Su Mayor Pecado
Mi matrimonio con Dante, el heredero Moretti, estaba destinado a ser una unión de poder, una alianza de imperios. Pero para mí, también era algo real.
Entonces, mi hermana adoptiva, Clara, apareció en la fiesta. Llevaba puesta su chaqueta de cuero hecha a la medida, montada en su preciada Ducati, y me miró directamente con una sonrisa burlona.
—Dante dice —ronroneó—, que estas preciosidades me sientan mejor a mí que a ti.
Mi sonrisa se congeló. Dante la subió a un avión con destino al extranjero tan rápido que fue como si nunca hubiera existido.
Cinco años después, la noche antes de nuestra boda.
Lo encontré mirando fijamente el diseño de nuestros anillos de boda. Él había cambiado el grabado. El «Amor Aeternus» (Amor eterno) había desaparecido.
En su lugar estaba: «Mea culpa, mea maxima culpa».
Mi pecado, mi mayor pecado.
Me quité el velo en ese mismo instante.
—La boda —dije con voz gélida— se cancela.