LOGINErika Camel
Colgué el teléfono después de estar tonteando con Derek durante una media hora. Julie se dio por vencida y cerró la agenda. Abandonó mi despacho dando por perdido su teléfono celular y las manos abiertas hacia el cielo.
Sus ojos rodaron, en un divertido reproche, el mismo que tantas veces yo misma le había hecho a ella.
Absolutamente convencida que después de escuchar esa voz ronca y sensual, no lograría concentrarme, apague mi ordenador decidida a aprovechar el día . Me puse de pie, caminé hacia el perchero donde colgaba mi abrigo marrón, me lo coloqué ajustándolo a mi cintura. Tome mi bolsa y guarde algunas cosas, entre ellas mi propio teléfono celular, y mantuve el de Julie en mi mano libre.
Salí de la oficina y me detuve frente a mi hermana. Ella me miró extrañada de que abandonara el complejo de oficinas antes del mediodía. Habitualmente nada lograba apartarme del trabajo hasta las 5:00 pm, eso cuando la cita era urgente.
—Confiscaré esto por el resto del día — musité mostrándole su teléfono celular.
—Me lo temía— expresó tranquila, hizo una pausa y me regaló una de sus sincera sonrisas— así como sospecho que tendré que cancelar todas tus citas para el día de hoy, y quizás las de antes del mediodía de mañana.
—¡Bruja!. Me conoces tanto, que a veces creo que me lees la mente— bromeé.
—Justo por eso Erika, es que me da miedo lo que pueda pasar con ese hombre, porque te conozco es que sé que te estás enamorando de tu enemigo. Te estás metiendo hasta el cuello en arenas movedizas. No quiero que salgas lastimada.
—Todo estará bien Ju— intente calmarla y creerme yo misma mis propias palabras—Yo tampoco quiero enamorarme de él, o al menos no está en mis planes, pero qué puedo hacer si el cumple con todos los requisitos para ser el hombre Perfecto.
—Bueno si es así, aquí tienes una cita para el Allure Day Spa. Manicure, Pedicure completo. También exfoliación completa, masajes y depilación. Ya hablé con tu estilista y estará esperando por ti para hacer algo increíble con tu cabello. Ese hombre caerá rendido a tus pies. O debería decir más rendido.
— ¿Te ve dicho ya que eres mi sol?
—Todo el tiempo. Pero Erika, trata de mantener la cabeza fría. Cuando el corazón toma el mando del sexo, lo único que trae son enredos gigantes.
—Lo sé— murmuré tratando de ser ecuánime.
No permitiría que mi vida se fuera al traste por una noche de sexo.
Aunque si se me estaba empezando a complicar el tema de controlar mis emociones. No sabia si esto podía afectar mis sentimientos. ¿Podría yo enamorarme perdidamente de Derek Meyer?
Sería capaz d entregarle mi vida a un hombre que cuando supiera toda la verdad me odiaría.
Salí de directo a casa, tatareando una canción de Imagine Dragons que sonaba en la radio. Hoy había usado mi propio coche y le había dado el día libre a mi chofer. Me gustaba además ser independiente y disfrutar de aunque fueran breves instantes de soledad y meditación.
Subía a la carrera. Mi padre estaba en la oficina de sh consorcio, ni llegaría hasta las 3:00 pm. Así que sintiéndome libre subí ala carrera para cambiarme enseguida.
Me vestí con un conjunto casual, pero abrigado. El invierno en New York estaba siendo intenso este año.
Me metí en el auto nuevamente y conduje hasta el Spa, donde me relaje, y me deje mimar por los mejores.
Regrese a casa sintiéndome radiante como una diosa pagana. Ya tendría que elegir un outfit que resaltará el magnífico trabajo que tenía hecho en el cabello. Ese no era un problema, era fanática a la ropa fina, así que mi vestidor estaba bien provisto de todo lo que pudiera necesitar.
Había pactado cenar con Derek en el Restaurante Eleven Madison Park. Estaba algo nerviosa por el lugar, pues yo solía visitar ese local con Mark, cada vez que mi ex necesitaba impresionar a alguien. Probablemente alguien me reconociera. No podría hacer nada al respecto. Ya que fue el alemán quien escogió el sitio.
También a los miembros del gremio de electrónica de Manhattan les extrañaría muchísimo vernos juntos. Solo me restaba aportarle al destino para que todo saliera bien.
Llegue al restaurante algo nerviosa. Para mi sorpresa Derek estaba Justo en la entrada.
El estómago me dio un tirón. El corazón empezó a latir como loco. Las manos me sudaban, estaba absolutamente e innegablemente nerviosa. El frío no me estaba ayudando.
Lo repasé en silencio antes de que él notara la presencia de mi coche. Respire profundo y me permití suspirar ante tanta perfección junta.
Vestido con un traje azul marino a la medida, solo transmitía seguridad. Su abrigo abierto y el pelo revuelto por la brisa nocturna le aportaban un look atractivo, citadino y sofisticado prácticamente irresistible.
Me arme de valor, y salí del coche con cuidado de no pisarme el vestido azul eléctrico que había escogido para la ocasión. Tan pronto como él me vio, cambio su expresión. Trago saliva casi sin habla por mi atuendo. Sonreí satisfecha y con el ego por las nubes de haberlo impresionado gratamente.
Chicas seguimos mañana con más. Las leo, déjenme sus comentarios 💋💋💋
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







