LOGINErika Camel
Este juego con él me fascina, lo observo extasiada mientras pronuncia su discurso, me devora con la mirada y yo no puedo evitar hacer lo mismo.
Si hubiera planeado tener un círculo de pretendientes durante gran parte de la noche, pues no me hubiera salido tan bien. No creo que los celos sean una fuerza poderosa, al contrario; más no puedo negar que en ocasiones tienden a ser demasiado útiles. Derek me anima a todo, incluso a producirle deliberadamente celos. El que haya pasado la noche ignórame me molesta, mas lo noto inquieto, muere por acercarse a mi aunque no se atreva, a fin de cuenta es un macho alfa orgulloso. He aprendido a conocerlo un poco.Porque lo conozco es que voy tras él, la única razón para arriesgarme a tanto. No estoy en este lío metida para hacerme la orgullosa. No arriesgue tanto para conformarme con un "no", o con un sencillo juego de niños...«si no me miras no te miro» No, haré lo necesario por ser la vencedora.
Él me desea, todo en su lenguaje corporal lo grita. Yo lo quiero en mi cama esta noche y el resto de la vida, así que lo más sencillo sería ir por él, y es justo lo que me dispondre a hacer una vez que termine su discurso, que por cierto está siendo elocuente y certero como siempre.Me acerco una vez baja del estrado y él es incapaz de ocultar su satisfacción. Ni en mil años creo que Rocci Drake lograría una reacción así en mi hombre. «Si querida Rocci, ese hombre es mio» le comentó a la Rocci imaginaria con la que compito todo el tiempo por Derek.
Estoy loca lo sé... pero «Lo siento mío aunque esté comprometido con otra».Me quede a su lado, Espere a que nadie pudiera escucharnos y me acerqué aún más para que pudiera sentir mi calor corporal y la fragancia de mi perfume.
—Si Mahoma no va a la montaña... — solté para empezar a seducirlo con una conversación casual. —Si ya te cansaste de ignorarme...— intente reclamarle a modo de broma más me interrumpió sonriente.
¡Por todas las putas del mundo! Amaba la sonrisa espontánea que me daba ese hombre, esa que relajaba sus facciones y lo hacían parecer más Niño, menos duro.— No estoy seguro cómo termina ese refrán de la montaña—casi susurró y me mordí los labios, muriendo por morder los de él.
—Pues que a la pobre montaña no le queda más remedio que venir a humillarse ante Mahoma— acoté. Él me miró a los ojos por lo que pareció una eternidad.
La noche transcurrió de prisa, y realmente desde que estuve junto a él todo se volvió extrañamente mas agradable. Hasta el Champagne sabía mucho mejor a su lado. Derek se encargó que tuviera una copa en mano a partir de ese momento.
—Debo preguntar...¿Está tratando de embriagarme, señor Meyer?— ingague llevandome el fino cristal de la copa a los labios y degustando el líquido brillante y burbujeante.
—¿Lo necesitas?¿Necesitas que te embriague, Julie?— sus cejas se arquearon de un modo sugerente y quede embobada, o aún más embobada que de costumbre debo decir, devorandolo con la mirada.
—Realmente no— respondí con seguridad—No necesito que me embriague, pero no le puedo negar que me resulta demasiado excitante este juego. Así que si sus planes inmediatos de esta noche no terminarán en una cama junto a mi, le ruego que detenga esta deliciosa táctica. No me gusta la tortura.
—Entonces .... — quedó en silencio durante unos segundos en donde comprendí que a pesar de haberse quedado prendido a mí el resto de la noche, seguía determinado a serle fiel a su prometida. Maldije en silencio, ya a punto de rendirme y alejarme. Si esto seguía así me vería obligada a renunciar a su empresa y regresar derrotada a mi vida normal. Pareció una eternidad hasta que por fin él volvió a hablar.— Vas a necesitar otra copa entonces Julie, porque la noche será larga. Por cierto "Tsunami", ¿En tu cama o en la mía?— esa pregunta me derritio totalmente. La sangre se me detuvo y podía sentir los latidos de mi loco corazón palpitarme en los oídos, y el pecho me bajaba y subía a una velocidad alarmante.Este tipo de impresiones no se le deberían producir a una mujer emocionalmente inestable, pues podría desencadenar la locura total. Ah! Podría morir viendo la cara de Derek Meyer después de hacerme semejante preposición. Yo era testigo de su lucha interna, pero finalmente había ganado lo que fuese que yo despertaba en él.A partir de ese momento conté los segundos, los minutos como cronómetro suizo. La hora, veintitrés minutos con ocho segundos que pasaron hasta el momento que Derek me instó a salir de allí, fue interminablemente larga pero transcurrió en la mejor compañía. En varias ocasiones lo vi textear algo en su celular, pero preferí ignorar ese detalle, imaginando que se trataba de su prometida reportándose o obligando a que él se reportara. No deseaba amargarme la noche con un detalle tan insignificante.
