LOGINSupuse que serian los vecinos del departamento del frente, nuestras cocinas están una frente otra. La pareja de ancianos son muy ambles y tal vez les pueda pedir un poquito, creo que esto se convirtió en antojo. Quiero, quiero, quiero se repite en mi mente. Pero al llegar a la cocina no espere ver eso, un Giancarlo parado con sus muletas sirviendo una cena para dos.
—Deberías estar descansando, no cocinando. – Lo regaño, se supone que debe cuidar su pierna sino va terminar cojo. Se supone que mi hijito o hijita va querer ver a su padre sano.
—Supuse que despertarían con hambre y les cocine. – Sonríe, quiere disminuir mi enojo.
—Siéntate y pon tu pie aquí. – Jalo una silla con un cojín. – No quiero que el padre de mi bebe termine cojo.
—Vez, te dije que es mío. – Se abalanza y me abraza.
—Contrólate, nos quitas el aire. – Le digo.
—Disculpa. – Se aleja. – Es que estoy feliz que lo aceptes y en verdad lamento ser un imbécil al igual que las tonterías de ese día y por favor volvamos.
—No puedo negarle el derecho de tener a su padre a mi hijo o hija, lo otro bueno es lo que en verdad pensabas y lo de volver esta descartado. – Es mi respuesta.
—Antonella yo te amo tanto a ti como a nuestro bebe… No deseches esa posibilidad. – Sigue de pie.
—En verdad toma asiento. – Lo hace. –No quiero escuchar más tus mentiras… La que debe disculparse aquí soy yo, primero por no ser lo que buscabas y segundo por ponerte en esta situación, debí cuidarme mejor.
—No digas tonterías, recuerda que te pedí que dejaras las pastillas anticonceptivas o acaso lo olvidaste. – Me recuerda.
—¿Por qué lo hacías? Es algo que no comprendo, si pensabas botarme. ¿Estarías buscando una excusa para no hacerlo o qué? – Lo miro directo a los ojos esperando que me esquive.
No lo hace: Porque deseo formar una familia contigo. Ya lo estamos haciendo.—En ese momento siguió con la mirada fija, salvo al final para suspirar. – Se suponía que esto no terminaría así… Hoy iba a ser nuestra boda, todo estaba listo por eso vino mi familia y lo malogre todo por mis celos… Entiéndelo de una vez por todos estoy enamorado de ti.
Me quede shockeada por su confesión y en serio deseo creerle pero: Por favor dejemos ese asunto de lado, discutir no le hace bien a nadie.
—Está bien. – Se Rinde.
Intento seguir todo como si lo hace un momento no hubiera ocurrido, no fue tan difícil viendo como se comparta él. Se le nota preocupado por cada cosa que hago y si de él dependiera no haría nada. Esto me alegra, porque la vez pasada quise que Giovanni fuera parte de ese momento pero a él no le importaba.
—¿Sucede algo? – Me pregunta con la cara manchada de salsa.
Me río: Tu cara tiene salsa.
Se limpia pero no lo consigue: ¿Dónde?
—Espera. – Me levanto con la servilleta quito la mancha. Él posa su mano en mi vientre.
—¿Todavía no sé mueve?— Pregunta.
—No… Falta para que lo sientas. – Respondo sintiendo emociones encontradas.
—¿Cuánto tiempo tienes? – Me pregunta.
—Exactamente no lo sé… recién a fin de mes tendré tres… — Contesto.
—Calculando fue en octubre… Antes o después del accidente con la encimera. – Se responde solo.
—Creo que fue luego, Michael me recomendó no tomar las pastillas por esas dos semanas y bueno por lo visto debimos esperar más pero bueno que se va hacer. – Me sonrojo al recordar esos momentos de intimidad.
—Cierto, fue dura esa espera. Aunque no me arrepiento. – Me abraza ahora de la cintura por mi parte lo dejo, me intriga cual será su siguiente movimiento. – Estoy ansioso por verte mi pequeñín o pequeñina ¿Qué crees que será?
—Bueno… No sé, lo que sea con tal que este bien. – Le digo.
—Va estar bien, los Madicci somos fuertes. –Es su respuesta. – No tengas miedo.
—No quiero perderlo, es lo que más quiero. – Le confieso con la voz ligeramente quebrada.
—Tranquila mi amor en unos meses tendremos a nuestro bebe despertándonos a mitad de la noche. – Sus palabras me consuelan. – Voy a estar aquí siempre cuidándolos.
