LOGINDerek Mayer
La fiesta del aniversario de la compañía nunca me había puesto tan nervioso. Me siento tenso y a punto de estallar, si esta situación no se normaliza sin duda debutaré a edad temprana con una hipertensión arterial o algún problema d elos nervios.
Mi discurso está listo desde hace días, increíblemente no me costó terminarlo. Es de las pocas cosas que me han salido espontáneamente esta semana.
Rocci después de un episodio de "Furia e Ira", definitivamente no asistirá al aniversario de mi compañía ya que esta tarde acaba de marcharse a mi Cabaña ubicada en Aspen con sus amigas más cercanas. El aire fresco le favorecerá, gracias a Dios se llenó dde cordura e insistió en que necesita alejarse de todo lo tóxico que rodea nuestra relación actual, decisión que sinceramente le aplaudí. Eso sumado a que odia a todo lo relacionado a la empresa, y habiéndose desecho de Amaya, pues cree que no hay motivos para estar celosa. Si por un segundo hubiese sospechado que en ese evento asistiría una mujer como Julie, no hubiera poder humano o celestial que la hubiera aparatado de Manhattan está noche. Pienso que la decisión de irse fue certera, el en fondo me alegré de que se marchara, cada vez se torna más dicicil que podamos entendernos, o relacionarnos con afecto y cordialidad como lo haciamos antes. Somos enemigos que insisten en casarse. Hoy más que nunca estoy convencido que seguía con ella por costumbre, y alargué ese noviazgo por comodidad, insistiendo en algo que solo me era conveniente continuar.Por no abandonar mi zona de confort me acostumbre a vivir a medias. Nuestra relación era una rutina gris, donde lo más excitante que hacíamos era ir a la Ópera los viernes.
Así que no es extraño que una mujer como Julie Peterson haya movido mi mundo y haya hecho temblar todo mi continente. Así de fuerte fue la sacudida que me dio.
Estoy exaltado, estoy ansioso y sobre todo estoy impaciente. Esta noche cuando vea aparecer a Julie en un vestido de gala no podré contenerme, lo presiento. Recordare de inmediato Alemania, la conferencia y sin duda a la primera vez que la vi en Francfort, lo que sentí desde el primer instante que alcance verla prestándo atención a mi discurso de aquella forma casi hipnotizante. Una mujer como ella hace perder la cabeza al hombre con mayor fuerza de voluntad del mundo, ante ella soy débil.Lo peor de todo es que siempre se le ve tranquila, aunque dentro de ella haya una combustión interna. Me hace creer que respeta mi decisión de alejarme de sus encantos, más me obliga e invita a caer en cada gesto, en cada palabra que sale de sus labios de carmín.
Me obligo a sacarla de mi mente. Me arreglo tranquilo y acomodo mi corbata, fantaseando que sea ella quien me la quite al final de la noche. Así son las bajas pasiones, sé y entiendo que estoy obligado a resistirme a ella, pero aún así no puedo dejar de reproducir imágenes incitantes y sensuales que solo me hacen desearla más. Mi subconsciente me juega constantemente una mala pasada y no puedo hacer nada por reprimir a mi propia cabeza traidora.
Saldré solo al evento, mi hermano ya se marchó hace una media hora. Dominico se fue temprano, pues pasaría al otro lado de la ciudad por su cita de la noche. Al menos él pasará la noche en buena compañía y no estará tan pendiente en el sitio o mejor dicho en la persona que estará mi atención toda la bendita noche.
No sé si seré capaz de ver a Julie sonriéndole y coqueteándole a alguien más. Qué otra cosa puede hacer si yo mismo me encargué en dejarle claro que entre nosotros no puede existir nada más que una relación laboral Jefe-Asistente.Nadie debe saber tampoco que entre nosotros hubo algo, pues esa noticia se esparciría como pólvora. Aún así estoy seguro que sentiré la fría picadura de los celos otra vez.
