LOGINErika Camel
Estos barrotes más que cortarme la libertad, me cortan el oxígeno. Ya prácticamente no consigo respirar. Me cuesta relajarme y estoy en un estrés contante.
Mi alimentación va de mal en peor, aunque me obligo a comer, únicamente me interesa mantenerme sana por mi embarazo. Aún así incluso aquí tengo rutinas que no me permiten desmoronarme. No permitiré que nadie me vea destruida, por encima de todo soy una guerrera, una mujer fuerte que no se deja vencer por las adversidades.
Me obligo a levantarme temprano del camastro que tengo por cama, me estiro y hago un poco de yoga para no estar completamente sedentaria, eso no es propio de mi. Luego me cepillo los dientes y me cepillo prolijamente el cabello en espera que uno de los guardias me lleve a los baños comunes para tomar una ducha y ponerme ropa limpia. Lo peor no es estar recluida, es la pérdida total de tu propia privacidad.
Esa es la imagen que muestro, pero en mi interior las cosas son muy distintas. Ya casi se acerca el cumplimiento de un mes de que estoy aquí. Cada momento solo puedo sentirme peor emocionalmente y desde la visita del idiota de Derek Mayer mi mente no deja de repetir sus palabras cargadas de odio y prepotencia «obviamente para tortutarme», además para mi desgracia también evocó su cercanía y su contacto, pero sobre todo el beso ardiente que nos dimos. «Si que me gusta la tortura en serio».
Sobre las diez de la mañana apareció mi padre con una sonrisa de oreja a oreja seguido de dos oficiales y el detective Elliot Pierre que había sido la persona que hizo efectivo mi arresto.
—Nos vamos Érika— dijo alegremente mi padre mientras que uno de los oficiales se disponía a abrir la reja— Está pesadilla acabo de una buena vez y por todas.
—¿Hablas en serio papá?— pregunté sin poder créeme que por fin me largaría de ese inmundo lugar.
—Si pequeña, ya fue suficiente— musitó extendiendo su mano para que la tomara y saliera de ese sitio—Solo espero que esta vez el castigo impuesto te haya hecho aprender la lección.
Tome su mano y me abrace a su pecho. «Dios! Cuanto necesitaba el abrazo consolador de mí padre».
—Vengan con nosotros por favor — pidió el detective Pierre, me obligue en un instante a recuperar la compostura y camine tomada de la mano de mi padre tras los oficiales. Ya había pasado lo peor, no le daría el gusto a nadie de desmoronarme ahora que la peor parte había terminado.
Llegamos a otra oficina tras cruzar el umbral de el área administrativa. En un pequeño escritorio con varios estantes en la pared trasera había un policía con mirada afable. Allí me fue entregada una bolsa plástica sellada que contenía las pertenencias que traía conmigo en el momento del arresto, cada artículo sin faltar ninguno. Mi reloj, las joyas, el cinturón que usaba y mi teléfono celular.
—¿Puede confirmar que está todo? — pidió amablemente el oficial a cargo. —Firme esta plantilla de ser así.
—Está todo— pronuncie despacio tomando mis cosas y las entregue a mi padre que seguía junto a mi como el mejor de los protectores. Estampe mi firma en la planilla que me ofreció el oficial y le di una sonrisa fingida.
No es que no estuviera feliz, «estaba radiante», solo es que no era con nadie de esa comisaria que deseaba compartir mi alegría.
—Eso es todo—expresó el señor Elliot Pierre ofreciéndole la mano a mi padre. — Ya pueden irse.
Mire la cara a mi padre y satisfacción pura fue lo que vi. De seguro había pagado una fianza millonaria, o de lo contrario… ¡no!.
¿No era posible que el troglodita de Derek hubiese retirado los cargos? O si…
Si había retirado los cargos tal vez podía pensar en una oportunidad…
«¡No! ¡No Érika no!» «No lo sueñes…ni siquiera lo pienses»
Me reprendí mentalmente mientras que me dejaba guiar por mi padre hasta la salida. El sol me golpeó en el rostro y me cegó por un momento. Hacia tres semanas que no disfrutaba de los cálidos rayos calientes.
