Se connecterErika Camel
Ya estaba hecho. Ya había mendigado por las atenciones de un hombre. En un solo día había terminado quebrantado más de una ley federal. Había incurrido en el delito de falsificación de documentos, había mentido y si alguien me descubría me acusaría de espionaje coorporativo sin duda alguna, y todo eso para nada.
Tenía un mal humor de los mil demonios. Cómo no Érika, si eso de andar frustrada no era lo mío. « Frustrada pero no vencida» murmuré con decisión. Me rehusaba a rendirme así sin más, ya que yo sabía porque había empezado este juego. Mi ego hoy sufrió un revés que no me esperaba, tenia que saber reponerme de eso y sacar ventajas, o dejaría de ser una Camel.
Yo me decidí por Cazar a ese Ceo, y eso haré; cazaré a ese camaleón aunque me pierda yo misma en ese proceso.
Ese compromiso matrimonial es eso, un compromiso, hasta que no firmen un acta matrimonial, él y Rocci Dreke serán solo novios, un noviazgo puede terminar en cualquier momento; es por eso que no daré esta guerra por pérdida hasta luchar la última batalla. «Lo siento Rocci Drake, pero esto no se acaba hasta que se acabe».
Usare todos los recursos y atractivos que poseo, Derek Meyer ni siquiera sabrá que lo golpeó. Siempre he sido una mujer fuerte, implacable en batalla, con un arsenal tan variado que disfrutaré sin duda cada etapa de la conquista.
Nunca conté con encontrar resistencia por parte de Derek Meyer , siempre supuse que al verme, no podría resistir la tensión eléctrica que nos rodea cuando nos acercamos. Las chispas siguen ahí, en más de una ocasión pude notar su ereccion aunque él se esforzó en ocultarlo y disimularlo muy bien.Lo que más me maravilló fue su frío control, su aplomo y su indiferencia, ante un fuego que a mí me estaba consumiendo en vida. Estar allí todo el día teniéndolo cerca fue para mi una dura prueba, llegue a casa con las pantaletas mojadas, sin que pudiera hacer nada para evitar acalorarme con verlo tan cerca.Dormir pensando en él fue una tortura, busque mi juguete que imita su tamaño y longitud. No conseguí tener un orgasmo a pesar de haberlo intentado mucho. Así que fue una noche frustrante. Mis pensamientos eran o senos, pero no podía alejar la imagen de Rocci de mi mente.
{***}
Desperté muy temprano, a penas y si pegue un ojo. Me siento devastada y ojerosa. Hoy es uno d esos días en que un corrector de ojeras se convierte en el mejor amigo de una mujer.
Tengo que crearme una estrategia mejor organizada, para llegar a tiempo a Meyer Inc, tendré que salir más temprano de casa, cosa que sin duda mi padre notará.Ese divino metiche que tengo como padre percibe los cambios en mí comportamiento a una velocidad impactante, en ocasiones antes que estos ocurran. No por gusto fue madre y padre para mi, me conoce más que nadie en este mundo, cosa de la cual ambos estamos sumamente orgullosos, pero que aveces es como un grano en el trasero.Si algo de esta locura de meterme a hurtadillas en la empresa de Derek Meyer sale mal, pues mi primer pensamiento será para mi padre. El respetable señor Camel no me respaldaría si se enterase que cometí un delito. Jamás aceptaría que yo me conformara con menos que ser la señora de un buen hombre, y ahora solo soy poco menos que la amante de un hombre comprometido.
No puedo darle ese disgusto a papá. Mas si todo sale absolutamente bien, papá sería el más feliz de verme en una relación en la cual yo esté plenamente enamorada. Derek es de ese tipo de hombre que le encantará a mi padre, es el yerno que todo padre quisiera para su hija. Me trata como una dama y me folla como a una p**a.¡Bendito aleman!Tocan a a la puerta cuando estoy justo por salir y me una sorprendo de ver a Julie despierta tan temprano. —¿Ocurre algo?— sorprendida le pregunté dejándola pasar al interior de mi habitación.—¿Además de tu locura sexual y tu Vergaplan en acción ? — ironiza siendo más sarcástica que lo habitual.—¡No! Miss Erika, además de eso, que otra cosa podría pasar— ruedo los ojos y hago una mueca de disgusto —¿Te ocurre algo a ti?— se preocupa.
— Todo va bien de momento. Todo excepto la parte del compromiso de Derek con Drakela— musité y exalte un sonoro suspiro. La carcajada de Julie no se hizo esperar por la forma en que use el apellido de Rocci. Casi con lágrimas en los ojos de tanto reír Julie logró calmarse y habló.
