INICIAR SESIÓNÉrika Camel
Salí del comedor dejando que mi padre terminara de desayunar y de disfrutar de la lectura de las noticias matutinas en su tableta . Las palabras que me había hecho decirle aún repicaban en mi cabeza como una sentencia. Tendría que resignarme, y si quería ver a Derek nuevamente pues tendría que conformarme en verlo de lejos.
Mantengo mi posición, no podría decepcionar a mi padre... él mismo sacrificaba demasiado a partir conmigo al otro lado del puto mundo y Solo para no dejarme sola en uno de los momento más cruciales de mi vida.
“No podría regresar a salir con Derek jamás” eso era todo para nosotros, ahí moria el amor que le profesaba, o ese amor sería enterrado en el fondo de mi ser.Papá no se andaba con juegos y si me estaba ayudando lo menos que esperaría de mi , es que al menos yo tuviera el sentido común y estuviera a la altura de su sacrificio de irse conmigo.
Pensativa y con nostalgia en el pecho me comencé a resignar. Me dispuse a ir a mi habitación a encargarme de todo lo que tenía por delante antes de salir del país, que sin dudas no sería poco. Ni en mil años me había planteado abandonarlo todo y salir huyendo de esta forma. Es que alguien alguna vez se plantea la idea de hacer un viaje así... sin regreso.
Un viaje escapando... Porque eso si… tenía que admitir que estaba huyendo como la cobarde que nunca había sido. «Me odie por ello, pero Derek no me dejo otra salida a eso me condenó primero con su desconfianza, después con su negación, y ahora con su intransigencia».
Tenía que dejar un sin número de pendientes ordenados, realmente montañas de pendientes y detalles de toda índole. No pensaba dejar tirada mi carrera aunque me ausentara unos meses sabáticos para disfrutar de mi embarazo y conseguir la tranquilidad, que obviamente estaba necesitando justamente ahora, todo debía quedar milimétricamente organizado. Papá tenía razón, Julie podía con todo, ella era más prolija que yo a la hora de organizar a detalle.
Subí las escaleras aguantándome del barandaje y lentamente, ahora todo cuidado era poco. Comencé a hacer una estructura mental, andamiando la idea de organizarlo todo lo necesario para marcharme y así fui concretando planes para que si, para que todo funcionara como reloj. Sin dudas lo primero que tendría que hacer era encargarme de mi salud y del embarazo. Tendría que visitar al Obstetra porque no me estaba sintiendo muy bien. Tenía una molestia en aumento en el bajo vientre que no debía ser normal en absoluto. Aunque esto de estar embarazada era completamente nuevo para mi, sabía por artículos que había leído que los embarazos no tienen porque molestar o doler. Si hay dolor o molestia … pues es que en definitiva algo no esta bien. Trate de apartar los malos augurios de mi mente y me enfoque en puras buenas vibras. Las mariposas y los unicornios no eran lo mío, pero me obligue a pensar en positivo.
Alcance el segundo piso y camine a mi recámara con las manos plantadas en mi abdomen, no es que me doliera fuertemente, más quería sentirme más cerca del bebé, confirmarle que yo estaba justo aquí y que haría lo necesario para mantenerlo siempre a salvo. Era increíble el instinto maternal que se desarrolla de la nada, sin necesitar nada más que la noticia de que llevas vida adentro. ahora creo que es como una semilla escondida que germina de la nada, pero con una fuerza tremenda «Como las habichuelas de Jack que tocan el cielo». Así de fuerte se sentía ese instinto de prenderle fuego al mundo por defender a mi pequeño.
Empuje despacio la puerta de mi habitación y la luz me cegó. La claridad de las cortinas completamente abiertas me recibe y me deja absorta. «Julie» La cama ya está hecha y no hay rastros de Julie. «Esa bandida huyó a su habitación y al gimnasio después, estoy segura». Al parecer ya no necesita refugio de la tormenta.
