LOGINErika Camel
Derek me ayudo a meterme en el vestido de gala de la noche anterior después de que ambos tomaramos una ducha. Para mi mala suerte había entrado sola al cuarto de baño mientras él hacía unas llamadas importantes. Así que solo nos dedicamos a limpiar nuestros cuerpos mutuamente por esta vez. Aunque eso implicaba una complicidad inimaginable.
No me podía quejar, ya me sentía mejor que el primer instante que entré al cuarto de baño y él se quedó en la sala. Fue mejor que no me viera tan alterada. Agradecí al cielo los minutos de soledad, pues no puede evitar que el contenido de mi estómago se vaciara completamente en el inodoro. Me cepille los dientes para que no se notara que había vomitado el desayuno a raíz de la impresión que me causó ese reportaje de pésimo gusto con la cara de Weber en la pantalla. Casi muero del susto por saberme delatada. Aparte del susto, También casi me mata la decepción al ver el rostro de Derek cuando escuchó mi nombre, el real. Su expresión hizo que sintiera nauseas por el pavor que estaba sintiendo en ese momento. No podía hacer otra cosa que pensar que mi vida era una completa ironía. Si hubiera sospechado que ser una mujer emprendedora y competitiva me iba a doler tanto en algún momento de mi vida, pues me hubiera quedado en casa remendando calcetines. No estuviera ahora metida en este embrollo. Negué con la cabeza. ¡No! Érica Camel, eso Jamás! Me regañe a mi misma en voz baja.Erika Camel es una mujer fuerte. La mujer que las niñas quisieran ser. No una llorona que se queda en casa por temor a lo que piense un hombre.
¡He tomado malas decisiones, si! «Como casi todo el mundo»Pero eso no me hace arrepentirme de la vida que he llevado, a excepción de mi relación con Mark Weber... de eso si me arrepiento.
Solo espero tener el tiempo para conquistar a Derek, y que conozca la mejor versión de la mujer que soy. Que conozca a Erika, a la mujer y no a la fría y competitiva empresaria . Que vea que no soy la arpia que cree, y si al final de todo decide pasar de mi, pues entenderé que nuestro destino no era estar juntos aunque me duela.{***}
Un cuarto de hora más tarde bajamos al Lobby y caminamos tomados de la mano como si fuéramos una pareja de verdad, de esa que se hacen arrumacos frente a todos... de esas parejas que yo jamás había formado parte. Mi estado de ánimo después de que salí del baño, no había mejorado. Más hice lo necesario para que se me notara. Una se la puede sentir... pero no se la puede dejar ver. Seguridad... proyectar seguridad era indispensable... uno de mis mejores amigos siempre me lo decía... «Como te ven mi ciela ... pues así te tratan»Entramos en el parqueo y caminamos de la mano. El Vallet se acercó prácticamente a la carrera para ofrecernos la llave del auto de Derek.
—Buenos días señor.¿ Sabe? Disculpe por lo que le diré, pero en la madrugada cuando me dijo que regresaría en la mañana con su novia, pensé que por hermosa que fuera una mujer no podría ser más linda que su auto— soltó el joven y lo mire con incredulidad al escuchar el estupido comentario. ¿Cómo alguien podía comparar a una mujer con un coche?, el muchacho continuo hablando y espere oír algo peor y mucho más machista — Pero ahora que veo a su novia, me doy cuenta que estaba equivocado. Su novia es mucho más bonita que un Maserati.
Derek soltó una carcajada, y yo rodé los ojos. Finalmente te la frase había dodo mejor de lo que esperaba.
— Lo sé muchacho, si que es linda— musitó mi Alemán y le paso una propina al vallet de audaz lengua. — Soy un hombre con suerte.
Derek abrió la puerta del copiloto para mi y me ayudó a abordar el auto. Cerró la puerta una vez que estuve dentro y rodeó el auto rañidamente para sentarse tras el volante y regalarme su franca sonrisa.
