Share

Miedo de ti

Author: Anne Zamora
last update publish date: 2022-05-12 23:56:22

Derek Meyer

Desperte a mitad de la madrugada, saciado, pero sin saber exactamente en qué acababa de meterme. O si sabía, peor no quería admitirlo.  Sin dudas la inseguridad se había convertido en parte de mi día a día.

Contemplé extasiado cada detalle del  rostro de mi bonita amante, de su cabello azabache enredado sobre la almohada,  su cuerpo esbelto y hermoso. Era una pintura de la más extravagante calidad. 

La admiré en silencio, y seguía teniendo el mismo dilema de siempre, no sabía nada, absolutamente nada de ella. Cómo diablos podría interrogarla de su vida, si cuando la tenía en frente solo deseaba enterrarme en ella. 

No tenía idea de ningún detalle sobre Julie, Nada a excepción de que ella habia sido  hecha para mi, moldeada a mi, perfecta para mi.

Aún así no podía evitar sentirme culpable por Rocci, y apenado con Julie, ya que ella esperaría mucho más de mí de lo que podía dar ahora mismo. Le podía dar mi cuerpo, pero mi espíritu sin duda se sentiría culpable. No eran las mejores bases para iniciar una relación de algún tipo sólido.

«Bien hecho Derek» Ahora no sabrás  manejar ninguna de las dos relaciones. 

¡Dios! ¿Cómo termine metido en dos relaciones?

También estaba el hecho que Julie estaba trabajando para mi ahora. Yo no era hombre de mezclar lo laboral con lo placentero. Mi vida había girado sin dudar unos ciento ochenta grados. Todo estaba de patas arriba. 

Huir, sería ahora mismo la mejor opción. Lo pensé en silencio, analicé vagamente los Pro y los contras, y si... huir me pareció la salida más racional.

Así que sin detenerme a pensarlo más, me levante sutilmente de la cama. Alcancé mi ropa y comencé a vestirme maldiciendo por lo bajo mi destino. Ya no sabía qué diablos hacer con mi vida  amorosa. 

Me terminé  de calzar los zapatos, y caminé despacio a la cama para mirar a Julie otra vez. La mire una última vez, y me acerqué a besarle la frente. Estaba tan tranquila, sus pestañas aún se veían más largas, su rostro en absoluta calma me hizo despreciarme por marcharme.

Sabía que después de esto me iba a odiar, solo necesitaba  ser capaz de soportar su odio y no derrumbarme suplicándole por una noche más. Ni idea como me haría el indiferente, si ni siquiera está capaz de ver a otro hombre rondándola. Un energúmeno, en eso me convertí. 

Sali de la habitación  y desde que puse un pie en el corredor sabía que me arrepentiría de esto el resto de mi vida. Este es el tipo de cosas que las mujeres no tienden a aceptar o a perdonar. 

Baje en silencio y atravesé el lobby desierto hasta descender  los escalones que conducían  al parqueo. Ni siquiera las recepcionistas estaban en su puesto.

«¿Qué  esperabas estupido? »Son  las tres y treinta de la madrugada.

El vallet de turno me pasó la  llave de mi coche y me dirigí  al lujoso vehículo de color negro. 

Abrí la puerta del deportivo italiano y me senté tras el volante apoyando la cabeza en mi brazo. 

Definitivamente de las cosas más difíciles que me ha tocado hacer en esta vida es salir corriendo de la cama de Julie en este hotel. Estoy convencido que esta vez no me perdonará bajo ningún pretexto o circunstancia...

¿Y que podría decirle? ¿Qué explicación podría darle?

«¿Lo siento Julie... pero comencé a sentir cosas por ti?» extraño no, si tomamos en cuenta que salí corriendo.

«¿No quiero solo sexo contigo?»

Ó... «¿Te propongo ser madrasta de mi primer hijo que aún no nace?»

Tengo que dejar de pensar en darle explicaciones imaginarias. ¡Ya está!¡Ya está hecho!

«¡Mierda!, Derek Meyer por primera vez en tantos años estás perdido en serio».

Ni cuando mi propia madre me negó la presidencia de la compañía en Múnich me sentí así. 

Siento que Julie me pertenece, pero aún así creo que la vida se empeñará en vetarme la oportunidad de ternerla, me la niega como me negó  otros tantos derechos que me fueron arrebatados en momentos anteriores. ¿O soy yo quien se niega esta vez la oportunidad de ser medianamente feliz?