Me concentro en lo importante. Repaso una vez más las tarjetas de mi discurso y memorizo cada palabra, aunque es difícil ganar en concentración siento que estoy listo, que logré memorizar cada palabra del discurso que yo mismo escribí.
Me miró en el espejo de mi habitación comprobando el nudo de la corbata y que el smoking esté impecable.
«¡Resiste Derek, Resiste!» me doy ánimos .«Solo cuento contigo para que me ayudes a resistirme» le murmuro a mi reflejo en el espejo. «Débil, estoy casi seguro que me fallarás».
Diez minutos más tardes conduzco rumbo a la Isla donde se encuentra la gran manzana, Manhattan. El aniversario se celebrará en el salón de Eventos del Hotel Imperial, así que tengo otra media hora por delante mientras conduzco a velocidad moderada por puente atestado de tráfico.
Espero que Julie ya esté allí, pues si me sorprende con una entrada triunfal... aunque me cueste reconocerlo hasta ahí duraría mi tambaleante autocontrol. «Bump... caería aún más rendido a sus pies». Mis barreras son de espuma ante ella.
Aparco mi Masseratti, desciendo del coche arreglando mi traje y le paso las llaves al Vallet Parking del hotel para que mueva el auto al paqueadero del emblemático edificio de cuarenta y cinco pisos de altura. Las cámaras de los reporteros de las revistas económicas me cubren de flashes, solo saludo y sigo mi camino.
Mi seguridad comienza a desaparecer en cuanto piso el Lobby del lujoso hotel. A cada paso temo caer otra vez. Soy como un alcoholico caminando a un tonel de whisky de Malta de la más exquisita calidad.
Saco mi ultima gota de aplome para entrar en el salón, y tal como predije ella no ha llegado. «Astuta» .
A pesar de que están casi todos los miembros del equipo, yo sigo en vano tratando de localizarla entre la multitud. Dominico me saluda con la mano a lo lejos en el otro extremo del salón, se safa por un instante de la rubia que lo acompaña y se acerca a mi a paso apurado.
—¡Hey Bro!, ¡ya era hora que llegarás!. Déjame decirte que la decoración, la locación, el catering y todo en general es un éxito. Una de las mejores recepciones que hemos organizado— solo Dominigo es capaz de hablar a tanta velocidad, parece una ametralladora disparando palabras a ráfagas—Estos canapés están divinos, una exquisitez solo lograda por los dioses; coge te traje uno— miro su mano y es igual que cuando era un niño, siempre con una golosina escondida para mi. Tomó el bocadito, porque no deseo ponerme a discutir con Dominico por un apetivo.—¿Y?— indaga él con rostro expectante.
—¿Y? ¿Y qué ?— pregunte como quien se siente culpable y sospecha que le están preguntando por una mujer de la cual no desea hablar.—¿Cómo que qué? — rueda los ojos— Seguro sabes de que te hablo ¿Qué cómo está el bocadillo, Derek? ¡Dios! Estas paranoico.
—Está muy bueno— respondo disimulando mi tontería. — Esto tiene Lechuga, Dominico. Si termino con lechuga en los dientes durante mi discurso,! te mataré!.
—Tú solo come Derek. ¿no has oído que la lechuga desestresa?— comenta acercándose a mi como si fuera un secreto.
—No... jamás lo he oído. ¿De donde sacaste eso?— indague sin poder creerme que estuviéramos hablando del poder relajante de la lechuga.
—De las vacas, obvio, Bro. Nunca he visto a una vaca estresada— dijo sencillamente con su total desfachatez y no pude evitar esbozar una sonrisa. — Tú come, come más y verás— insistió ahogando la risa.
—¿Vacas estresadas? ¿Es en serio? Solo tú Dominico... — negué con la cabeza —solo tú eres capaz de pensar en algo así.
—No estoy seguro de que te pase Derek, pero sea lo que sea, puedes deshogarte conmigo. Soy tu hermano, nunca lo olvides.
— ¿De donde sacas que me ocurre algo Dominico?— intento que no siga con ese tema.