—Érika, prométeme que si las cosas se pone difíciles con Derek huirás despavorida sin mirar atrás siquiera— suplico tomando mi mano en la suya.
— Debería saber que una Camel nunca huye de un problema, o de una responsabilidad— bromeé usando palabras de mi adorado padre, ella me lanzó una mirada furibunda que logró que le dijera lo que deseaba oír . —Puedo prometer Julie, que si noto algún cambio en la actitud de Derek hacia mi me alejare tanto que no me expondré nunca más a su influencia. ¿Está bien así?
— No es mucho, pero supongo que viniendo de ti esa oferta, tendré que confirmarme— pronunció resignada.
—Ahora dime— la insté —¿cómo marchó en el día de ayer todo sin mi presencia en la empresa?—la insté a hablar tratando de cambiar de tema.
— Nada es lo mismo sin tu presencia Érika. Se nota tu ausencia. Tú eres el alma de esa compañía.
— Saldrás alante rápidamente— comenté feliz de que al menos eso era un punto positivo de mi plan «Lograría que Julie saliera de su papel de eterna asistente»—Tienes dotes de mando, eres sublimemente organizada y conoces esa empresa como la palma de tu mano.
—Solo espero Érika que consigas el amor de ese hombre, y que esto no se vuelva en un problema mucho mayor— dijo suspirando despacio—. Me preocupas hasta donde has llegado.
—Yo también espero que esto sea todo lo que espero. Aunque déjame decirte que este juego recién empieza.
{***}
El trabajo junto a Derek Meyer es bastante emocionánte. Tengo que admitir que es un hombre absolutamente brillante. No me equivoqué cuando supuse que le ponía pasión a todo lo que hacía.
Mas así le falta perfeccionar algunos puntos en su equipo, ya que no saben trabajar si no es con su dirección omnipresente. No tratan de ser creativos, ni que su espontaneidad premie el trabajo diario, sino que es Derek el que debe dirigir cada proceso, pues se congelan sin él.Ya ha pasado casi una semana, siete días desde que comenzamos a trabajar juntos y solo hemos compartido algunas miradas cómplices y una que otra sonrisa que me roba del todo el aliento.
A él le está costando resistirse, o al menos eso prefiero pensar. No me gustaría enterarme que la única que llega a casa cada tarde con las pantaletas empapadas y una frustración terrible soy yo.Practicamente el nombre de Rocci Darke no se menciona. No tengo una idea cuál será la fecha exacta de la boda. Sé que el evento sigue en pie, ya que una organizadora de eventos contactó a Derek esta semana, y él sin miramiento alguno la despacho alegando que su boda sería un evento pequeño y que Rocci podría encargarse de todo junto a su familia. Ese día parecía un leon enjaulado, y su sentido del humor solo empeoró cuando la gerente de Relaciones Publicas pidió verlo, pues tenían una cita concertada desde hacía ya un mes.Luego que la estirada y elegante gerente de Relaciones Públicas se marchó, Derek me mando a llamar.
—¿Julie?¿Puedes hacer algo por mi?— preguntó una vez que entré a su despacho. —Perdona— rodó los ojos y se corrigió — Señorita Peterson... puede hacer algo por mi.
—Si me llamas Julie puedo hacer lo que quieras— musité con voz melosa — y créeme cuando le digo "Lo Que Quieras" Señor Derek — aún en medio de la preocupación que reflejaba en su rostro me dio una de sus sonrisas revienta bragas. A pesar de estar abatido, No soportaba que le pusiera doble sentido a las frases, en sus ojos brillaba una pasión contenida que yo solo deseaba desatar y que él había trancado con una barrera de hierro armado.
—No me tientes Julie— murmuro con pesar—tenerte cerca no esta ayudando a que me concentre y sea capaz de tomar buenas decisiones— expresó un poco pesaroso, me sentí culpable de presionarlo sin saber que pasaba con él, o cuál era el compromiso exacto que lo unía a su novia, como para continuar con los planes de matrimonio.—No es mi intención tentarlo, Señor Meyer— menti— Solo digame lo que desea que haga por usted , y con gusto lo haré lo antes posible— musité dándole otra vez doble sentido a la frase. Él no pudo hacer otra cosa que morderse los sensuales y masculinos labios, pues había entendido más que bien mi ofrecimiento.
