365 noches, dos hermanastros, un yo.
Gemí su nombre. "Damien, todavía no te esfuerzas por conquistarme..."
Sonrió con sorna y me susurró al oído: "Me gusta ser duro, no esforzarme demasiado".
Cuando la madre de Lila Sinclair es condenada a cadena perpetua, su mundo se derrumba de la noche a la mañana. Sin otro lugar a donde ir, es acogida por Sebastian Blackwood, el antiguo amante de su madre. Un hombre poderoso y reservado que acepta darle refugio bajo estrictas condiciones.
Lila se instala en su casa... y en una vida que jamás pidió, compartiendo techo con dos hermanastros que lo cambian todo.
Damien es peligro envuelto en encanto... intenso, controlador e imposible de ignorar. Ethan, por otro lado, es estable, amable y le da estabilidad... el único lugar donde se siente segura cuando todo lo demás parece desmoronarse.
Pero la situación de Lila tiene una cláusula oculta: su estancia en el país es temporal. En 365 días, su protección legal expira. Para quedarse, debe casarse con uno de los herederos de los Blackwood.
Una casa. Dos hermanos. Doce meses de límites difusos, secretos enterrados y emociones que jamás debió sentir.
Mientras el deseo choca con la seguridad y la pasión lucha contra la paz, Lila se ve obligada a tomar una decisión que podría asegurar su futuro... o destruirlo por completo.