LOGINDerek Mayer
Completamente solo en el despacho del padre de Érika Camel aguardo por que le avisen que estoy aquí esperando por ella y que no se niegue neciamente a encontrarse conmigo. Espero ansioso y con el corazón repicandome en el pecho desbocado a toda velocidad. Pudiera romper un récord de velocidad de contracciones del miocardio ahora mismo.
Aún no puedo saber si se negará a verme después de nuestro tormentoso encuentro en la sala de interrogatorios de la comisaría de la semana pasada «en verdad fue desastrosa esa visita». Acepto que fue mi culpa, deseaba tanto hacerla rabiar y sacarla de la coraza de calma que me mostraba, y lo conseguí aunque ahora me arrepienta de ello. Debe continuar molesta y con razón. Hace menos de una semana que nos vimos y parece que fue hace una vida. Mi única esperanza es que no se niegue a verme y que se muestre coherente con lo que decía sentir por mí y no lo haya olvidado del todo.
Repaso las paredes llenas de libreros perfectamente organizados y limpios. No se observa ni una sola mota de polvo entre los grandes lomos de los libros en los que resaltan títulos como El Capital, Cien años de Soledad y Ángeles y Demonios. También está la colección completa de Harry Potter y los cinco libros de Canción de Hielo y Fuego.
Es evidente que el padre de Mi futura esposa (si es que llega a aceptarme) y yo tenemos mucho en común. Su colección de libros varía desde títulos antiguos a los mejores best seller del mercado. Es obvio que le ha tomado años unir todos estos libros.Alejandro Camel aunque haya tratado de intimidarme como a un crío, me parece un tipazo. Me gustaría cuando envejezca tener la rectitud y el prestigio que ha logrado tener ese hombre en el gremio de empresarios del país. Su nombre es ampliamente reconocido a nivel mundial.
Pasan otros cinco minutos que cuento a contagotas ( parece como si el tiempo se hubiese detenido) y no hay señales de Érika por ningún lado. Ni siquiera se escuchan voces en el corredor. Parece como si la casa de pronto hubiese sido abandonada.
No tengo idea a donde se fueron todos y rezo porque Dominico no cometa ninguna estupidez follandose a Julie en cualquier rincón. Bueno si lo hace, «¿cómo culparlo?» no lo puedo negar que yo haría lo mismo si tuviera a quien vine a ver bien dispuesta y húmeda para mi. De solo imaginar que Érika está sola en una habitación ya la polla se me puso como piedra. «Si subo a su habitación de seguro no se vería nada bien a los ojos de su padre... pero para mi se sentiría de lo mejor que he vivido en las últimas semanas».
Observo la lluvia caer por la enorme ventana de cristal que da al jardín lateral de la casa. Si sigo con estoy pensamientos candentes y con esta ereccion terminare bajo la lluvia para refrescar este calor. La tormenta a arreciado bastante y lo que comenzó como un aguacero común y corriente se ha convertido en una granizada con grandes ráfagas de viento que mueven los árboles que rodean la casa y rayos que surcan el inmenso y oscuro cielo. Pareciese como si se fuera a caer el cielo en grandes pedazos.
Vuelvo a mirar el reloj de oro blanco en mi muñeca y ensayo en mi mente que le diré a mí Tsunami cuando aparezca. Esto lo he hecho desde esta mañana. Tengo que buscar una frase que me asegure que no me echará a la calle bajo la lluvia con la ayuda de una escoba. Práctico murmurando cada frase. Parezco un jodido loco.
«Hola Érika, me alegra verte libre» eso ciertamente sonaría hipócrita, siendo yo quien la metió en la cárcel y me esforcé por mantenerla allí. ...«El primer escobazo sin duda»
«Que placer verte otra vez» tampoco sonaría muy creíble.... «Segundo escobazo»
«Érika vine a proponerte matrimonio» ya con esa frase me proporcionaría una fuerte cachetada, de esas que hacen picar la piel y deja las falanges marcadas en el rostro. ...«Y el tercer escobazo»
«Tsunami vine a que me perdones» esta parece ser la más aceptada... definitivamente pedir disculpas me parece la mejor opción para empezar la conversación. ... «mentalizo la escoba deteniendose en el aire»
Finalmente varios minutos después escucho el pomo de la puerta girar a mi espalda y contengo el aire ante la anticipación de verla otra vez «Ardo por ella». Miles de frases hechas vienen a mi mente pero solo puedo guardar absoluto silencio.
