LOGINDerek Meyer
Espero en el porche del restaurante la llegada de Julie Peterson, estoy ansioso y enojado conmigo mismo. El plan era impresionar a Julie, no salir corriendo como un fugitivo de este icónico restaurante.
Tarde me di cuenta que la flor innata de la sociedad me vería acompañado de una hermosa mujer, ella era demasiado hermosa para pasar desapercibida. Y a mi… bueno, a las revistas económicas les encantaba mostrarme en primera plana últimamente.
Incluso cualquier amiga de Rocci podría llamarla, y verme envuelto en un terrible chisme por una infidelidad atrasada a mi ex prometida.
Pero lo que si no sospeche es que la mismisima Rocci estaría en el interior del restaurante.
Por un segundo no logro verme, pero no me imagino lo desastroso que hubiese sido dicho encuentro.
Romper con Rocci fue complicado, pero la sola idea de que veré Julie me hace olvidarme hasta de mi nombre. Esa mujer me hechizó, deseo sonreír como estupido, y hacerle el amor hasta que ambos perdamos la conciencia. Esa diabla es una droga potente, de esas que te borran las cosas importantes de la mente y te anulan la voluntad.
Aún así, hay cosas que han marcado mis últimos meses. Una de ellas es la muerte de mi madre, la otra sin duda, la actitud de mi exprometida. Por un segundo mi mente viajo inevitablemente a la última vez que vi a mi ex, aún en mi propio despacho.
INICIO DEL FLASH BACK
Rocci no deja de llorar y estoy a punto de hartarme. Odio de las mujeres intenten manipular usando lágrimas, que a fin de cuenta son solo lágrimas de cocodrilo.
—Rocci es mi madre la que acaba de morir, y no una cualquiera—alego tratando que pare con su chantaje.
—¡Era mi sueño osito!—chilla sonándose la nariz—¡No puedes hacerme eso!. Las invitaciones ya fueron...
—¿Enviadas?— la cortó preguntando sorprendido. Nadie me notificó que habían sido enviadas...
—¡No Osito! ¡Impresas!—aclara buscando uno de los pañuelos costosos que trajo para montar su show—Llegaron en una caja... si vieras amor, con listones rosados, todo como lo imaginé siempre. Son perfectas osito.
—Entonces la volveremos a imprimir cuando regrese de Alemania—le sugiero para no hacer más grande el problema el problema.
—¿Te irás a Alemania, Derek? ¿En una situación así?—me exaspero cada vez más.
—¿Por qué no iría Rocci? — pregunté sin comprender su absurdo reclamo.
—Porque me dejarás a mi enfrentando el ridículo de nuestra ruptura ¿ No te das cuenta osito?— intento hablar, pero ella sigue hablando como perica borracha— Nuestras amistades, los seiscientos invitados al matrimonio pensaran que me dejaste plantada, y que te fuiste a esconder a Alemania.
Ciertamente no logro entender a veces el modo de pensar de Rocci. A veces me parece otra persona distinta.
—Ricci, nuestros amigos cercanos saben que mi madre murió. Dominico no puede con todo.¿Acaso no eres consiente? ¿O es que ese matrimonio te importaba más que nada?
—¡Osito!...
—No aceptaste que viviéramos juntos antes de casarnos, Rocci. He intentado hacer las cosas bien. No cuento contigo para prácticamente nada, y tú lo único qué haces es tratar de organizar ese bendito matrimonio a costa de todo.
—Le prometí a mi padre que no viviría con un hombre antes de casarme. ¿Qué te cuesta complacerme, Osito? Derek solo es un día, después te puedes marchar a Hong Kong.
—Rocci no se por qué me parece que me estas manipulándome, presionando para que nos casemos— ella me mira ofendida, pero bien me conoce. Yo no soy un hombre de andarme por las ramas.
—¡Solo estoy tratando de defender nuestro amor Osito!
—Extraña manera encontraste Rocci, ¿No te das cuenta que es ahora que necesito tu apoyo?
—¿Osito quien me apoya a mi? — lloriquea una vez más y ruedo los ojos con aburrimiento. Me gusta estar con Rocci, pasar tiempo con ella, pero cuando saca su faceta de niña consentida infantil.—¿Mo entiendes que me dejas enfrentando la cancelación del matrimonio y lidiando con los chismes de la ruptura?
—¿De qué ruptura hablas Rocci? Nuestro compromiso sigue en pie, solo lo estoy posponiendo un poco...
Justo cuando mi prometida comienza a llorar nuevamente, Dominico entra al despacho, como siempre sin tocar.
Lo observo contrariado y él rueda los ojos en clara señal de desaprobación a la actitud de mi novia.
Hace dos años que salgo con ella, y en todo este tiempo no he logrado que ellos puedan mantener una relación normal entre cuñados.
Rocci no lo soporta, y Dominico, pareciese que disfruta haciéndola rabiar. Lo cierto es que ya la animosidad entre ellos me sabe a m****a. Justo ahora no necesito que ella se ponga más melodramática.
—¿Querías algo urgente?— lo abordo antes de que pueda decir algo.— Si no es así lo podemos dejar para después...
—Solo vine a dejarte los boletos—dijo simulando el mismo modo cortante que use yo co él. — Ten en cuenta que la fecha de regreso se pospuso—explica con una sonrisa cínica en los labios. —Despues me iré para que continúe el teatro— se burló y Rocci le dio una mirada furibunda como siempre. La relación entre ellos ahora mismo estaba en su peor momento.
—¿Por qué?— pregunté yo y Rocci lo chilló casi al unísono.