Me contemplo con morbo durante unos breves segundos, luego negó con la cabeza y me miró fijamente a los ojos.—Julie, esto que te voy a pedir es importante para mi— con esa frase capto del todo mi atención. Ese hombre me importaba tanto que cualquier cosa que fuera importante para él, pues también lo sería para mi.
—Soy toda oídos Señor Derek. Le colaboraré y pondré mi mayor esfuerzo dando lo mejor de mi.
—Se que si— admitió y sacó del organizador de su escritorio una tarjeta de crédito American Express Centurión similar a la mía propia. No era una coincidencia, esa tarjeta de crédito de platino grisáceo era la más cara del mundo, y la fortuna de Derek era considerable como para conformarse con menos. — Está empresa es mi legado Julie— musito pasándome la tarjeta. — Vine a America y trate de salir adelante sin la fortuna familiar y lo logre— asentí con la cabeza sin entender que tenía que ver esa información que acababa de brindarme con la tarjeta que me ofrecía.
— Dígame qué quiera que haga y con gusto lo haré— me solidarice con él, en algún momento yo misma quise probarme empezando de cero con mi empresa sin el capital de mi padre.
— Este viernes es el aniversario de está compañía y aunque te cueste mucho creerlo por mi humor insufrible de los últimos días tenemos muy buen clima laboral.
—No me cuesta creerlo Derek— alegue con complicidad viéndole directamente a los ojos — Estoy segura que eres un líder excelente.
Él se sonrojó ante mi alago se aclaró la garganta y se puso de pie rodeando el escritorio y quedando detrás de la silla en la que yo estaba sentada.
—¿Deseas que organice el evento?— indague sin saber a dónde quería llegar pero sin voltearme a verlo, él necesitaba espacio pues por algo salió de mi campo de visión.
— No— respondió con seguridad—de eso ya se encargó el departamento de Relaciones Públicas.
— ¿Entonces que quieres de mi?— pregunté subiendo la cabeza dignamente, ya no me estaba gustando no verlo.
— Mucho en realidad— respondió con voz ronca que sonó muy cerca de mi espalda. Sus manos fuertes se apoyaron en mis hombros, y fue como si la tela de la camisa hubiera desaparecido. Sus manos me quemaban, me hacían arder la piel. Respire profundo al sentir su respiración cortada en mi cuello. — Necesito todo de ti, pero eso este momento no es eso lo que quiero pedirte.
—¿Quieres que sea tu amante?— murmuré sin indignarme, cualquier proposición indecorosa viniendo de él me sabría a gloria.
— No me atrevería a pedirte tanto Julie, aunque lo deseo. Te respeto demasiado y no soy del tipo de hombre que tiene amantes. Tampoco eres del tipo de mujer que se mete con un hombre casado. Lo que quiero de ti es en el ámbito laboral.
Quise que la tierra me tragara en ese instante, como pude preguntarle algo tan estupido. El rostro cae me tiño de rubor por la vergüenza.
—Lo que quiero de ti Julie es importante. No hay nadie en quien confíe en esta empresa más que en ti, bueno solo en mi hermano. Tú me ofreces confianza, y extrañamente eres mi paz y mi caos al mismo tiempo.
— ¿Tú mal humor se debe a mi presencia?— pregunté otra vez y él me besó el cuello y soltó una carcajada ronca.
— ¿Mi mal humor es por ti? — se preguntó él mismo —Claro que si, pero no por tu presencia. Mi mal humor es por no poderte tocar, por no poderte besar como deseo. Mi mal humor es por no poderte hacerte mía, por no poder meterme en ti y hacerte gemir mi nombre. Mi mal humor no es por tu presencia, es por mi incapacidad de resistirme a ti, soy incapaz de resistir la tentación. Eres como una manzana que quiero comer, y tú sólo quieres tentarme Julie.
—No te resistas — murmure con las bragas húmedas y el corazón desbocado.
—Tristemente tengo que....— luego de soltar el aire contenido en un sonoro suspiro se alejó de mi cuerpo dejándome prendida en llamas y luego de unos segundos que parecieron horas volvió a hablar — La tarjeta que te entregue es para que pagues los gastos del evento del aniversario en mi nombre, es mi tarjeta personal por eso confío en ti para que lo hagas. En el departamento de Relaciones Publicas encontrarás cada una de las facturas.
No me atreví a voltearlo a verlo, no quería descubrir en su rosotro que era capaz de resistirse eternamente con esa fuerza. Temí perder en mi propósito de conquistarlo.
Sentí sus pasos alejándose y la puerta cerrarse, cuando me voltee estaba sola en su despacho.EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