¡¡¡Siii!!!.  Definitivamente estoy demasiado jodido.

Jodido si... No puedo estar contento con esto. Nunca  he sido un hombre cobarde, ni un pelele llorón.

En vez de lamentar lo que perdería, mejor hacer las cosas bien. Hacer lo que exactamente deseo hacer sin importar más nada. Sin pararme a analizar los daños colaterales. 

Sali del coche de un salto , cerré la puerta y le lancé nuevamente  las llaves al Vallet abandonando a paso apurado el parqueadero.

—Cuida bien ese coche muchacho. Tú propina está segura, mañana a las once de la  mañana cuando baje con mi novia.

«Mi novia», me gusto como sonó.... mi novia, mía...  la más sensual y hermosa de todas. Saboreé la frase nuevamente y subi de tres zancadas las escaleras al Lobby. 

Regrese a la recepción, y para mi desgracia la chica pelirroja que sabia que yo había hecho la reserva a nombre de Julie, pues ya no estaba. De esperarse para dificultarme las cosas aún más.

Me acerque educadamente al mostrador y pensando lo que diría  para explicar esta inusual situación en la madrugada,  toque la campana. 

— Buenas días— salude como si fueran las nueve de la mañana— Podría por favor darme una llave de la Habitación de la señorita Julie Peterson— pedí amablemente a la chica de turno. Ella me miró extrañada y negó con la cabeza sin dar otra explicación. — Es de vida  o muerte—aseguré.

—Por políticas del hotel no puedo facilitarle la llave de otro huésped. 

— Es mi novia quien está allí— me miró como si de un marido celosos me tratara— de hecho yo también estaba en esa habitación— seguí explicando.—Solo que me salí por estupido— admití sinceramente.

—¿Como así? — inquirió la chica sin entender una palabra.

—Pues si, soy tan estupido que me salí de la habitación de mi chica, abandonándola a mitad de la noche, solo por que me da pavor reconocerle que me mueve el piso. Me da pánico reconocerme a mi mismo que estoy sintiendo cosas por esa mujer. 

— Pues ahora menos aún le daré la llave de esa habitación— me respondió la recepcionista con decisión— No creo que deba ayudar a un hombre cobarde  que no se admite a sí mismo lo que siente por una mujer. Creo que por apuesto que sea usted, no merece a esa mujer.

Quede en shock momentáneamente. Si la chica se negaba no tenía forma de entrar a esa habitación otra vez. Podría subir y tocar, pero Julie se daría cuenta de inmediato que me había marchado, y estaba en su derecho de no abrirme.  Eso sin duda no me dejaría muy bien parado. Estaba seguro que Jul no apreciaría para nada mi arrepentimiento al regresar, porque al fin de cuentas me había ido. 

— Escúcheme con detenimiento,  señorita Claudia y compadezca a este pobre pecador—exprese leyendo su nombre  el ribete colgado en su uniforme— Pienso entrar a esa habitación con o sin su ayuda. De usted depende si me humillo y despierto a los otros huéspedes  tocando esa puerta como un demente enamorado.   Incluso puedo cantar. ¿Una Serenata a esta hora?— La chica sonrió y negó con la cabeza. 

—Si me dice que ranchera cantará, puedo acompañarlo a ese piso y hacer los coros— bromeó haciendo un mohín con la boca.

—Seamos prácticos señorita Claudia, soy Aleman. No me sé la letra de ninguna ranchera, incluso no sé de que  van. No se imagina usted que rídiculo haríamos. Lo más que puedo llegar a cantar es "Bésame mucho". Si usted me ayuda a entrar le prometo que se la cantaré al oído a mi novia de principio a fin por el resto de la noche.

— Usted gana señor Meyer, mi compañera pudo su nombre en el registro de la Señorita Peterson. Solo me encaragaba que no se tratara de un extraño, o un asesino a sueldo. Me permite una identificación por favor.

Le pase de inmediato mi identificación y espere impaciente  los breves segundos en los que ella preparó la llave. Ya no me importaba en lo absoluto que mi nombre se mezclara con el de Julie si se llegaba a filtrar esa información.

Tomé mi identificación y la llave, a  cambio le pase a Claudia una jugosa propina en efectivo.