—Tengo miedo por eso quería esperar a estar preparada. Por eso tomaba las pastillas. – Le cuento.
—Giovanni me conto lo que hizo, si me hubieras explicado no te habría presionado aunque no entiendo por qué no me contaste ¿A qué temías? – Me pregunta.
—Sé que no me juzgarías sin embargo hablar de ello me es duro no es fácil aguantar las lágrimas y no culparme por lo ocurrido….— Hago una pausa. – Recuerdas que deseaba hablar contigo de algo importante pero siempre me pedias que fuera después porque estabas muy cansado y ocupado.
—Si, no me digas que. – No lo dejo terminar.
—Pensaba contarte pero ya fue, Giovanni te conto y ya… Hoy es reyes, hay que partir la rosca— Cambio de tema.
—Cierto, es la bajada de reyes. No imagine que habías comprado una rosca. – Sigue.
Parto lo rosca en varios trozos para que cada uno escoja uno. Al masticar siento algo duro. Reviso y me doy cuenta que es un papel, lo abro y encuentro un dije de un niño, le iba a enseñar a Giancarlo y lo encuentro en la misma acción que yo, le toco a él también.
—Que raro nos tocaron dos niños en una sola rosca. – Habla.
—Si. Supongo que será que ambos tendremos suerte. – Comento.
—¿Qué te parece si cuando nazca le ponemos ambos dijes? Seria el primer regalo que le traen los reyes. – Da su idea.
—Está bien. Hay que guardarlos en este cofre. – Me levanto y voy por un cofrecito que tengo en un estante.— ¿Cuándo pasa Adam por ti? O vas a ir en agencia.— Cambio de tema.
—Sobre eso, Adam pasara recién mañana como al medio día y no tengo donde pasar la noche. – Me ve con ojos de cachorrito.
—Tu departamento, si quieres te llevo. – Me ofrezco aunque en el fondo deseo que se niegue.
—No traje la llave y un hotel no es muy cómodo ¿Puedo quedarme contigo? – Me ve.
—Bien, alistare la cama para ti. – Iba hacer una noche larga.
—Yo dormiré en el sofá, tu tienes que dormir en tu cama, estás embarazada y debes cuidarte. –Iba a ser una larga discusión.
—Tu tienes que cuidar tu pierna, haz hecho mucho esfuerzo hoy.— Le recuerdo.
—Un pequeño viaje, en cambio tu tienes que dormir cómoda. Ya no eres tu sola. Tienen que cuidarse ¿Tu refrigerador esta vacío? ¿Lo estas pasando mal económicamente? Si necesitas ayuda pídemela. – Se dio cuenta.
—Pensaba ir de compras mañana además que tengo que ahorrar, no tengo trabajo y debo buscar uno nuevo. No tienes de que preocuparte. – Quiero que no proteste por mi decisión pero dudo que suceda.
—Así que es verdad que renunciaras a un trabajo que te gusta, en el cual tienes un seguro médico, es estable e incluso te dan licencia. Piensas hacerlo solo porque estamos peleados. – Hace una pausa. – No tiene caso que me ocultes tu estado.
—No niego que tengo todos los beneficios laborales sin embargo tendría que seguir viviendo contigo sin olvidar que todos están al tanto de tus sentimientos hacia Teodora. –Dolía recordar aquello.
—Por lo visto ninguno de ellos sabe lo que siento eso va también para ti. – Agrega.
—No sé como serian las cosas antes de concerté Giancarlo, sin embargo no puedo dejar atrás los murmullos que al principio supuse no tenían sentido pero al escucharte esa tarde fue como que todo encajara. Todos hablaban sobre tu relación con Teodora, en lo que te afectaría su regreso, lo que harías conmigo. Lo peor es que nadie fue digno de avisarme lo que sentías, ninguno se compadeció y se quedaron como simples espectadores. – Le explico. – Regresar a ser la burla. – Comienzo a imitar las voces. – Si regreso con él es por que esta embarazada, lo ato con el hijo, solo la quiere por el bebe.
—Que hay del amor que siento por ti. Yo pensaba volver contigo así no estuviera la criatura. – Sigue con lo mismo.
—Claro.— Soy sarcástica. – Te alistare la cama y no quiero más protestas.
Durmamos juntos. – Me propone. – No pasara nada. – Agrega.
—Veremos, mi cama no es tan grande como la tuya. Creas o no el sofá es cómodo. – Me alejo. –Vuelvo en un momento.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







