El ENGAÑO DE MI ESPOSO PARALITICO
— No papi, acuéstate aquí conmigo, no te vayas con Valentina — Elizabeth, puso en aprietos al CEO, pero no por mucho tiempo, el padre se levantó, les preparó unos biberones y no se acostó con ninguna de sus bebés, la cobijó y las arropó para que durmieran un par de horas más, era demasiado temprano todavía, así que regresó a su habitación con Isabella
— En la mansión Hill, los dos pequeños terremotos de James, Jeremy y Rodrigo, pidieron desayuno apenas despertaron, no dejaban estar tranquilos a sus padre ni un solo minuto
Cómo Valentino, esperaba, James se integró a la presidencia del conglomerado internacional de la familia Hill, ahora era uno de los CEO más importantes al nivel mundial, co