Un Range Rover de la colección privada de coches de mi padre nos esperaba a la salida, el chofer abrió la puerta del coche para nosotros tan pronto pusimos un pie fuera de la comisaría.
Cruzamos la calle y nos acercamos al coche.
Estaba tan feliz con la noticia que no note de inmediato que Julie no estaba con mi padre.
—¿Donde está Julie? ¿Por que no está aquí, papá? —inquirí extrañada. No me podía imaginar que sería más importante para ella que venir a acompañarme en este momento.
—¿Tú Hermana? Si, es extraño que no esté aquí, ¿eh?— observo mi padre antes de soltar una carcajada— Julie no está aquí porque no sabe que fuiste liberada, de hecho yo mismo me sorprendí esta mañana cuando…
—¿Derek retiró los cargos? — trate de adivinar que diaria mi padre y solo logré que me mirara indignado.
—¿Retiró los cargos?— preguntó con rostro furioso—¿Bromeas Érika? ¡Tienes que estar bromeando! Ese Alemán irracional no retiro los cargos, de hecho continuo con su ridícula posición de no aceptar reunirse con nuestros abogados. ¡Nunca nadie me había exasperado tanto como ese Sopenco Alemán!.
—¿Entonces como es que estoy libre? — interrogue a mi padre porque aunque sabía que me sacaría, sabía que la situación se había tornado demasiado difícil. —El juez fijo finalmente una fianza?
— No Érika, ese juez era otro idiota, lo bueno es que no dependíamos exclusivamente de él.
Mire extrañada a mi padre que no le quedó más remedio que explicarme las cosas ya que era obvio que no lo dejaría en paz hasta que me explicara que había hecho, de que ardid se había valido y cual era exactamente mi situación legal.
—Ayer— hizo hincapié en la palabra— finalmente pude constatar a mi amigo Andréw Queee, juez de la suprema corte de este país. Le expliqué los cargos y las pruebas que pesaban en tu contra, y me prometio revisar el caso— lo mire atenta esperando que terminara de contar cómo había accedido a liberarme con semejantes pruebas en mi contra.
—¿Y?— insistí.
—¡Desestimó el caso! ¿Puedes creerlo hija? Solo desestimó el caso.
—Eso significa… ¿Desestimó el caso? — No entendía muy bien, pero no creía que eso fuera realmente posible.
—Significa que estás libre Érika, que las pruebas no son motivo suficiente para acusarte… Que no pesan cargos en tu contra y cómo es cosa juzgada por un juez superior… no te pueden volver a juzgar o acusar por lo mismo. Saliste de ese calabozo con tu prontuario más limpio que el culo de un bebé.
—Sin fianza… sin retirar los cargos y sin necesitar de Derek— medite en voz alta.
— Asi es hijita. Ese Alemán Sopenco nunca debió meterse con un Camel . Ahora solo espero que te alejes de él tanto que nunca vuelva a ver tu nombre y el de él en la misma oración semántica.
El auto atravesó la ciudad de Nueva York dirigiéndose directamente a la mansión Camel. Añoraba mi cama, mi baño, peor sobre todas las cosas mi privacidad.
Hoy descansaría el resto del día, y mañana concertaría una cita con la mejor Obstetra de Nueva York, necesitaba saber cómo iba mi embarazo. Mi bebé sería el niño más feliz y consentido del niño, pero eso empezaba desde ya.
Llegue a casa y subí despacio las escaleras. Mi Nana apareció como una tromba marina impactándome con su energía.
—¡No puedo creer que vayas a ser madre mi niña!
—Yo tampoco Nana— me apresuré en decir.
—El padre del bebé debe estar que no cabe de la alegría— alegó tan contenta que me daba pena desmoronar su inmensa alegria .—¿No será el señor Webor?.