Es tan jodidamente independiente como yo, pero no puede negar que se caga de miedo con las noches de tormenta fuertes. Sonreí por lo bajo y negué con la cabeza. «Tendría que venir a Santorini conmigo o sufrir sola cuando llueva otra vez».
Sonriendo ante la idea de llevarme a la bandida a las islas Griegas, sin duda regresaría casada con un magnate de las navieras Griegas.
Sin duda ese país tenía fama de tener hombres bronceados, sexuales y muy sexys. Y mi Julie tenía la fama de tener una debilidad declarada por los hombres bronceados, sexuales y muy sexys. Si además de eso eran griegos... pues era un plus a ese matrimonio.Me dediqué primero a lo primero. Conseguirme una Obstetra que me revisara ahora resultaba imperativo. Quizás mi Ginecologa de rutina también fungía como Obstetra, y ella era toda una eminencia. Busque con mi vista el celular y lo encontré al otro lado de la cama sobre la mesita de noche. Lo más correcto era hacer una cita con el Obstetra y no presentarme sin previo aviso en un consultorio.
Mire la pantalla del celular y me sorprendió al ver que no tenía nada, ni una llamada perdida de Derek. «¡Alemán Idiota!».
«Muy bonito el señor»… Podía aparecerse aquí a “obligarme” entre comillas a besarlo« obvio que yo quería ser besada, más no lo admitiría jamás ante él ni ante nadie».
¡¡Ahh!! Pero lo que no podía hacer ese energúmeno Alemán era pasar un puto mensaje de texto o hacer una m*****a llamada para tratar de aplacar mi ira. «¿Es que en Alemania no les enseñan para qué se usan los teléfonos móviles? O su asignatura perdida fue la de " Como aplacar a una mujer"»me sorprendí de mis propios deseos de tener noticias de él, y me regañe mentalmente para después rodar los ojos. A este paso terminaría totalmente loca o pasándole los mensajes yo al energúmeno. Debía concentrarme en lo que era realmente importante.
Me hice una lista mental con cuatro pasos sencillos y que pudiera seguir sin complicaciones.
*Paso Uno y más importante: No pensar en Derek… Pensar en él era un lastre para mi paz. En eso perdía mucho tiempo y sin duda me robaba demasiado la poca tranquilidad que me quedaba.
*Paso Dos: Llamar a la Obstetra. Hacer cita para hoy mismo.
*Paso Tres: Organizar los pendientes más importantes en la empresa para que no se pare nada en mi ausencia.
*Paso Cuatro: Hacer malestas y prepararlo todo para partir esta misma semana. El viernes de ser posible.
Debería sumar un paso más … cinco estaría bien y lo dejaría en un número redondo. Más fácil para chequear luego.
*Paso Cinco: No pensar en Derek: ya sé, ya sé... que lo dije de primer lugar…pero tengo que mantener la mente ocupada. Ya no puedo confiar en mi misma… mi mente da dos vueltas y viaja a él otra vez. A su cuerpo, a sus manos, a su forma de tocarme… a su forma de amarme y a esa m*****a verga alemana que me tiene con el cerebro encharcado, porque lo de las bragas mojadas ya es patológico.
Me obligo a repasar la lista que acabo de hacer, me repito como mantra y repaso cada paso que me acabo de plantear.
Solo así intenté poner mi mente en otra cosa, ocuparme para no cometer una locura que me decepcione a mi, y decepcione también a mi padre.
Con el teléfono en la mano, y concentrada en lo que debía hacer, puse en práctica el número dos de mi lista « ¡El pasó uno ya iba en proceso!».
Localicé el número de mi ginecóloga de rutina, Maritza de la Fuente, la llamé y logré conseguirla al tercer timbre. Gracias al cielo que no tendría que esperar. Se podía decir que éramos amigas y que varias veces habíamos coincidido en salidas. Hablé con ella y le expliqué a grandes rasgos de mi nueva situación. Obviamente se sorprendió mucho y gratamente con la noticia de mi embarazo, pero no hizo ninguna pregunta indiscreta.—No sabia que ya estabas pensando ser madre— me comentó asombrada . — Nunca me comentaste nada, pudimos haber empezado a complementar tu alimentación con vitaminas, hierro y ácido fólico. Es importante para la formación del bebé una madre preparada ante la concepción.
