LOGINErika Camel
Acabo de entrar en el edificio de Meyer Inc. Avanzó nerviosa como si me fuera a presentar a la prueba más difícil de mi vida, el corazón se me quiere salir del pecho, me sudan las manos y estoy por vomitar. «Es absurdo sentir todo esto», puedo sentir hasta la sangre que me llega al cerebro percutiendo mi interior.
No tengo idea de cómo me presentaré ante él, sin tener que darle una explicación convincente del porque estoy aquí, o el porque me fui de su cama como una ladrona, o la más vulgar de la rameras.
Precisamente explicarle a él, Derek no es como los otros hombres a los que me he enfrentado. Él es pura energía, pura fuerza. Es de esos hombres que te encuentras una sola vez en la vida, como una estrella fugaz.Me reconfortó y acudo a mi fuerza interior.. «¡Es hoy!» No hay vuelta atrás, ya hoy estoy decidida a no perder mi oportunidad, si a fin de cuentas me rechaza, al menos me quedará la satisfacción que lo intente todo, que aposté todo por él.Miro a los alrededores sintiéndome culpable de haber entrado en la morada de mi enemigo. La sede de su compañía Meyer Inc. se parece a él, todo es moderno, atractivo, dinámico, incluso atrevido. Me encanta la decoración y cada detalle del acabado, los colores le dan un toque minimalista: negro, blanco y gris fuerte. Dicen que las propiedades se parecen a sus dueños, y algo de cierto hay en esa sencilla pero verídica frase.
Camino con pasos largos hacia donde se encuentra la recepcionista de atrás de un mostrador, esperándome con una sonrisa amable, desde que cruce la puerta del lobby adquirió esa expresión.
Me saludó, incluso podría decir que la chica me está coqueteando. Traté de verme lo mejor posible esta mañana, difícil sin parecer una millonaria ejecutiva, pero al parecer logré mi objetivo . Sencilla pero no obstentosa, no podía ser el plan aparecer con un traje de diseñador y zapatos Jimmy Cho, tenía que mantener un bajo perfil, era mi carta de triunfo aparentar que Julie Peterson era una chica totalmente común, una asistente de otro magnate, alguien que no tenía nada que ver con la familia Camel.
—Buenos días— salude también al llegar frente a la empleada de Meyer Inc., me esforcé por sonar cortes. Sin ningún gesto de altanería que pudiera delatarme. — Mi nombre es Julie Peterson y me gustaría— se me seca la boca, pase saliva y continúe la frase después de aclararme la garganta— me gustaría ver al Señor Derek Meyer.
—¿Tiene usted una cita, señorita Peterson?— indagoó ella educadamente revisando su computador y mirando mi rostro a destiempo.
—Lo cierto es que no. Siéndole completamente sincera, no tengo cita, pero si usted le informa al señor Meyer de mi presencia es probable que me reciba— explique despacio sin sonar pretenciosa.
—El señor Meyer dio órdenes estrictas de no ser molestado bajo ningún concepto esta mañana. Solo una llamada de su prometida es lo que estoy autorizada a pasar— sentí mareos, y casi me hierve la sangre al escuchar esa última información. Me encaje las uñas en las palmas de las manos tratando de canalizar mi creciente impotencia.
«¿Prometida?» «¿Ya ese alemán fácil había caído en las garras de esa arpia otra vez?» Quise gritar, zapatear y golpear el piso con mis zapatos de siletto, pero solo Dios sabía por qué me aguanté.
—Mas si usted viene por el puesto de asistent... —empezó a decir la chica haciéndome volver a la realidad.
—¡Si!— No tenía una idea de lo que acababa de decir por estar luchando con mi berrinche imaginario— ¡Si! — repetí más fuerte.
— Podía haber empezado por ahí— comentó ella sonriendo— Si venía por el puesto de asistente personal del Señor Derek Meyer, puede sentarse junto aquellas dos señoritas del sofá Marrón, son las aspirantes— gire la cabeza despacio y abrí la boca cuando localice a las que serían mis rivales el día de hoy.
«¡Dios todopoderoso!, a veces creo que me escuchas en serio» «¡¡Gracias!!»«Ya sabré yo aprovechar esta oportunidad que me das»
Gire sobre mis tacones, la voz de la chica me detuvo.
— Me permite su identificación señorita Peterson— la chica me detuvo, me helé cuando escuché la palabra identificación seguida del apellido Peterson. Nunca consientemente había hecho nada ilegal, nunca había infringido las leyes, y ahora heme aquí estaba a punto de cometer un delito federal, algo tan delicado como lo era la falsificación de documentos. ¿Lo peor? O más bien «Lo mejor» era que todo esto lo hacía por un hombre. «¡Mi hombre!»
Busque en mi bolsa despacio, apreté los dientes, hasta que por fin di con la tarjeta de ID falsa y se la entregue a la chica con mano temblorosa.—Se la devuelvo en unos minutos— musitó ella mirando la foto— ¿Trajo usted un currículum vitae?
— Si me proporciona una dirección de correo, puedo enviárselo en un par de minutos— alegue con un nudo en la garganta terrible.
Caminé al sofá donde se encontraban las otras aspirantes. Me senté y saqué mi tableta de mi bolsos. Le envié a Julie un mensaje solicitándole un Currículum Vitae de alguna de las asistentes del piso ejecutivo.
Ella me respondió enseguida, y yo aproveché ese lapsus de tiempo para crearme una nueva cuenta de correo. El mensaje de Julie con el documento no se hizo a esperar, así que comencé a modificar la información maquilándola lo mejor posible. Con mis conocimientos del mercado y de comportamiento empresarial podía impresionar a cualquier entrevistador del área de Recursos Humanos. Solo necesitaba maquillar el Currículum para que pareciera perfectamente creíble.Menti y exagere, con los datos, pero todas las cualidades y aptitudes que describí en mi nuevo Currículum sin dudas las poseía. Casi senti deseos de reír, ya que nunca me había preocupado por redactar un currículum para buscar empleo. Esto era una paradoja un poco cómica.
Terminé enumerando los ocho idiomas en los que podía hablar y escribir con perfecta fluidez. Guarde los datos, y me dispuse a adjuntarlo a la dirección que me había maximizado la chica de la recepción.
Ya estaba en competencia, ahora solo era cuestión de saber mover las fichas para ganar. Yo era Érika Camel, yo era una ganadora nata, en los zapatos de Erika o en los zapatos de Julie, sin dudas lograría lo que me propusiera.
{***}
La entrevista ocurrió casi dos horas más tarde, me dolía el trasero y estaba agotada por la espera tan larga. Cuando por fin llego mi turno, el entrevistador tenía un formulario listo con mis datos, evidente que eso había sido obra de la recepcionista.
Respondí a cada pregunta, y pude ver en su cara que tanto yo como mi ficha lo había impresionado. Levantó la vista con un brillo especial en la mirada, definitivamente otro que había caído encantado con mis encantos.
—¿Está usted en condiciones de empezar a trabajar inmediatamente señorita Peterson? ¿O tiene que renunciar a algún empleo anterior?—Puedo comenzar mañana mismo— informe feliz de la vida. Estaba a un paso más dcervca de lograr mi objetivo.
—Pues entonces déjeme informarle informalmente que está usted contratada. Hoy mismo nuestro gerente de Recursos Humanos le enviará la comunicación oficial.
—¿Así sin más?— pregunté asombrada, nunca me habían contratado, desde que mi vida laboral comenzó fue en frente de mi propia compañía.
—Así es, está usted Contratada.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