—Porque además de resolver los asuntos familiares— explicó con calma mi hermano menor—fuiste invitado a la convección (SNW)Storage Networking Europe( convección de software y hardware y sistemas de almacenamiento) , y comprenderás que en las actuales condiciones es una oportunidad única. Además que el comité organizador pretende que dictes una conferencia de Manejo de riesgos, seguridad, Sistemas de información y Tecnologías informáticas.
—No tengo cabeza ahora mismo para dictar conferencias Dominico— dejo por lo claro y observo de reojo que Rossie intenta desesperada conseguir más lágrimas para continuar presionándome. En cualquier momento usa su propia saliva para simular las gotas mojándole los ojos.
—Es una lástima Derek.¿Has oído hablar de Erika Camel?— me pregunta y Rocci con sus celos enfermizos ante todo lo que lleve faldas se queda observándome fijamente.
—Últimamente todo el mundo habla de esa mujer Dominico. Erika Camel es la principal competencia y...
—También está invitada—mi hermano termina la frase por mi.—No es solo eso, es que también hará una presentación de sus nuevos proyectos, creo que va por otro éxito en las ventas...
—Iré— expreso con decisión —. Confirma mi presencia y confirma la conferencia—.
— No te preocupes, ya confirmé— alega haciéndose el eficiente— además de eso ya reserve el hotel y el traslado de Múnich a Francfort.
—Bien—admito. Esa mujer, la tal Érika hace unos cuantos mese que no deja de pisarme los cojones. Su empresa es tan Grande como la mía, y últimamente se la ha arreglado para hacerse de varios proyectos de clientes que analizaron la propuesta de mi compañía en primera instancia pero que se decidieron por la empresa de la competencia. Solo sobre mi cadaver permitiría que esa mujer quede mejor parada en esa convención y yo ausente.
—Bueno los dejó, ya pueden seguir viviendo su telenovela— lo reprendí con la vista, mas eso no logra detener su sarcasmo— Ibas bien Rossie, ¡sigue así!, cada vez más cerca del Oscar. ¡Luces, cámara y acción!. Cerró la puerta al marcharse y me preparo para recibir lo que viene.
—¿Bien?— pregunta mi novia una vez a que nos quedamos solo. Su tono es bajo y frío. —¿Bien?— chilla un poco más alto a punto de perder los estribos. —¿Te estas escuchando? ¿Bien? —insiste ya totalmente histérica.
—¿Ahora que ocurre Rocci? — pregunté sin alzar la voz. Ya con una loca en la habitación era suficiente.
—¡Derek Meyer! Escucha bien lo que te voy a decir, puesto que no pienso repetirlo. Si abordas ese avión con destino a Alemania, está relación se acabó.
—Rocci— pronuncie su nombre en el tono más bajo que pude lograr al ser víctima de su Ultimátum. Si algo yo odiaba en la vida era los malditos ultimátum— Estás siendo irracional— le hice saber en el mismo color de voz.
—No osito, No. Conozco a Érika desde el jardín de infantes.
—¿Qué demonios tiene que ver eso con nuestro compromiso mujer?— preguntó comenzándome a molestar ciertamente.
—Érika es del tipo de mujer que adora tener los hombres tendidos a sus pies y los hombres la adoran a ella. Siempre quiso todo lo que era mío. Si además de posponer nuestra Boda, te vas a un hotel con esa... pues me pierdes Derek. Si sales de New York, estás advertido. Terminamos.
La veo recoger sus cosas para marcharse, ya no hay lágrimas en sus ojos, ahora apareció una especie de mujer altanera que no tengo idea de cómo alguien que lloraba hace algunos minutos pueda tomar esa actitud tan tajante. Eso fue como acelerar de cero a doscientos kilómetros en dos segundos.
Agotado por su presión, guardo silencio. Han sido dos años de relación que no me gustaría tirar por la borda. Aún así me niego a caer en su juego de manipulación.
—Rocci... — mi voz esta vez era una helada advertencia. Si salía por la puerta de mi despacho, todo estaría terminado entre nosotros. Ella había escogido un mal día para venir a jugar este juego.
FIN DEL FLASH BACK
La vi llegar, Julie por fin había llegado, la localicé saliendo de un coche deportivo negro, que desde mi posición no podía determinar si era un Aston Martín del año, o era de una edición anterior, pero estaba seguro de que se trataba de un auto de lujo. Exactamente no sé qué sensación fue la más abrumante del cúmulo de corrientes eléctricas que me recorrieron de los pies a la cabeza, y otro poco hasta hacerme vibrar la polla. Por un momento olvidé que nuestra cita se había arruinado y me concentre en que el momento era Perfecto tal y como estaba ocurriendo.A pesar de que citarla alli, a ese restaurante tan céntrico de New York había sido un completo error de mi parte, que me obligaría a improvisar a prisa.
Sus curvas me hicieron olvidar que a unos pocos metros se encontraba Rocci Drake, mi ex prometída y por muy poco, casi mi esposa.
Lo único que quería hacer era a sacar a mi cita de esta noche de allí, llevarla a un lugar privado y darle de comer fresas untadas con mi propia semilla. Así de sucios y urgente es eran mis pensamientos desde que regrese de Alemania.
Ese vestido azul intenso, era como un el cielo nocturno sobre su piel de Luna. Yo me encargaría de verla amanecer desnuda, sin más inconveniente, que el que tener que alejarnos al alba.
Su cuerpo era la perdición de un hombre como yo, pero no habría pecado en lo que haríamos. Ambos éramos libres. Algo que se siente tan bien, no puede ser pecado. No hablo solo de lo carnal. Julie me hace reír, me hace sentirme el hombre más deseado de la faz de la tierra. No puede haber nada de malo en eso. Al acercarse puedo ver su sonrisa tímida. ¡Dios!. La sinfonía de contrastes de esta diosa me terminarán matando.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