Ella aparece como una Ninfa de la lluvia y el cielo, tampoco dice nada, se ve tímida como una muñeca de porcelana inalcanzable y absolutamente perfecta. Su piel blanca contrastando con su cabello negro. Los labios más rosados de lo que los recordaba invitan al pecado. Entra altiva y con una profunda decisión irremovible de no ceder ni un ápice ante mi. He aprendido a conocer algunos de sus gestos.
Mi vista recorre completamente su cuerpo de diosa divina. Lleva un top sencillo que resalta su bulto, y un pantalón de chandal rosado con figuras de Minnie Mouse que no logran que sus curvas se vean nada infantiles. Aún no se notan los efectos del embarazo y su abdomen continúa perfectamente plano y tonificado.
Sin dudas se ve mucho más joven que lo que lucía en la oficina con su trajes ejecutivos y su pelo estilizado de manera elegante . Su rostro lavado sin una gota de maquillaje es de las cosas más hermosas que he visto en mi vida.
—Érika…— consigo pronunciar saliendo del impacto de tenerla cerca; la voz me sale ronca y me quedo en silencio cuando la veo avanzar.
—Señorita Camel para usted— impone respondiendo con seriedad casi intimidante. Es evidente que no importa cómo vaya vestida, su porte denota clase y educación. Parece calmada pero adivinos que en su interior es como una tormenta en el mar: letal e implacable. Un Tsunami en todo el sentido de la palabra.
—No eres solo la señorita Camel para mi— digo apretando los dientes y dando dos pasos hacia ella— Serás la madre de mi primer hijo, y de los que están por venir...eres la mujer que me hace…— espeto acercándome aún más a ella. — Eres la única mujer que imagino a mi lado la vida entera .
Me miró con clara expresión de sarcasmo y camino dos pasos básica los libros alejándose aún más de mi.
—¿No que te casabas con tu prometida próximamente? —Recalcó retóricamente. — Aún espero mi invitación a tal magno evento— me recordó y hace un puchero cómico — ¿No me dirás que lo cancelaste?— me mira con un rostro de burla e ironía — Ya había encargado hasta el vestido a Paris.
—Te menti... Muy bien sabes que rompí con Rocci. Pero... —hice una pausa antes de admitir lo que había hecho— Deseaba molestarte Érika , quería herirte y romperte en mil pedazos como me estaba rasgando el pecho yo cada vez que pensaba que me habías mentido y que nada en ti había sido real ni siquiera tu nombre . Quería que te doliera el hecho de que habías jugado conmigo hasta lograr que me enamorara de ti.
—No estas enamorado de mi— aclara fríamente— Quien ama o dice amar no se comporta como tú lo hiciste— intento intervenir pero ella sigue hablando—Me heriste, fuiste a verme con él claro propósito de humillarme aún más. Cómo si no fuera suficiente el tenerme privada de la libertad.
—Eso no es cierto, yo...
—Fuiste cruel, vil, nunca creí que llegara a tanto. Me agrediste y escupiste en mi cara que mi hijo no era tuyo y si llegaba a serlo me lo quitarías sin darme oportunidad a nada. Eso me dijiste— pronuncia angustiada. —¿Quien separaría a un bebé de su madre?
Intento tocarla pero cada paso que doy ella retrocede más sin dejarme acercarme. Es como si fuéramos imanes cargados que solo pueden repelerse al acercarse.
