Se connecterUVPO. CAPÍTULO 16. Una amenazaLa última evaluación era la de combate físico. Cuando llegaron al gimnasio, encontraron a varios instructores realizando demostraciones sobre una superficie acolchada. Eran hombres y mujeres de complexión atlética, con años de experiencia en defensa personal y protección de terceros.Sloan observó cómo uno de ellos derribaba a un aspirante que prácticamente lo duplicaba en tamaño.—Esto va a ser complicado —murmuró.Alejandra, en cambio, parecía emocionada.—¡Por fin algo divertido!El instructor principal explicó que evaluarían su capacidad para neutralizar amenazas, proteger a un cliente y controlar a un agresor sin utilizar fuerza innecesaria.Alejandra se quitó las zapatillas y entró en la zona de combate. Su primer oponente era un hombre alto y musculoso que le dedicó una sonrisa cordial.—No se preocupe, señorita. Comenzaremos despacio.—Qué considerado.El hombre intentó sujetarla. Tres segundos después estaba sobre la colchoneta, con un brazo inm
UVPO. CAPÍTULO 15. Una chica subestimadaSloan se quedó mudo, porque nada de eso había salido en la proyección original, pero era evidente que los instructores planeaban ponerla a prueba de la peor forma posible. En ese instante, una camioneta apareció frente al automóvil de Alejandra y bloqueó la calle. Otro vehículo se colocó detrás, impidiendo retroceder.Sloan se incorporó pasando saliva.—Está encerrada…—Ese es el ejercicio.En la pantalla, Alejandra observó los obstáculos durante apenas un segundo. Después giró el volante, aprovechó un espacio lateral y ejecutó una maniobra precisa que le permitió salir de la encerrona sin tocar ninguno de los vehículos.El automóvil tomó una calle estrecha y otra camioneta apareció por la derecha. Solo entonces escuchó los primeros disparos, pero no se molestó en sorprenderse. Redujo la velocidad, cambió de trayectoria y utilizó una salida de servicio que había identificado previamente en el plano.—¡Eso no estaba en la ruta principal! —exclam
UVPO. CAPÍTULO 14. Una mujer llena de sorpresasSloan seguía mirando la pantalla con el resultado del examen cuando Alejandra regresó de los vestidores. Se había recogido el cabello en una coleta más alta y llevaba una expresión de satisfacción que él conocía demasiado bien.—¿Qué te dijo el instructor? —preguntó ella, acercándose.Sloan se quitó los lentes y comenzó a limpiarlos, aunque estaban perfectamente limpios.—Me dijo algo bastante interesante.—¿Que soy maravillosa?—Que acabas de demostrar un conocimiento extraordinario de legislación, protocolos de seguridad y uso proporcional de la fuerza.—Gracias. Siempre he sido una mujer muy bien preparada —respondió ella con un guiño coqueto.—Lo que significa que conoces perfectamente las leyes que infringes. ¡Solo no les haces caso porque no te da la gana! ¡Sabes exactamente lo que estás haciendo y decides hacerlo de todas formas!Alejandra parpadeó con inocencia y luego soltó una carcajada tan sonora que varios candidatos se volvi
UVPO CAPÍTULO 13. Una pruebaSloan la observó durante varios segundos. No podía decir que aquello le agradara, que lo viera bien… para ser honesto es que ni siquiera lo veía. ¡Todo lo que tenía que ver con Alejandra acababa siendo un despropósito! Pero la demonia de Tasmania aquella ahora estaba bajo su tutela, y si no lograba mantenerla neutralizada durante seis meses, entonces su humilde hogar jamás volvería a ser el agujero de hobbit en la tierra que él quería que fuera. Bueno, un agujero con vista al Upper East Side, pero suyo, tranquilo, pacífico…—Superboy. ¿me estás escuchando o te saco el vibrador?—¡Estoy de acuerdo! —vociferó él de repente, porque sabía que ella era capaz de todo.Teniendo en cuenta lo que estaba pasando, necesitaba encontrar algo positivo en aquella locura: un curso de formación podía mantenerla ocupada durante semanas. ¡Eso era lo que necesitaba!—Está bien. Te conseguiré un programa de entrenamiento —consintió con un suspiro de resignación, pero la risa c
UVPO CAPÍTULO 12. Una chica con problemas gratisSloan había cometido muchos errores desde que aceptó hacerse responsable de Alejandra, pero ninguno tan grave como permitirle revisar los archivos del bufete.Después del incidente con Morton y sus acompañantes, Sloan había empezado a sospechar que mantenerla ocupada era una cuestión de supervivencia. Por eso terminó llevándola al archivo. Ni siquiera sabía qué quería, solo que si estaba allí, no estaría en otro lugar golpeando gente.—Gracias, Superboy, ya te puedes ir —sonrió ella y se paró frente a la primera estantería con las manos en la cintura.Sloan regresó a su despacho, convencido de que había encontrado una solución temporal a sus problemas… ¡Obviamente se equivocaba!Durante la siguiente hora, Alejandra revisó la correspondencia archivada. Al principio encontró solicitudes de clientes, notificaciones judiciales y publicidad. Después aparecieron los mensajes desagradables.El primero decía que Sloan terminaría arrepintiéndose
UVPO. CAPÍTULO 11. Una mujer con mala suerteCorey Morton había llegado acompañado por dos sujetos enormes, convencido de que podría intimidar a un abogado. Ahora uno de sus secuaces estaba tendido junto a una maceta rota y el otro suplicaba que una mujer mucho más pequeña lo soltara. La situación no se parecía demasiado a lo que había imaginado.En ese momento aparecieron dos guardias de seguridad, alertados por los gritos y el ruido de los muebles.Alejandra les entregó al hombre que mantenía inmovilizado y señaló a los otros dos.—Son tres. El grandote de allá es el jefe de la excursión —sonrió.Los guardias esposaron a Morton y a sus acompañantes mientras la recepcionista llamaba a la policía. Solo entonces Alejandra se acomodó la chaqueta, recogió su bolso del mostrador y comprobó que no se hubiera roto ninguna uña.Todo había durado menos de un minuto, y Sloan permanecía completamente inmóvil. Tenía la corbata torcida, los lentes ligeramente desplazados y una expresión que Aleja