— Acercarte a recepción y pregunta a la recepcionista de pelo rojo por la habitación de Julie Peterson— pronunció en voz baja.—No tengo una habitación en este hotel— alcance a decirle antes que comenzara a alejarse para despedirse de los miembros del equipo y demás invitados. Tarde caí en cuenta que él ya lo había organizado todo
—Ahora la tienes— dijo moviendo los labios y su voz fue a penas audible. Me giño un ojo y se dio la vuelta y se marchó.
O sea que eso hacía con su teléfono, coordinar una habitación en el hotel. Sentí ganas de aullar de felicidad ya que nada, absolutamente nada más que yo ocuparía la mente y el cuerpo de mi aleman vergon esta noche.
Salí a toda velocidad rumbo a la recepción, tenía realmente prisa. Necesitaba tomar una ducha rápida antes de que Derek Llegara a esa habitación.!Diablos! Había transpirando como un puerco, la tensión de no saber cómo acabaría la noche casi termina desquiciandome y volviéndome totalmente locas las hormonas.
Me acerqué discretamente al mostrador del Looby. En la recepción el trámite fue rápido, la chica me pasó la llave de la Suite presidencial con tan solo mostrarle mi identificación falsa y subi por el último ascensor del Lobby para evitar ser vista.
Me alago que él hubiera escogido una suite para pasar la noche, pero en mi estado actual no me hubiese importado que me hiciera el amor en el cuarto de la limpieza. Lo hubiera disfrutado igualmente. ¿El amor hace eso? Nos vuelve seres irracionales y poco exigentes... o ¿es acaso la lujuria quien lo hace?
Subí a la carrera, fui directamente al cuarto de baño sin repasar mucho en la decoración habitación. Si mis cálculos no me fallaban tenía otros veinte minutos antes de que Derek irrumpiera por la puerta de entrada. Como el anfitrión estaba prácticamente obligado de despedirse de todos o de la gran mayoría de los invitados.
¡Corre, Erika! ¡Corre!Luche con la cremallera del vestido, y salí de la prenda tan pronto como me fue posible sin destrozarlo. Me hice una maraña con el cabello encima de la cabeza y me metí en la ducha limpiando todo mi cuerpo.
Para mi total sorpresa cinco minutos exactos después que entrara en la ducha la puerta principal se abrió. Yo salía del cuarto de baño envuelta de una toalla y con gotas de agua pegadas en la piel. —¿Empezaste sin mi? — su pregunta fue más bien retórica— Tenía planeado ser yo quien te quitara ese bendito vestido—expresó con tono solemne.—No sabia que te había gustado mi vestido— comenté observándole cada movimiento cómo se deshacía del saco del smoking y del chaleco de una vez
—¿Bromeas verdad? Estaba fascinado con ese vestido. El color, el contraste del satén con tu espalda desnuda. Para ser sincero te prefiero así, desnuda y lista para mi, pero hay que reconocer que era un vestido exquisito.
Camino hacia mi y acercándose quitándose el cinturon , sin avisarme me beso la boca. Un beso deliciso de esos en los que sientes que te besan el alma. Un beso que me aflojo las piernas y me contrajo el abdomen por la anticipación de lo que ocurriría después.
—¿Como resistí tanto tiempo sin besarte? — preguntó y se respondió besándome otra vez. — Eres adictiva, mi droga, mi debilidad. Te has metido en mi vida a tal punto que me haces dudar hasta de mi.
La toalla calló a mis pies y lo abrasé con fuerza, pegando mi cuerpo desnudo al suyo. Comencé a luchar con manos rápidas con la camisa y la pajarita para desnudarlo. Él jugaba apretando mis nalgas y pegándome con más fuerza a él.
