LOGINDerek Mayer
Ya ha pasado casi un mes desde que vi a Julie Peterson por última vez. ¡Un jodido y extenuante mes! No tengo idea cómo he logrado aguantarme y reprimirme tanto las ganas que me carcomen d e tener su lujuria en mi cama.
Esa mujer ronda en mi cabeza noche y día, estoy a punto de pensar que estoy cerca de enloquecer del todo, solo por ella. La forma en que la pienso ronda la obsesión. Creí que al tenerla una vez más me curaría, pero al contrario, el morbo que me produce es mi m*****a enfermedad.He intentado no llamarla, sobre todo por la forma en que se marchó después de nuestro último encuentro en mi apartamento. No se despidió, ni me dio la oportunidad de hacerlo yo. Tan solo huyó de mi, después de entregarse como la mejor de las cortesanas o la amante más romántica.
Es una bruja Sensual, que le puso un nombre extraño a mi pene y se largó. La extraño como si hubiera estado conmigo, cada uno de los día de mi vida. «Cosa que me parece demasiado preocupante».
«Soy un maldito egoista» La quiero en mi cama, de eso estoy seguro, mas no estoy al corriente de que papel jugaría fuera de ella. ¿Qué pasará cuando está pasión animal se detenga?.
Entiendo que sería injusto llamarla sin tener claro qué tipo de relación soy capaz de ofrecer en este momento. Para mi pesar, creo que ahora mismo soy un pésimo partido.
Las cosas no van bien, es probable que tenga que regresar a Alemania la semana entrante por un período indefinido, han surgido inconvenientes que más que preocuparme me enojan y me hacen rabiar.¡¡¡Ese maldito viejo aprovechado!!!
Mi tío piensa conseguir el mayor porcentaje en los bienes de la herencia millonaria de mi madre, y eso solo ocurrirá si yo y Dominico lo permitimos. No podemos regalar nuestro patrimonio, no es por el dinero en si, sino por el trabajo de toda la vida, que mi padre tanto se esforzó por lograr. Al menos eso le debemos a papá. Es todo lo que nos quedó de él.
El universo parece conspirar en mi contra. Se me hace difícil abandonar New York otra vez, ya que todo mi equipo está inmerso en un proyecto de magnitudes enormes. Uno de esos proyectos impresionantes en los que me apasiona trabajar, pero que por estar pensando constantemente en Julie, pues no lo he disfrutado del todo.
Metafóricamente hablando, Con este solo emprendimiento revolucionario realizado con éxito, se cumpliría con mi plan de ingresos anuales. Su carpeta de beneficios es realmente enorme y quedaría tiempo libre para tomar otros proyectos que pudieran maximizar las ganancias de la compañía y los beneficios que obtienen mi equipo.
Es Lunes, espero tranquilo con un café entre las manos, por los informes que mi asistente debe rendir de la semana anterior. En dos horas hay junta de accionistas, y me gusta llegar con todos los datos frescos en la cabeza. Manejo mi empresa de esa forma, participando codo a codo con mis colaboradores, así todos me admiran como un CEO capaz, y yo obtengo además del reconocimiento, la seguridad de que no me llevaré ninguna sorpresa desagradable en mi gestión.
Amaya mi asistente, es una chica muy eficiente, y se que tendrá lista la carpeta semanal en unos pocos minutos, así que mi mente se abstrae hacia mi lugar favorito, «pensar en ella, en el Tsunami que me sacude aún sin estar cerca».
Tocan a la puerta minutos después y salgo de mi delicioso limbo que me tiene con una erección apabullante, mi asistente entra el despacho, luciendo formal como acostumbra con un traje de dos piezas marrón oscuro y zapatos cerrado de tacón bajo. Amaya no es una mujer llamativa, aunque no es mal parecida, pero no se preocupa mucho por resaltar los mejores rasgos de su apariencia. Eso si, es muy talentosa en su trabajo, y llevamos trabajando como equipo desde que llegue a Estados Unidos. No la cambiaría por nadie más.
Me acomodo en la silla, dando tiempo a sofocar la energía que se esparció por mi cuerpo de tan solo imaginarme que estoy entre las piernas de Julie Peterson.
Amaya, educadamente deposita sobre la mesa de escritorio los informes y se sienta derecha frente a mi como cada lunes. Toma su tableta y comienza a englobar a su modo eficaz los principales detalles a tener en consideración.
— En su correo, Señor Meyer está el último estado de cuentas, así como el extracto del balance general qué pasó el gerente de finanzas esta mañana—ella me explica y concentró mi mirada en la bandeja de entrada. No logró localizar el correo de que me habla entre más de mil correos que entraron esta mañana.
—Vaya, no será tan sencillo. Solo con el asunto "balance general" hay más de cien correos— le explicó sin levantar la vista del ordenador y detallando cada uno de los asuntos.
