda la noche, hasta que regresaba al amanecer. Pero llegué al límite. En el festival de la luna llena, anuncié frente a toda la manada que rompería nuestro vínculo. El enlace mental de la manada estalló en murmullos; todos pensaban que la batalla me había afectado el juicio. Una luz dorada se encendió en los ojos de Ryder mientras me miraba con incredulidad. —¿Solo porque estuve ocupado para ver cómo estabas después de que te hirieron, vas a romper nuestro vínculo? ¿Y todo por un cachorro de seis meses? Evité su mirada. En lugar de eso, mi vista se detuvo en la leve marca de labial corrida en el interior de su cuello. Aunque me temblaba la voz, me mantuve firme. —Ya que tanto quieres a su cachorro, en cuanto nuestro vínculo se rompa, podrás ser su padre sin tener que esconderte.
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La Diosa Que Durmió En Su Sombra

La Diosa Que Durmió En Su Sombra

Durante cinco años, mi pareja destinada, el Alfa Killian, ha usado mi cuerpo para sobrevivir a sus ansias de intimidad. Pero jamás me ha marcado. Durante cinco años, he tenido que tragarme los supresores a la fuerza para ocultar nuestro vínculo ante el mundo. Hasta ahora. Esta noche, al terminar, me ordenó que asistiera a la ceremonia de luna llena. Llegué a pensar que por fin estaba listo para reclamarme. Para convertirme en su Luna. Pero solo rio con gusto y me dio la noticia. —Celebraré mi unión con Vivian. La hija de un Alfa. Una sangre pura. ¿Y yo? Yo no era más que su sucio secretito. El remedio para sus periodos de celo. Se alejó sin decir más. Me sequé las lágrimas, regresé a mi departamento y tiré todos mis supresores de esencia a la basura. Mi mejor amiga pensó que me había vuelto loca. —¿Estás segura? El Alfa te odiará —me advirtió. Negué con la cabeza. —No importa. Voy a borrarlo de mi vida. Entonces, acepté la invitación del Alfa Adrian, un rival que venía de Europa. En siete días, me iría para siempre.
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Cuando dejé de ser la obligación de mi Alfa

Cuando dejé de ser la obligación de mi Alfa

Tras completar el entrenamiento de Luna con el que toda loba sueña, fui a ver a mi Alfa, Damien, con una petición. Romper nuestro vínculo de almas. —¿Todo esto solo porque me perdí tu ceremonia para ayudar a la pareja de mi difunto hermano, Lilith, con los renegados en su territorio? Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios, y su voz sonó áspera y grave. Asentí en silencio. —Le di mi palabra a mi hermano antes de que muriera. Juré que protegería a Lilith. ¡No puedo romper esa promesa! ¿Por qué no lo entiendes? —susurró, suspirando con pesadez—. ¡Deja ya de ser tan infantil! ¿Por qué no puedes ser razonable, como lo es Lilith? Lo aparté con una calma glacial. Diez años. Durante los diez años que siguieron a la confirmación de nuestro vínculo, lo dejé todo. Cada afición, cada sueño… todo por aprender a ser su Luna. Todos en la manada creían que sin él era una inútil. Que ni siquiera podría sobrevivir sin su protección. Pero esta vez, ya no pude más. Él no sabía que ya había contactado con las manadas neutrales de otra tierra. Iba a un lugar donde su esencia de Alfa jamás podría alcanzarme.
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El Alfa me Rechazó, el Rey Alfa me Reclamó

