Renací y Dejé de Amarte
Al enterarse de que Bruno Muñoz, su primer amor, había muerto, mi esposa de mi vida anterior, con quien estaba de luna de miel a bordo de un crucero, se lanzó por la borda y se quitó la vida.
Fue entonces cuando entendí que ella nunca había logrado olvidar a Bruno.
Cuando volví a nuestros años de juventud, ella me soltó la mano sin dudarlo y caminó directo hacia Bruno.
Los vi alejarse y luego me di la vuelta.
Desde ese momento, nuestras vidas serían como dos líneas paralelas que jamás volverían a cruzarse.
Diez años después, nos reencontramos en una recepción en San Camilo.
Ella ya se había convertido en una figura emergente de la alta sociedad y apareció del brazo de Bruno, mostrándose muy cariñosa con él.
Al verme entrar a la recepción buscando a alguien, no pudo evitar soltarme:
—¿Por qué sigues tan aferrado a mí? Aunque lleves diez años esperándome, jamás voy a enamorarme de ti.
No le hice caso.
Solo fui a un rincón y saqué de ahí a mi hijo, que estaba comiéndose a escondidas un pedazo de pastel.
De pronto, a Ximena se le llenaron los ojos de lágrimas y me tomó la mano con fuerza.
—Lo haces para provocarme, ¿verdad? ¿No dijiste que en esta vida solo me amarías a mí?