— Gracias Claudia, acaba usted de salvarme de mi propia estupidez.

— Solo espero que la próxima vez que le dé un ataque como este haya alguien que lo ayude a entrar en razón. Pase buena Noche. 

— La mejor— admití antes de salir a paso apurado rumbo a los ascensores. Marque el piso de las Suite y me arrecoste de espalda  a la pared gris metálica esperando que se detuviera en el piso seleccionado. 

Solté el aire, y me froté la palma de las manos conteniendo la tensión del momento. Estaba nerviosos y feliz. Eufórico de volver  a ver a Julie a pesar de haberla abandonado hacia casi una media hora. ¿Raro no? Así es todo con ella.

Camine otra vez por el corredor y presente la llave a la puerta. La luz se marcó en verde y deje de respirar. Deseaba que ella continuara durmiendo, y que no hubiese notado mi ausencia. 

«¿Era mucho pedirle eso a la vida?»

Entré de modo sigiloso y cerré la puerta a mis espaldas haciendo el menor ruido posible . La habitación continuaba  en penumbras tal como la recordaba, pero la cama estaba vacía. 

Un nudo se me atoro en la garganta, y sentí otra vez el aguijón de la culpa. Avance por la oscurodad  para localizar a Julie y la encontré saliendo del baño. No pude hacer otra cosa que sonreír ante su imagen. Podría encontrarme con esta imagen por el resto de mi vida.

Tenia los ojos prácticamente cerrados por el sueño, era obvio que se había levantado para ir al baño y regresar otra vez a la cama. Toda despreocupada, toda segura de si, incluso me pareció ñoña. 

— Todo pensé menos que regresarías— comentó y pasó a mi lado totalmente desnuda y con el cabello suelto. Era como una Valkiria flotando a mi lado. 

— Algo pasó en el paqueadero con mi coche, el chico intentó localizarme— menti. 

—¿Lo resolvíste?— preguntó volviendo a la cama y la mire sorprendido por su reacción— Haré como que te creo Derek Meyer, así que por lo mejor que puedes hacer que tu excusa suele un   poco creíble. 

—No te mentiré Jul... Me fui porque... porque ... porqu te  tengo miedo. 

—¿Miedo? — preguntó sin entender. Lo pensó un instante —¿Miedo exactamente de qué?— insistió.

— Miedo de ti, de lo que despiertas en  mi. 

—Si quieres podemos ir despacio— tonteo con una semi sonrisa dibujada en el rostro. Estaba evitando reírse a carcajadas. Palmeó la cama y me invito a acompañarla— Puedes dejarte la ropa, prometo no tocarte... pero ven a la cama— se burló. 

—Llámame Machista pero  pensé que esa frase la decían los hombres. 

—Eres tú quien necesita ir despacio, no yo— soltó alzándose de hombros y acercándose a mí para envolverme con sus brazos. Yo quiero a mi VADE Justo ahora, la quiero siempre, y a ti... a ti soy capaz de tolerarte con tanto drama.

Esta vez fui yo el que estalló en risa y me fui encima de ella. Ambos caímos entre las sábanas. Julie luchó por deshacerse de mí smoking y yo recorrí con mis manos ansiosas todo su bello cuerpo. 

Estaba enloquecido por ella, tanto que no me sentía capaz de dejarla ir en la mañana. Era sábado, si decidía escaparme con ella todo el fin de semana, nadie me echaría de menos.

Bese cada centímetro de su piel. Ella estaba ansiosa,  dispuesta, lista para entregarse como si no hubiera cometido un error hacia apenas unos pocos segundos. Me enloqueció aún más la idea de que ella me era incondicional, y que era capaz de perdonarme mis errores. 

No la deje dormir hasta al amanecer, la tomé tantas veces hasta que ambos quedamos exhaustos. 

Yo quería más, y sentía que ella también. No la dejaría marchar, no está vez. 

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Cazando al Ceo.    EPÍLOGO

    EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,

  • Cazando al Ceo.    CEO Cazado.

    Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula

  • Cazando al Ceo.    ¿Un Sugar Daddy?

    Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe

  • Cazando al Ceo.    Tarde de Hermanas

    Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill

  • Cazando al Ceo.    Boda Premium

    Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg

  • Cazando al Ceo.    Consuma el matrimonio y luego cásate

    Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status