—Si lo se, soy cincuenta de eso, pero Créeme que tampoco yo lo sabía que ya quería ser madre — me apure en responderle. — También me sorprendió un poco la noticia.
—Entonces si no fue planificado y mantuviste relaciones sexuales desprotegidas, Érika te recomiendo que te hagas también un chequeo buscando posibles infecciones de transmisión sexual, eso también pondría en riesgo tu embarazo. Por protocolo cada vez que llega una mujer embarazada, realizamos pruebas de VIH y Serológias para descartar posibles y futuras complicaciones, así que no te extrañes si ves esos test indicados en tus exámenes.
— Lo tendré en cuenta… justamente eso quiero... te llamo sobre todo porque necesito una Obstetra de puntería, me gustaría que fueras tú quien me atendiera , o alguien que me recomiendes, eso si, que sea de tu entera confianza —le expliqué y la oí responder con un “hmm”.
— Erika, me alarma no ser yo la que se ocupe. En estos momentos no estoy tomando casos de obstetricia, a penas tengo tiempo para sacar mis pacientes diarios. Estoy estudiando para pasar un examen y se me hace imposible llevar las dos especialidades. Si gustas te puedo recomendar a una amiga muy buena, ya q está graduada y es una Obstetra de primer nivel. Dame un minuto y te paso su número.
Y ella me pasó el número de Alejandra Zambrano prometiéndome que era la mejor persona que se podía hacer cargo de mi embarazo. No dude ni un segundo del juicio de mi Ginecologa Maritza, ya que su trato hacía mi siempre había sido muy profesional y su gestión impecable. Si la tal Alejandra era tan buena como Maritza, mi embarazo quedaría en las mejores manos.
— Alejandra es la doctora indicada. Te sentirás muy a gusto, y te dará mucha seguridad— me repitió antes de colgar.
Pensativa me lleve el celular y me apoye el borde en los labios. Pensé si conocía a otro Obstetra, pero no. Julie tampoco debía conocer a nadie más, Maritza también está su doctora, así que prácticamente asistíamos juntas y a la misma clínica.
Al no tener otra opción, llamé sin perder tiempo a la doctora Alejandra Zambrano y me sorprendí al notar que era el teléfono personal el que me había proporcionado Maritza, y no el número de su consultorio.
Realmente solo puedo decir que la doctora fue muy amable y dulce, agendó y me dio una cita de reconocimiento para esta misma tarde… cosa que agradecí bastante.Por su voz imagine que se trataba de una mujer de unos treinta años. No le conté de la punzada que tenía en bajo vientre, ya hablaría de eso con ella cuando llegara el momento de revisarme en su consultorio. Mire el reloj y aún era muy temprano para comenzar a arregaleme, pero hoy no tenía deseo de hacer mucho. Prefería estar tranquila que comenzar de una vez a preparar malestas.
De pronto pensé que yo no necesitaba a la tal doctora Zambrano por mucho tiempo. Yo me iría lejos… no tenía sentido hacer planes con una doctora que solo me vería en una sola consulta. Solo una vez ... Santorini ya era una realidad. Me marcharía en un par de días más.
Llegando a las Islas Griegas tendría que buscar a alguien más para que se hiciera cargo. Un doctor reconocido en el arrea y que me ayudará con las dudas y los miedos propios del embarazo.
La consulta de hoy no estaba de más. Aún así necesitaba una revisión médica, me y daba miedo que tanto estrés le posguerra hacer daño a ml bebé y a su formación. Necesitaba viajar tranquila, y la cita con la doctora serviría para eso para darme la seguridad de que estaba acta para viajar sin que tuviera algún problema.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