—Érika estaba cegado por la ira y no me permitía pensar ni actuar con claridad— planto ambas manos en el escritorio buscando fortaleza para no irme sobre ella y devorarla a besos hasta hacerla entrar en razón—Pero tienes que escucharme…
—Tú no me escuchaste a mi, a pesar que te supliqué en tu oficina que lo hicieras. Me sacaste de allí como un perro sarnoso sin darme oportunidad de nada— espetó soltando chispas por sus ojos oscuros. No sería sencillo que me disculpara… ella estaba cubierta de un rencor implacable contra mi.
— Comprendo que fui inflexible y obstinado, pero tienes que entender que no me fue sencillo entender lo que habías hecho. Todo te inculpaba… ¡Por dios! ¡No te imaginas el impacto que recibí cuando descubrí que eras Érika Camel! Eso sumado a que había perdido... No supe manejarme. Cometí cien locuras Érika.
—¿Y lo que tú sentías?… ¿eso no podía hacerte cambiar de opinión, al menos darte la claridad necesaria para saber que había que haber algo que estabas pasando por alto?. ¿Que importaba mi nombre, mi credo o mi religión? Yo me entregaba a ti sin ninguna reserva, yo estuve contigo en cada momento. ¡Actuaste como un puto dictador!… eres Alemán pero no tienes que ser una encarnación de Hitler.
Pase mis manos por mi rostro, no quería discutir con ella. No podía alterarse, estaba embarazada y había estado estresada desde el inicio de su gestación… y todo por mi culpa.
—Calmémonos e intentemos hablar civilizadamente— acoté llamando a la calma e invitándola a que sentará frente a mi indicándole la silla de su padre para que tomara asiento en ella.
Ella rodeó el escritorio y tomó asiento mirándome de mal modo. Era obvio que estaba demasiado furiosa para llegar a un acuerdo.
No puedo negar que así se veía muy hermosa. Sus mejillas estaban rojas y los ojos se veían mucho más brillantes y expresivos de lo normal.
La observé en silencio, su pecho bajaba y subía. Estaba muy molesta y esa no era mi intención así que aguarde. Cuando su respiración se normalizó un poco entonces volví a hablar.
—No quiero hacerte daño Érika. Es lo que menos quiero en la vida. Soy un imbecil que no pude darme cuenta a tiempo de tus intenciones. Nunca me había enamorado y me volví loco.
— No te voy a perdonar Derek. Nada de lo que digas ahora puede borrar las semanas de humillación en ese inmundo calabozo. Tu arrepentimiento no borra que no hayas confiado en mi. Que hayas deseado herirme más de lo que decías amarme.
—Ni siquiera me has escuchado mi Tsunami. Dame una oportunidad, vine porque...
Me interrumpe otra vez y no cree una palabra de lo que estoy diciendo. Es obvio que no estoy logrando mucho con esta conversación.
—¡No me llames así!. No soy nada para ti. No me importa a qué viniste o cuáles son tus intenciones ahora. — siseó y se puso otra vez de pie. — Ni siquiera pensaste en retirar los cargos cuando supiste que estaba embarazada. ¡Embarazada de un hijo tuyo!...
—Pensé que…
—¡Que no era tuyo! ¡Que mi hijo era de otro hombre !— me interrumpió a los gritos —¡Eso pensaste! Así de desconfiado fuiste. Cómo si no te hubieses acostado conmigo cientos de veces en los últimos meses. Cómo si al menos una vez hubieses usado un preservativo para protegernos.
—Érika las noticias nacionales decían que tenías un novio que te hacía en Europa preparando una boda.
—Y para tu conveniencia preferiste escuchar lo que había dicho el otro tonto. ¿No es así? ¿Muy conveniente no?
—No te conocía. Solo sabia que eras mi competencia y que todos te apodaban perra fría por que no te tocabas el corazón para destruir a nadie. Pensé que deseabas algo más que yo... que deseabas destruir mi empresa.
—A ti deberían llamarte Derek el frío. Ni porque descubriste mi embarazo fuiste capaz de sacarme de prision. Tú eres el frío... No yo.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







