LOGINDerek Meyer
«¿Qué pasa contigo Derek Mayer?» me pregunto en voz alta, sin preocuparme porque alguien llegue a escucharme. Solo espero que las voces que gritan en mi mente no me respondan, pues sino esto se pondrá bien jodido. Caeré en cuenta que termine por enloquecer, con la triste convicción que ni siquiera estando desquiciado, tendré la compañía d ela mujer que necesito.
Siento que la cabeza me va a estallar. Siempre me había sentido orgulloso de mi fortaleza mental, y mi resistencia ante los problemas, aunque esto fuera un talento adquirido con disciplina férrea y feroz entrenamiento, me hacía sentir diferente y seguro de mí mismo. Algo cambio en mi, no estoy seguro si fue desde la muerte de mi madre, o desde que metí en mi cama a cierto Tsunami de pelo negro. Este trimestre va siendo desastroso, si no acaba pronto va a exigir de mi, mucho más de lo que estaba dispuesto a entregar. «Esto costará mi estabilidad emocional y quizás gran parte de mi cordura»A donde mire, solo percibo problemas. Problemas en el trabajo, problemas con mi asientente que me deja en un momento crucial, gracias a implicaciones de mi desastrosa vida personal.Eso sumado a la verdad impactante que soltó Rocci, en mi despacho, han hecho que mi vida antes perfectamente cronometrada se haya hecho añicos. No tengo el control de lo que ocurra de este momento en adelante, y eso me desestabiliza.
Lucho por organizar los retazos de este desastre y priorizar las cosas que realmente americen mi atención. Ahora mismo un proceso de selección largo es todo lo que no puedo permitirme. Tengo una montaña de pendientes en el escritorio, mi estado de ánimo no es el mejor y ya no sé qué otra cosa hacer para apagar la llama que me está quemando el pecho. En ocasiones es preciso hacer solo las cosas lo más correctamente posibles, no podría perdonarme que mi hijo crezca sin padre.Ahora mismo la estabilidad emocional de Rocci me asusta, me pone alerta contantemente. Mi teléfono ha vibrado varias veces, se que es ella, que espera imapaciente que la acompañe el resto de la tarde.
Miro la pantalla, haciendo una mueca de impotencia. Esto me está doliendo, ya que mis verdaderos sentimientos tendré que enterrarlos en los más profundos confines de la tierra. Mis sentimientos por ella... por Julie Peterson.
Julie se volvió en mi propio espejismo personal, eso me está consumiendo. No puedo pasarme la vida fantaseando con una mujer que ya no será mía, eso terminará por matarme. ¿Que podría ofrecerle yo? «Ser mi amante de turno»
«En eso quedará reducida nuestra escueta pero pasional relación, reducida y encasillada al título de amantes».
Eso si ella llegara a aceptarme, porque de momento nuestra relación es Nada. Más bien debería preguntarme ¿Cuál relación?
Dos noches de sexo intenso no la hacen mía, pero la química que siento por ella, esa conexión única con ese ser Yam inteligente y carismático si. Si, esa mujer es mía si que yo tomara la decisión de luchar por lo que corre en mis venas cuando su recuerdo se asoma en mi memoria.Aún no sé cómo reaccionaré si llegara a topármela por la calle. Tampoco sé si me importará que Rocci esté a mi lado. Mi instinto me dice que la arrastraré hasta el baño más cercano y le destrozaré las bragas, desquiciado de deseo por meterme en ella.
{***}
Cuarenta minutos más tardes, después de luchar con el tránsito de la ciudad de New York, me las arreglo para llegar al departamento de Rocci. Su rostro malhumorado me hace sentir culpable, a pesar de no haberme retrasado a propósito. De lo único que soy culpable es de no tomar sus llamadas, por estar pensando en otra.
Ella entra en el auto, y no entiendo cómo cambio de Yam rápido del mal humor al lloriqueo.—Llevo más de una hora de pie— se queja— estaba nerviosa, no quiero que lleguemos tarde.
—Lo siento Rocci, el tráfico no era el mejor. Pudiste hacerte sentado— agregó poniendo el coche en marcha.
— En mi estado, estar sentada durante mucho tiempo me ocasiona nauseas, te lo comenté hace unos días.
—Espero que hoy si puedas mostrarme los exámenes de tu embarazo, o de lo contrario. He concertado una cita con un Obstetra— informó sin mirarla, apretando con ambas a manos el volante.
—Sobre mi cadaver permitiría que otro Obstetra me ponga un dedo encima Derek— refuta resentida por mi insistencia — Y si, esta noche cuando regresemos a mi casa, te mostrare los exámenes que necesitas ver.
—Eso es todo lo que he querido hacer durante la última semana, Rocci. No entiendo por qué lo dices en ese tono.
—No juegues conmigo Derek, perfectamente sé que estás dudando de mi. Cuando veas el resultado de los test de sangre que confirman mi embarazo, no te quedará más remedio que tragarte tus palabras y ...
—Solo necesitaba saber si era verdad o una treta para retomar nuestro compromiso— esta vez soy yo quien protestó. — ¿Y qué?... continúa, ¿Qué era lo que me ibas a decir?
— Que después de que veas esos exámenes tendrás que tomar una decisión Derek, tendremos que casarnos. Me niego a que mi hijo nada a sin un padre que esté a su lado.