Algo había yo pasado por alto... «¿Su Novia?» «Derek Mayer le dijo a alguien que yo era su novia?»
—¿Escuche mal o le dijiste a ese joven que yo era tu novia? — pregunté sonriendo de oreja a oreja.
—¡Culpable!— respondió él de prisa— ¿Que querías que le dijera Julie?— pensé que diría algo de su compromiso con su novia... pero... —No le puedo decir a ese muchacho que te aprovechas de mi ¿O si ? O quizás que soy tu amante por que no quieres nada serio conmigo... te aprovechas de mi Julie— dramatizó con expresión herida y estallé en carcajadas. Él pusó el auto en marcha y salimos a la avenida mientras que ambos compartimos un momento entrañable. Me dolió el abdomen de tanto reír.
—¿Me aprovecho de ti?— pregunté entre risas. — Pensé que qué era al reves.
—¿Cómo crees? Ya viste que te presento y te presumo como mi novia... ¿Cómo me presentarías tu Julie?.— aprovechó un semáforo en rojo para observarme a la cara con detenimiento.
—Como mi futuro esposo— alegué y sonrió.
—Eso sonó bien— admitió soltando una mano del volante para tomar la mía.
— Solo sería una verdadera pena que te acusen de bigamia por dos matrimonios— lo pinché con toda intension.
—Touché— se limitó a decir.
Recorrimos la ciudad riéndonos de banalidades y nos acercamos aún más al área de las mansiones cercana a mi propia casa. No podía ser que Derek viviera tan cerca de los Camel y ningino de los dos lo supiéramos. Unos tres kilómetros antes doblamos a la derecha desviándonos del camino principal y suspiré aliviada.
Aún así, me sentía extraña no me podía creer que estuviera entrando por la verja de la mansión de los Mayer. Me encantó como se veía la casa, no era moderna como la casa Camel, pero estaba perfectamente conservada y renovada. Me pareció mucho más linda que mi propia casa, detalle que nunca le comentaría a mi padre.El coche de detuvo sobre la grama y un mayordomo salió a recibir al señor de la casa.
—Binevenida— murmuro Derek — te aviso que Dominico, mi hermano... pues aquí en casa puede ser ... intenso, hablador e intenso.—Tú hermano es simpático— comenté. Lo cierto era que me habías cruzado muy poco con Dominico en los pasillos de la empresa, pero la verdad que si pensaba que era simpático... simpático y guapo.
»El negó con la cabeza — Sinceramente no pienso lo mismo. Es un grano en el culo.
Derek salió del coche y rodeó el auto para abrir la puerta para mi como el caballero de brillante armadura que era. Me tomó de la mano para ayudarme a salir y cerró la puerta a nuestra espalda, subimos a la casa y él saludó con un gesto al mayordomo ocjpandosr de las presentaciones pertinentes
— Señor Gregory le presento a Julie Peterson— se limitó de presentarme como su novia. Yo sabia que esa casa era visitada por Rocci.— Puede usted ofrecerle un refrigerio en lo que me cambio para salir a navegar.— ¿Ya no soy la novia?— pregunté al oído de Derek sin que nadie pudiera oírme en un segundo que el mayordomo se entretuvo. Derek se movió nervioso ante mi impertinencia.
—Enseguida le brindaré a su invitada un refrigerio, señor Derek— respondió el amable señor.
—Mi hermano... — soltó Derek.
—No llegó a dormir anoche señor Meyer, quiere que le deje algún mensaje.
—No, no. Solo que no me espere esta noche.
«No regresaría esta noche»... Los gritos de perra loca por la euforia casi se me escapan. ¿Sería demasiado loco? Creo que si.
«¿Navegar? »« Ciertamente no había comentado nada de que navegaríamos»
A eso se refería cuando me dijo que tenía una sorpresa y que podía estar desnuda para él durante el resto del día. Ya veo que no bromeaba en ese aspecto.
