La mujer que conquistó al CEO
—preguntó, intrigado, mientras observaba cada gesto y expresión en su rostro, completamente absorto en ella.
—Sí, bueno, lo demás es que soy tu jefe, el gruñón… —confesé, esperando su reacción con una mezcla de nerviosismo y expectativa, preguntándome cómo tomaría esta revelación.
—¿Mi jefe?... —su expresión cambió a una mezcla de sorpresa y diversión, y sus ojos brillaban con una mezcla de incredulidad y diversión, lo cual alivió mi preocupación.