Éramos como dos fuerzas importantes colisionándose. Cómo un Tsunami contra un duro e impenetrable continente. No recuerdo haber deseado nunca nada como lo deseaba a él. Para que ponerle un nombre a lo que ocurrió después. No fue sexo, fue demasiado puro.—Parezco un adolescente, estoy totalmente ansioso— murmuro Derek contra mi oído.
—No te culpo. Yo también lo estoy— expresé sin dejar de observar su pene enorme erecto el cual deseaba volver a tener entre mis labios y así lo hice.
Me acerqué y tomé lo que deseaba. Acaricié con mi lengua su glande húmedo mientras que Derek rugía, y jadeaba. Su polla choco una y otra vez contra mi garganta y sus dedos enredados en mi pelo me exigían un ritmo más veloz y constante de movimientos.
Una vez que no lo soporto más me aparto y empujo suavemente por un hombro haciéndome quedar tendida sobre la cama.
Separo mis piernas y se acomodó de rodillas en el centro. Comenzó su ascenso de besos por mis pantorrillas hasta llegar a la cara interior de mis muslos. Jugó alternando una pierna, la otra hasta que alcanzó mi sexo y me acarició los labios con pericia. Sus dedos se humedecieron por mis fluidos, y se sonrió orgulloso de los efectos avasalladores que tiene sobre mi cuerpo.
—Eres mia Jul, y dentro de muy poco te lo voy a demostrar— alegó victorioso mientras yo sólo podía gemir.
Se aferró a mis caderas y delineó con su lengua los pliegues de mi centro. Despacio y con precisión acaricio mi punto de placer inflamado por sus atenciones.
—No llegarás al orgasmo ahora tramposa—dijo cuando retiró la lengua de mi clitoris mojado. —Lo haremos juntos.
Continuó su ascenso y besó mi vientre, haciendo énfasis en el ombligo. Su boca finalmente alcanzó mis senos y se detuvo a lamerlos, chuparlos y mordisquearlos como ya se le hacía costumbre.
—¿Te Gustan mis senos? — le pregunté a quema ropa arqueándome por la pasión de sus caricias.
— Me encantan, ¿si sabias?
Su falo había comenzado a rozar mi sexo, y me estaba excitándo aún más.
Encaje mis uñas es su espalda, y arqueé la espalda cada vez que Derek chupaba uno de mis pechos.Su boca alcanzó la mía y nos fundimos en un beso desesperado . Comprendí que habían acabado los preliminares, y que el autocontrol de ambos había llegado a su fin. El momento que ambos habíamos estado anhelando por fin había llegado. Tan solo bastaba esperar que su la niña he durara una eternidad y que no se llenara de culpa por pensar en su prometida.
Con su mano guió su polla a mi abertura y se acomodó despacio, luego empujó dentro en una estocada que llegó a lo más profundo de mi. Me aferré a los antebrazos de Derek y me contraje a punto de tener un orgasmo solo con su invasión. Su pene es demasiado grande como para que hubiese pasado sin una pizca de dolor.
—¿Estas bien Julie ?— pregunto despacio segundos después.—Radiante, ¿no se me nota?— respondí con una sonrisa plácida .
—Creo que eres masoquista, un día de estos terminaré lastimándote— se recriminó.
—Pues mátame Derek, mátame ahora y no dejes de moverte. A fin de cuenta estoy enamorada de tu arma homicida.
Su risa ronca y sus movimientos a la vez que él comenzó a hacer su magia me hizo olvidar que alguna vez hubo dolor.
Me besaba, me acariciaba los senos, los chupaba, y no dejaba de embestirme una y otra vez. La presión en mi vientre fue creciendo así como la velocidad de los embates. Era lo mejor que había sentido jamás, todas esas sensaciones sumadas a la satisfacción de tener a Derek desnudo encima de mi, me estaban haciendo amar a este hombre. Nunca me había sentido tan plena, y tan femenina.
Mi orgasmo comenzó a desencadenarse, y él también se dejo ir. Estallamos los dos extasiados de placer y agitación.
Derek se desplomó sobre mi luego de que vacío toda su semilla en mi interior, después se apartó haciendo que rodáramos y yo quedara sobre su pecho.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