— Déjeme ayudarlo Sr.Meyer— comenta ella, levantándose de su puesto y rodeando el escritorio para ver mejor, pues aún con gafas sufre de una miopía importante.
Ambos estamos lo suficiente concentrados en lo que hacemos, que no notamos la presencia de alguien más en mi despacho. Alguien que por supuesto, no debería estar aquí.
—¡Dereeeeek! — el grito hizo que Amaya dirá un salto de la impresión que recibió y prácticamente cayera sentada sobre mis piernas. —¡No puede ser Derek Meyer que por esta m*****a perra hayas roto nuestro compromiso!. No ves que es solo una zorra, osito. ¡Por Dios!
—¿Rocci? ¿De que m****a hablas mujer?—respondí exasperado. —¿Además qué haces aquí? —Nunca vienes a verme mientras trabajo, eso nunca te intereso y apareces aquí Justo un lunes en que estoy demasiado ocupado.
—Si, ya puedo ver que estas ocupadisimo—ironiza lista para empezar con su repertorio preferido, las lágrimas que no sé de donde saca tan rapido— Por eso debí haber venido más seguido, para darme cuenta que todo mi sufrimiento, y todos nuestros problemas, ¡todo es por esta!.
—Se-Señorita Drake— tartamudeó Amaya tratando de ofrecer una disculpa— le puedo asegurar...
—A mi no me hables zorra— escupio Rocci interrumpiéndola, provocando que ela pobre Amaya se sintiera aún más humillada, de ser eso posible.
—Rocci, por favor, te exijo que respetes a Amaya—mi voz sonó casi fue un rugido, estaba perdiendo la paciencia.
—Amuya, excusame por esto. ¿Crees que puedas darme un par de minutos para resolver este tema? — ella asiente con la cabeza y recoje su tableta lista para salir. —Te volveré a llamar en par de minutos y seguimos de donde nos quedamos.
La chica avanza en silencio en dirección a la puerta, con la cabeza gacha, y sin emitir un sonido. Al pasar junto a Rocci se desató la cataclismo.
Mi ex le encajó las uñas en el antebrazo y la detuvo, sin darme tiempo a nada.
—Que sea la última vez que te vea cerca de mi Osito— vocifero enferma. —No eres más que una fácil, una regalada, pero nada romperá mi relación con Derek. ¿lo entiendes p**a? ¡¡¡Nada!!!
—¡Rocci!, ¿Qué m****a te pasa? ¡Suelta a Amaya ahora mismo! ¿Acaso enloqueciste?— mi tono de desprecio ante su actitud hizo que la soltara, pero aún así no pude esperarme su siguiente movimiento. La mano de Rocci bofeteó el rostro de mi asistente con tal fuerza, que la sangre me hirvió en las venas.Corrí hacia ellas, me interpuse entre Amaya y esa demente. Nada, absolutamente nada le daba el derecho a actuar de esa forma. Nunca imagine que fuera capaz de perpetrar algo así. Amaya me mira absolutamente humillada e indefensa, de su boca sale un hilo de sangre, pues parece que el golpe le rompió el labio. Además su cara tiene marcada las uñas de mi ex prometida, no solo la golpeó sino que también aprovechó para aruñarla. La situación me supera, por nuestros gritos, uno de los miembros de mi equipo de seguridad está en la puerta, esperando solo una orden para intervenir.
—¡Sácala del edificio!—grazné poseído por la ira y la impotencia.
—¡No Osito! No me hagas esto a mi. ¡Soy tu prometida!—comenzó a llorizquear.
—¡Sacala!— insistí revisando el rostro herido de la pobre Amaya. —Osito yo...— dijo luchando con el hombre de seguridad para que no la tocara.
— ¡No te atrevas a ponerme una mano encima, miserable gato!— chilló llena de desprecio.
— Derek Mayer para ti, Rocci Drake— le aclaré—. No soy "osito". No quiero volver a verte por aquí, ahora que vi tu verdadera cara—la veo luchar con el hombre tratando de eludir su agarre.
Dominico irrumpe en el despacho al sentir todo el alboroto, los gritos histéricos de Rocci se escuchan por todo el piso.
—No se que me pasó Derek, escúchame... perdí el control. Son las hormonas— el hombre de seguridad prácticamente la arrastra fuera de mi despacho— ¡Estoy embarazada! ¡Embarazada de tu hijo Derek Mayer! Las hormonas me tiene enloquecida!
Dominico se dejo caer en un sofá, y el hombre de seguridad la soltó de inmediato. Yo aún no soy capaz de procesar lo que siento en este preciso instante. «¿Rocci embarazada?», definitivamente ya no estoy seguro de que ella pueda ser una buena compañera de vida, mucho menos una buena madre.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







