LOGINDerek Meyer
Me obligue a poner el auto en marcha. El pantalón me estaba estrangulando la prominente erección que latía en mi entrepierna. Era extraño todo lo que Julie me hacía sentir, aún así me negaba a pensar en amor. Mi mente solo repetía una palabra... PASIÓN. Por duro que parezca, era la pasión que me hacía sentir, lo que me había hecho conseguir su teléfono celular, y dar con su paradero. Así de simple y llanamente. Pasión animal, basada en instintos, desenfrenada y que saciaría esta noche, hasta librarme de los deseos contenidos.
Me costó alejarme de ella y comenzar a alejarnos de allí, pero era apremiante desaparecer de allí antes de que Rocci o una de sus amigas nos vieran, o otra cualquier mirada indiscreta nos captara con un lente.
Mire de reojo a mi acompañante y deseé besarla aún con más hambre. Toda ella era fuego líquido recorriendo mi cuerpo. La veía a cada momento, lucia ansiosa y lista para mi. Su mano se apoyó en mi muslo y lleve mi mano sobre la suya. Sus sutiles toques eran expertos, bien intencionados para cumplir el cometido de enloquecerme por ella. Lo estaba logrando.
— Ha sido la semana más larga de mi vida sin ti— pronuncie. Luego me arrepentí de lo que había dicho.
— Para mi fue una semana también angustiante— musitó pasando la lengua por sus labios rojos— Todo el tiempo estuve fantaseando con tu llamada— respondió ella y me sentí tentado a decirle que yo he fantaseado con mucho más que una llamada. Mi mente revive una y otra vez su cuerpo mojado, totalmente entregado a mi pasión en aquel baño de la Suite.
Evite pensar en eso, me dolían los huevos, y la polla se me iba a derramar. Trate de concentrarme y tomé la autopista a las afueras de la ciudad. Ya sabía justamente a donde iría. Así que sintiéndome satisfecho del rumbo que había tomado la Celsa, decidí comenzar un juego peligroso. Mi mano recurrió su muslo, y subió su vestido hasta llegar a la entrepierna de Julie.
—¿A dónde vamos?— preguntó ella prácticamente tragando saliva por mi íntima intrusión.
— A mi departamento de soltero. Está en una de las torres de la salida— dije mirando a la carretera y sosteniendo el volante con una mano, mientras que la otra mano comenzaba a desprender fuegos artificiales en su sexo empapado. — Pero no abusaré de ti. Primero pienso hacer una cena rápida para ti.Me regaló una sonrisas de esas que te hacen latir aún más la polla.
—¿Sabes cocinar?— indagó algo sorprendida.
—¿Dudas de mi capacidades culinarias?— me mofé. Negó con la cabeza— Aprendí en la academia militar— respondí introducieno míos dedos en su canal del placer y masajear en círculos hasta sentir con mi tacto sus bragas de encaje empaparse del todo. —Coincidentemente aprendí a cocinar, si , y ademas a adivinar el color de las cosas con solo tocarlas.
Alzó una ceja, con una expresión insinuante y coqueta. Ya había captado mi juego, y le importaba un carajo que me estuviera divirtiendo, siempre que no parara lo que hacu dentro de sus bragas.
—¿Me dirás de verdad de qué color son mis bragas?. Ahora también eres adivino. ¡Mago con esos dedos, y adivino!
—Es parte de mi encanto— simplifiqué alzándome de hombros y mordiéndome los labios, volviéndome loco al sentir con mis dedos los pliegues húmedos sobre la delicada tela empapada.
—Si sigues así, no saldremos de este coche con ropa— me amenazó y sonreí imaginándome el problema que sería sacarla de ese vestido en un espacio tan reducido.
Ahogue una sonrisa y me sentí tentado a detener el coche allí mismo, pero estaba tan desesperado por tenerla que no sería Justo con mis deseos, tener un espacio tan pequeño.
Julie es una mujer más bien alta, y bastante bien formada, con curvas que harían que cualquier hombre perdiera el control «Justo como yo en este instante».
Yo por mi parte rondaba los 1.90, ni modo que pudiéramos tener relaciones sexuales en el interior de un Porsche deportivo.
—Ya casi llegamos— le informe con los dientes apretados por contenerme, tomando la colina por la vía de la derecha.
Este apartamento en el ático de una de las torres a la salida de la ciudad lo adquirí como parte de una inversión gigante en bienes y raíces que lleve a cabo al año de consolidarse la empresa en New York. Solo vengo aquí cuando quiero estar solo, que sucede con bastante frecuencia, pero nunca había traído a una mujer aquí. Ni siquiera a Rocci.
La vista a la costa es inmejorable, una de los mejores paisajes de New York. La costa este, el océano Atlántico en todo su esplendor, es bastante relajante para mi. También me pareció el lugar perfecto para tener intimidad, para estar solo con Julie, y olvidarme por completo que el mundo existe.
Finalmente llegamos a la entrada del parqueadero. El auto descendió despacio a mi parqueo privado en el sótano del edificio.
Descendí del auto y la ayude a bajar, ella parecía una diosa pagana. El pelo en un desorden exquisito, el rostro prendido por sus propios deseos frustrados, puesto que la estimulé expertamente, pero no tanto como para que alcanzara el orgasmo. «Sobre mi cadaver esta mujer llega al klimax sin tenerme a mi adentro».
Caminamos tomados de la mano, aunque deseaba acercarme más y poder abrazarla, a pesar de saber que no era conveniente hacerlo en público. Sabia que mi obsesión por esta mujer pasaría, pero ahora deseaba saciarme de su cuerpo mientras durara. No tenía la fuerza para negarme a ella o a lo que estaba despertando a mi.
Cuando finalmente llegamos al ascensor sostuve la puerta para que ella avanzara, tan pronto la puerta se cerró a mis espaldas me fui contra ella.
Gustosa me entregó sus labios, abriendo la boca para que mi lengua le penetrara la boca. Su lengua también acarició la mía. Apreté mi cuerpo restregándome a ella y presionando con mi pene en su abdomen.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