Esa cuestión en su plan, la tenía más que clara. Todas las exigencias de Rocci Drake hasta este momento habían ido a parar al matrimonio. En un principio pensaba que era porque me profesaba un inmenso amor, y quería hacer las cosas d ela manera correcta. A estas alturas del partido sospecho que siempre le intereso el estatus y el poder que una alianza matrimonial conmigo podía traer consigo. Eso sin hablar de las numerosas propiedades de las cuales ella tendría la mitad, en caso de divorcio.
{***}La noche tal como vaticiné, fue un total desastre. Fue insoportable fingir que todo estaba bien. Sonreír a las cámaras, y a cada uno de los reporteros que luego escribirían en sus columnas que mi relación con Rocci Drake marchaba viento en popa y a toda vela camino a un matrimonio que lejos de ser perfecto como se leería en cada nota de prensa, sería un infir, una unión prácticamente forzada por los acontecimientos acaecidos cuatro meses atrás
En aquel entonces no imaginé que un sencillo accidente fuera afectar tanto mi realidad, es que cuatro meses atrás yo daba por sentado que me casaría en la fecha acordada, usanso las sobrecargadas invitaciones con ribetes dorados que Rocci había escogido y con seiscientos invitados de la sociedad neoyorquina.Cuando por fin logre arrancar a Rocci del evento bajo su más candente protesta, la metí en mi coche y conduje en dirección a su apartamento. No fui capaz de pronunciar una palabra durante todo el trayecto. Me apretaba el cuello de la camisa y la corbata amenazaba con axficiarme. Acorralado era el término exacto, acorralado por un matrimonio no deseado, acorralado por el destino, y con la cabeza volando lejos de la mujer que decía estar embarazada sentada junto a mi.
Ella por su parte despotrico todo el camino de regreso. Primeramente criticando la fiesta e insultando al anfitrión del evento por tal tediosa velada.«En un momento imagine que Rocci era la persona que más disfrutaba del evento». Después continuó criticando la vestimenta de cada una de sus amigas, y destrozando la imagen de las que no le agraviaban tanto. Concluyó hablando de mi pésima actitud y de lo terrible que se había vuelto mi carácter .
Sinceramente, no entendía como me había sentido atraído por Rocci durante tanto tiempo. De la mujer dulce que aparentaba ser ya lo quedaban ni sus luces.
—¿Vas a subir?— preguntó expectante una vez que el auto se detuvo.
— Es un hecho que sugiere Rocci— la sonrisa en su rostro me confundió— Sabes porque estoy aquí, hay algo que necesito ver.
Rodeé el auto y abrí la puerta para ella. La ayude a salir y active el seguro del auto y la alarma.
La invité a subir a su partamento, tratando que no se torciera un tobillo con esos tacones ridículamente alto que usaba. Si en definitiva ese embarazo era real, se iba a tener que despedir de ese tipo de zapatos por largo tiempo. Ya que una mujer embarazada no podía exponerse a una caída, tampoco una mujer con un bebé en brazos debería arriesgarse. No con un hijo mío encima.
«Un hijo mío»... «¿Que no sería capaz d e hacer por un bebé que lleve mi sangre?»
«Todo» Todo lo humanamente posible... y hasta un poco de magia.
Finalmente ella abrió y entramos. Me senté en el living mientras la veía caminar directamente hacia su habitación. Me estaba coqueteando, podía notarlo en cada movimiento de su delgado cuerpo. Se contoneaba, tratando d encender una pasión que se había extinguido.
Una ola gigante terninó por apagar el interés por otras mujeres: ...«Bendito Tsunami».Rocci regreso con una bata de seda prácticamente transparente, en un color violeta intenso. También traía ligueros y ropa interior sexy debajo de aquella prenda. Dejo caer en mi regazo un sobre y se paró frente a mi enseñándome su mejor pose.
— Cuando termines de leer lo que contiene ese sobre, quizás podamos pasar a cosas menos aburridas— prácticamente su voz se escuchó como un ronroneo, comenzó a jugar con un mechón de pelo cerca de su cara tratando de verse lo más sexy posible. —Estas hormonas me tienen echa una ninfomana, siempre estoy pensando en sexo últimamente.
Mas mi interés solo estaba en el papel que descansaba sobre mis muslos. Tome el sobre y lo abrí pasando saliva y tratando de mantener la compostura.
Leí rápidamente pasando la vista sobre las líneas, y ahí estaba:POSITIVO
Central Park Clinic
Resultado de Prueba sanguinos para detectar la presencia de la hormona del embarazo gonadotropina en sangre. «POSITIVO»
Bla bla bla.... más bla bla y finalmente Paciente: Señorita Rocci Drake.
Eran pruebas contundentes, las pruebas que yo le estaba exigiendo. Eso era todo, con ese papel entre manos me di cuenta de que no quedaba mucho por hacer.
Comencé a ponerme de pie, Rocci dio un paso atrás para dame espacio.
—¿Y bien?— preguntó despreocupada sin detenerse a analizar la expresión d emi semblante ni lo que yo estaba sintiendo en ese momento— ¿Ya podemos pasar a la acción? — insistió y camino hacia mi.
Deposite con suavidad ambas manos en sus hombros para hacerla a un lado.— El mes entrante nos casaremos, espero que seas capaz d e organizar una ceremonia por el civil tranquila— ella abrió los ojos como platos lista para comenzar a chillar, más la pena en mi semblante la hizo valorar si era conveniente discutir en este momento— Nada de seiscientos invitados. ¿Me hago entender? Veinte como máximo.
La solté completamente y comencé a avanzar hacia la puerta, podía escuchar como mi mingo se desboronaba.EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