—Creo que la muerte de mamá te afectó más de lo que quieres admitir. ¡Sabes Bro!, podemos ir a un psicólogo para que te ayude a sobrellevar las cuatro etapas del duelo y pienso que continuas en negación, luego vendrá ...
En ese momento el salón quedó en total silencio y deje de escuchar a Dominico, a pesar de que continúo hablando como disco rayado.
Desde que percibí el silencio en salón supe de quien se trataba. Ella estaba llegando, y no pude hacer otra cosa que mirar en su dirección al igual que el resto de los asistentes, listo para que me golpeara como un dardo justo en mi autocontrol con su seguridad arrolladora.
Llevaba un vestido verde claro, era casi plateado recordándome el color del más apatecible vino de manzanas. Tan suculenta para devorar, Tan embriagante como el más añejado y exclusivo vino de manofactura artesanal.
Ella no fue hacía mi, fui yo quien como un insecto atraído por su luz caminé hacía su dirección. Mas no fui el primero en llegar a Julie, un círculo de miembros del equipo la rodeó de inmediato, y yo me paré en seco analizando el rídiculo que acababa de hacer.
Que m****a pasaba conmigo. Yo no era así, ella me cambia. Yo no fui nunca tras una chica, siempre había sido al contrario, las mujeres me rodeaban tan pronto llegaba a los eventos. Ahora estaba solo, comprometido por obligación y contemplando de lejos a la mujer de mi vida de lejos. Un total perdedor, así me sentí.Aun así trague en seco, levante la cabeza y logre parecer indiferente el resto de la noche. Estaba de pie, solo en el salón y a cada instante era abordado por un ejecutivo distinto y por algunas de las invitadas femeninas que dejaban en bandeja de plata sus insinuaciones. Y ahí estaba yo, Derek Meyer, el Camaleón antes conquistador y galán afamado, ahora pareciendo un zombi, sonreía si los demás lo hacían, y guardaba la compostura la mayor parte del tiempo controlando esa frustración que solo es capaz de producir los celos. Sobre todas las cosas intentaba no mirar en la dirección en qué estaba seguro que se encontraba la seductora mujer del vestido color vino de manzana. Todos los hombres a su alrededor sonreían, lo podía imaginar. Sabia de más lo que se sentía al estar hechizado por ella.Lleegó el momento del discurso y subi al estrado tratando de localizarle sin que lo notara. Mire directamente a la multitud, y fue inevitable, nuestros ojos se encontraron entonces por primera vez en la noche. La vi acariciar sus sensuales labios con la lengua y me sonrió haciéndome pasar saliva. Eso fue más de lo que pude soportar. Aún así logré expresar con total seguridad cada palabra del emotivo discurso de aniversario. Tal y como le había mencionado ya a Julie con anterioridad , mi empresa era mi legado, mi éxito y la mayor prueba que me había puesto la vida. Estaba agradecido y orgulloso de lo logrado y se reflejó en cada palabra.
Al terminar mi elocución ella fue una de las primeras en abordarme. Aguardo en silencio a mi lado, el momento de estar a solas conmigo y a que una a una del resto de las personas que se acercaron a felicitarme por las palabras pronunciadas se fueran alejando.—Si Mahoma no va a la montaña... expresó coqueta. —Si ya te cansaste de ignorarme...
— No estoy seguro cómo termina ese refrán de la montaña—le dije con una sonrisa.
—Pues que a la pobre montaña no le queda más remedio que venir a humillarse ante Mahoma— aclaró riendo y mirándome de esa forma seductora de la cual él es imposible mantenerme al margen.
No se apartó más de mí en toda la noche. Extrañamente yo había decidido que tampoco le permitiría alejarse, lo que fuera que ocurriera esta noche solo era la consecuencia de reprimirme durante tantas jornadas. Estaba muriendo por meterme en ella, por estar desnudo contra su cuerpo y lograr saciar cada célula de mi.
¿Qué puedo decir a mi favor? ... Sabia que me estrellaría y aún así pise el acelerador hasta el fondo.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