—¡No Nana por Dios!— aclaré no imaginando nada peor que pasar una vida entera con Mark Weber. Mi relación fallida con él ahora parecía tan lejana. Sin dudas Derek Mayer había sido un antes y un después en mi vida. — El bebé no es de Mark Weber— repetí con decisión. — Es solo Mío.
—El padre de esa criatura debe estar sumamente feliz… se lleva a la mejor mujer, a la mas linda y buena y encima de todo un hijo…— capte el momento exacto en que había analizado lo que acababa de decirle.
—¿Como que solo tuyo? — inquirió sin aceptar lo que acababa de decirle. Era lógico que se extrañara y no le pareciera bien en absoluto. Mi nana estaba enchapada a la antigua. —¡ Érika hijita! eso no está bien. Los niños necesitan un papá y una mamá así estos estén separados. Necesitan una figura paterna.
—Algo de razón tienes, así es. Mi padre, por supuesto— musitó con decisión—Alejandro Camel será una excelente figura paterna para su primer nieto.
—Erika piensa bien que harás, esto no es un proyecto más o un contrato millonario. Es tu hijo y cada decisión que tomes a partir de ahora la tomarás por ambos.
—¿Crees que no lo sé? — solté volteándome a ella. —¿Pero que quieres que le diga a mi hijo? ¿Que su padre fue la persona que me envió la carcel y que además de esto fue la persona que hizo todo lo posible porque me quedara refundida allí? No nana , no se puede ser tan cruel.
—Erika...— pronunció con tono elocuente lista para darme un sermón que explicaría perfectamente lo ético del código de la familia pero no pude evitar interrumpirla.—Nana por favor...¡hoy no!. Si tengo que pensar algo, será a partir de mañana. Estoy agotada de tantos días en esa celda inmunda. Solo deseo tomar un baño largo y descansar.
—Está bien Erika. Sé que descubrirás cómo hacer lo correcto. Siempre haces lo correcto.
Después de bañarme, y lavarme el cabello con agua humeante, hice mi habitual rutina de belleza. Me depile y exfolie mi cuerpo quitándome los rastros del encierro.
Hidraté la piel de todo mi cuerpo dándole vitalidad. Seque mi cabello con parsimonia dándole forma a las ondas naturales que habitualmente se me hacían.
Cómodamente sentada frente al espejo de la cómoda observando mi figura me mordí los labios analizando mi rostro y detallando las bolsas en forma de medialunas violáceas que se marcaban bajo mis ojos. Estaba agotada mentalmente y eso se reflejaba en mi estado de ánimo.
Iba a ser madre, eso sin duda lo cambiaría todo. Tenía que dejar atrás los reproches y enfocarme de lleno en la nueva etapa de mi vida que comenzaba.
Ha sido una verdadera suerte que a las noticias no se hubiese filtrado la noticia de que fui acusada por Espionaje Empresarial y que estuve durante tres semanas recluida.
Aún así se me hace imposible… No puedo siquiera pensar en Derek Meyer sin resentimiento.Mi corazón está lleno de odio hacia el, aunque comprendo que eso no me hace bien ni a mi ni al bebé.
No puedo decir que haré que Derek pague por lo que me hizo pasar, porque es un hecho que no pienso gastar un apice de mi energía en él.
Era solo cuestión de escuchar... y él nunca escuchó.Ahora no es necesario que nadie venga a convencerlo... yo no pienso dedicar tiempo en eso. Tampoco me interesa que nadie le haga ese favor.
Será el padre biológico de mi hijo, más no tendrá derechos. Pago al abogado que logre que mi hijo lleve el apellido de ese hombre irracional y sordo.
Mi historia con Derek Mayer no es necesario que tenga un nuevo final. Él se lo dio ese día que fue a visitarme para dejarme claro que se casaría con su prometida y que continuaría con su vida, con eso concluyó todo .No deseo tenerlo cerca nunca más, y tratare de no pasarle esos sentimientos a mi hijo, no podré evitar que el resentimiento hacia él ocupe a cada día de mi vida de ahora en adelante.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