Salimos de esa casa unos quince minutos después, y si... nos fuimos a una de las marinas más exclusivas de New York. Aquí solo habían yates privados de precios exhorbitantes, así que si Derek Meyer tenía un yate aquí... ese hombre estaba podrido en Plata.Quede literalmente boquiabierta cuando vi el tamaño del yate y el lujo que se notaba al mirarlo a simple vista. No es que yo no estuviera acostumbrada al lujo, había sido criada en el seno de una de las familias más ricas del país, pero mi padre era más de Jet Privado que de yates, por eso el barco me sorprendió tanto.
Derek me ayudo a abordar y el capitán me recibió. Era un hombre sumamente atractivo, pero comparado con mi Alemán parecía de juguete.
— Julie, él es Maximiliano. Es un excelente capitán— el hombre que no debí pasar de unos treinta y cinco años me extendió su mano fuerte y apretó cálidamente la mía— No dejes que te toque, es un mujeriego empedernido— gruñó Derek fingiendo enfado, era obvio que si no era amigo cercano del capitán, al menos lo tenía en alta estima. —Maximiliano, ella es Julie Peterson.
—Mucho gusto señora Julie Peterson. Pensé en algún momento q ue las novias de Derek eran imaginarias. Jamás trae nadie a navegar.
—¿A no?¿No trae nadie a navegar? — me sorprendo con esa noticia. Derek se sonrojó, ¿Mi Alemán sonrojado? Eso si era una novedad. — El gusto es mío Maximiliano, por favor llámeme sólo Julie — respondí tratando que Derek se relajara.
Maximiliano se despidió de Derek después de darle algunas indicaciones e informaciones que no alcancé a escuchar.
— Un verdadero placer conocerte, Julie— saludo por última vez antes de poner los pies en el muelle— Pasen un día hermoso.
—¿Se marcha?— pregunté sorprendida. —¿Cómo saldremos a navegar sin tripulante?
—¿No estarías pensando en un trío, querida?— bromeó Derek.
—No, ¿cómo se te ocurre?, pero ahora ¿quien pondrá en movimiento este enorme yate?
Él hizo un gesto de suficiencia, que me dejaba más que claro que él era capaz de hacerlo por sí mismo.
— No creerás que compartiría la vista de tu cuerpo desnudo con nadie más.
— Ah, no bromeabas con lo del desnudo...
— No, no lo hacía. No había nada de broma en mis intensiones de dejarte desnuda yo mismo y mantenerte así durante todo el fin de semana. Esta vez seré yo quien te quite ese vestido.
El barco salió del muelle y se alejó más rápido de lo que pensé de la costa. Cuando alcancé a darme cuenta las torres de New York eran solo diminutos puntos en el horizonte.
Derek detuvo las maquinas, y tengo entendido que lanzó el ancla. Nos unimos en la cubierta de estribor en la cual habían ubicados unos hermosos sofás conformados por cojines de color blanco marfil.
La vista del mar era afrodisíaca, pero la cara de mi Alemán fue más de lo que yo era capaz resistir. «¿Cómo no sentirme perdidamente enamorada de él? »
«¿Cómo no creer que nuestra unión tenía algo divino, algo eterno?»
Él se acercó a mi por la espalda, bajando sin previo aviso la cremallera de vestido. Para ser honesto no necesitaba que me pidiera permiso previamente, ya estaba avisada de sus intensiones. Tendría suerte si no lanzaba ese vestido por la borda pars así encargarse de tenerme desnuda todo el tiempo que estuviéramos a bordo. Solo estaba el inconveniente que después no tendría con que ropa bajar a tierra.
Yo también lo desnudaría, pero más importante que eso, planeaba desnudar mi cuerpo y mi alma ante él. Necesitaba conocerlo del todo y saber si en un momento dado podría dejarme tirada. Necesitaba saber que lo unía a su prometida, pero más importante aún, necesitaba saber que era lo que lo unía a mi.
Ya tenía parte del camino avanzado, estaba navegando en sus aguas. Jugaba su juego.EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







