LOGINÉrika Camel.
«¿Me volví tonta en algún momento de esta semana?»
«¿Comi algo radiactivo que cambió mi forma de pensar sensata y coherente?»
El estómago me dio un vuelco. No puedo evitar sonreírle, es algo que me supera. Aunque me resista al mar de emociones que me inundan, su rostro lo tengo grabado, y cada expresión me hace hervir la piel. Camino despacio sabiéndome sensual y admirada. «¿Estoy nerviosa?» Si, definitivamente lo estoy con seguridad.
Hay electricidad en el ambiente, la puedo sentir. Mi piel completa se eriza y apenas me estoy acercando. Es como si un campo magnético se hubiera formado entre nosotros. «Cómo los polos opuestos que somos, no podemos evitar atraernos de esta manera tan brutal y arrolladora».
Tan pronto como entro en su espacio personal, su fragancia varonil me marea gratamente. Lo miro a los ojos conteniendo la respiración, el brillo de su mirada no podría mentir, «Estaba tan ansioso como yo». Su sonrisa es transparente como la de un niño, y no soy capaz de razonar.
Me acerco aún más despacio, apoyo ambas manos en su pecho acariciandolo sutilmente «Moría por tocarlo otra vez». Es como si los Deja vu me llenaran de él. Subo la cabeza para alcanzar su barbilla. No me importa quien nos mire, el mundo dejo de existir y estoy perdida en la mirada penetrante de Derek.
Él lleva sus fuertes manos a mi espalda baja y me atrae un poco más contra su cuerpo duro y viril. Me derrito entre sus brazos, su efecto en mí es devastador.
Le besó la barbilla, para luego besarle la mejilla cerca de la comisura de los labios. Sus brazos se cierran alrededor de mi cuerpo como si de una boa constrictor del tratara. Tiemblo por la anticipación de lo que ocurrirá después. Estoy segura que no lograré tragar un bocado con Derek enfrente.
— Estás hermosa— susurra contra mi cuello. —Absolutamente hermosa, Julie Peterson.
—Tú también te ves muy bien— respondo con la respiración entrecortada.
—¿Cómo está tu espalda?— indaga pasando sus manos por mi espalda desnuda. —La última vez que la vi, había sido mordida por un caníbal que quería devorarte completa— bromeó.
—Espero que ese caníbal no haya cambiado de parecer— eche la cabeza atrás para mirarlo nuevamente a los ojos y ver su reacción ante mi última frase.
—Ese caníbal energúmeno tiene los mismos planes que en la anterior ocasión. Solo que esta vez tiene más hambre de ti.
—Es mutua esa hambre. ¿Sabias?— alcance a decir y mi abdomen se contrajo. Me estaba exitando solo de hablar con Derek. El suave roce de sus manos contra mi espalda estaba provocando una verdadera laguna en mis bragas.— No sé cómo podré cenar, contigo mirándome de esa manera.
—Eso no será problema. Tenemos un problema mayor— dijo sin soltarme de su abrazo y mirando al interior del restautante—No creo que sea inteligente cenar aquí— él espero que yo reaccionara, pero yo guarde silencio escuchándolo atentamente.
—¿Pasa algo?— pronuncie lentamente mordiéndome el labio inferior, provocando que él pasara su lengua saboreandose los carnosos labios.
—No te mentiré Julie— soltó rápidamente,mirándome con extrema confianza y seguridad. Mi ex prometida está adentro. Lo más probable es que me monte una escena en cuando me vea contigo, sin siquiera detenerse a preguntarme qué relación tengo contigo. No me gustaría pasar por un momento así de incomodo ni exponerte a ti a ello. Rocci puede ser...
Él guardó silencio, pero supe que lo hizo por respetar a su ex.
Yo conocía muy bien a Rocci Drake, y si. Era del tipo de mujer que se victimizaría en público, gritaría y lloraría como histérica, incluso se echaría a los pies de Derek Meyer en medio del restaurante. En parte yo también lo haría si estuviera a punto de perder a un hombre como Derek.
—¿Aún sientes algo por ella?— la pregunta escapó de mis labios sin siquiera proponérmelo. Yo lo era una mujer celosa. Que me importaría que Derek amara a su ex. «Me Importaba» «¿Eso impediría que lo tuviera entre mis piernas esta noche?»
¿La verdad? Si, si me estaba importando, pero aún estaba a tiempo de sacar los sentimientos de esta partida. Debía conformarme con el cuerpo de Derek, no pensar en una relación. Eso estaba fuera de todos los términos. Eso era imposible. ¿O no?
De lo que estaba segura es que nada lograría impedir que esta noche fuera suya, y él fuera completamente mío. No le daría tiempo a pensar en otra persona, en pensar en otra cosa que no fuera mi piel, mis labios, mi cuerpo. Le hago el amor con tanta fiereza que borrara a cualquier vestigio de Rocci.
—Vámonos de aquí— susurre sin esperar que me respondiera la tonta pregunta que le había hecho, a penas segundos antes.
Él me tomó de la mano y tiro de mi sonriente, como si de una travesura se tratara. No éramos par de infieles. Él había roto su relación con la escuálida de Rocci Drake, y a Mark lo corté yo cuando ya su actitud hacía Julie se pasó de los términos razonables.
—¿A donde vamos?— pregunté exitada por nuestra precipitada huida.
—Por el momento a mi coche, luego algo se me ocurrirá.
—Te has puesto a pensar que a donde vayamos tu fama nos hará un blanco fácil— dije disimulando, no era solo su prestigio , enseguida me reconocerían a mi también.
—Justo eso estaba pensando antes de que llegaras. Eres demasiado hermosa para que pases inadvertida.
Sonrei y entré de una vez al auto. Derek tenía la puerta del copiloto abierta para mi. Me acomode en el interior del lujoso auto. Él Rodeó el auto a toda prisa, y entro al auto. Con una vehemente determinación me beso, tomándome despreprevenida. Me sorprendió tan gratamente que sentí su beso como el mejor de mi vida. Perdí el aliento totalmente, y me entregue a las sensaciones que solo aquel aleman me hacía sentir.
Podría hacerle el amor en el aparcamiento de este restaurante sin siquiera detenerme a pensármelo. Bastaba con que él me lo pidiera.
Estaba en las manos de mi enemigo. Lo peor: que no quería escaparme de él.EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