El Alfa me Rechazó, el Rey Alfa me Reclamó

La vidente profetizó que yo me uniría con el Alfa y daría a luz al heredero más fuerte de la manada. Por eso, desde pequeña ya estaba decidido que me casaría con el Alfa, para que en el futuro pudiera convertirme en la Luna. Sacrifiqué toda mi juventud: sangré, luché y soporté. Cada sonrisa, cada paso, cada respiro… todo fue para convertirme en la Luna perfecta. Pero, ¿qué era lo que realmente estaba esperando? El día de la ceremonia de parejas, Guillermo apareció acompañado de una chica embarazada de sangre Omega: Luisa. Frente a todos, Guillermo anunció que, durante una cacería, ella había ingerido por accidente una hierba venenosa, quedando embarazada. Él debía asumir la responsabilidad y casarse con Luisa, para que ella se convirtiera en la nueva Luna. Al ver su expresión, firme e indiscutible, mi voz tembló al preguntar: —¿Y yo? ¿Qué voy a hacer? Él, sin dudar ni un instante, respondió de inmediato: —Susan, por esa profecía usurpaste el lugar de la futura Luna, disfrutando demasiado tiempo de un privilegio que no te correspondía. Ahora debes ceder tu lugar. —Pero no te preocupes porque te expulse. Mientras continúes siendo la sirvienta de Luisa para expiar tu culpa, podrás seguir a mi lado por siempre. Todo quedó en silencio; su mirada era como una montaña aplastándome. Yo no tenía reacción ni podía pedir nada; solo pude quitarme lentamente el velo y devolver el anillo de compromiso que simbolizaba a la futura Luna. Cuando el hijo de Luisa nació, era únicamente de sangre Omega. Fue entonces cuando Guillermo comprendió que la profecía era cierta: solo yo podía engendrar al Alfa destinado a liderar el linaje. Pero cuando él se arrepintió y me pidió que regresara, ya era demasiado tarde. Yo ya me había comprometido con el Rey Alfa; ya no le pertenecía.
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Después de su apareamiento con mi hermana

Después de su apareamiento con mi hermana

Estuve enamorada de él durante cinco años, hasta que me empujó al fuego con sus propias manos. Pensé que simplemente había caído en desgracia, pero estaba equivocada: se casó con la loba con la que había crecido llamando, su "hermana". Durante el mes que pasé en el hospital, nunca vino ni una sola vez. Cuando finalmente regresé a la casa de la manada, la vi sentada en su regazo, sonriendo dulcemente. ¿Y yo? Yo no era más que la "cazafortunas", y la "forastera descarada" a sus ojos. No fue hasta que le di la espalda y tomé el trono de Alfa de la manada Blood Moon que enloqueció, persiguiéndome, con lágrimas corriendo por su rostro. —Rompí el vínculo con ella —lloró—. Solo vuelve; ¡nos casaremos ahora mismo!
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El Alfa De Las Dos Lunas Llenas

El Alfa De Las Dos Lunas Llenas

Tenía nueve meses de embarazo cuando el Consejo de Lobos envió un reporte de recursos a las habitaciones de la Luna. En él aparecían los gastos mensuales de mi compañero. Durante dos años seguidos, mi compañero del destino, el Alfa de la manada, le había estado entregando en secreto a una loba acceso al territorio, protección y suministros. Sin falta, cada mes. El primer registro era de hace dos años, el mismo mes en que perdí a mi primer cachorro. De pronto apareció una notificación: una solicitud de contacto. El nombre decía: “La compañera del Alfa”. Me sentía extrañamente tranquila; puse una mano sobre mi vientre abultado y acepté. Me escribió. “Ya viste el reporte, ¿no?” No le respondí; en su lugar, abrí su perfil. La publicación más vieja era del 21 de abril de hace dos años. Una loba aparecía apoyada en el pecho de un Alfa. Le habían recortado la cara en la foto, pero la marca en su hombro era clara. La reconocí: era la marca de Alfa de mi compañero. El texto decía: “Gracias por elegirme en mi noche de mayoría de edad”. El 21 de abril. Esa fue la noche en que me quedé desangrándome en la sala de curación, perdiendo a mi bebé. Él me había dicho que estaba fuera por asuntos de la manada. Seguí revisando sus fotos. Entrenaba libremente en áreas exclusivas para Alfas. Usaba recursos reservados para su Luna. La cuidaban como si ya fuera la pareja que debía estar a su lado. Cada publicación transmitía el mismo mensaje: él la eligió a ella. Fijado hasta arriba había un reporte médico: estaba embarazada del cachorro del Alfa. Dejé el celular y regresé a nuestra recámara. Entonces me llegaron más cosas: fotos y videos. Me los mandó a propósito, para presumir que el amor del que yo antes estaba tan orgullosa ya no era para mí. Me senté despacio mientras sentía a mi cachorro moviéndose dentro de mí y dolor me recorría. Solo entonces lo entendí: me había traicionado por completo. No quiero un amor así. No me quedaré en esta manada. Cuando nazca mi cachorro, me iré y me llevaré a su heredero conmigo. Que el Alfa busque en cada territorio, y aunque recorra cada frontera y destruya la manada por arrepentimiento, nunca nos va a encontrar.
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