Teilen

Capítulo 4

Ariana del Sol
—Entonces mañana vamos a intervenir y haremos que el bebé nazca antes de tiempo, para salvar a su tía.

—¡No la voy a salvar!

Mis ojos se pusieron rojos, queriendo luchar una vez más por mí misma y por mi hijo. Pero lo que Leo dijo después me dejó en shock.

—Aunque no quieras, tendrás que hacerlo. —Apretó más fuerte mi mano y dijo con frialdad:— No quiero ser violento con una mujer.

El dolor en mi mano era insoportable. Las lágrimas me caían por el rostro, y me reí de mí misma con tristeza, sintiendo cómo mi corazón se rompía otra vez.

—Está bien, solo dame un día más. Déjame ir al mar con mi hijo a despejarnos y mañana volveré para cooperar con ustedes.

Me dejé caer al suelo, tomándolo de la pierna y suplicándole.

—Leo, déjame despedirme de mi hijo… —le dije en voz baja.

Él suspiró aliviado, pensó un momento y asintió:

—Por fin lo entendiste.

Luego, en su rostro apareció un leve rastro de culpa:

—Cuando este bebé nazca, lo voy a consentir muchísimo.

¿Consentirlo? En la otra vida, le extrajeron dos tubos de sangre hasta que el niño murió débil y agotado. ¡¿Cuánto dolor habrá sufrido mi hijo?! Y todavía tenía el descaro de decir que lo iba a consentir.

Después de que se fueron satisfechos, me levanté en silencio, cerré la puerta y acaricié mi vientre. Y una sonrisa casi enloquecida apareció en mis labios. Si mis padres creen que le he robado todo lo que pertenece a Julieta, entonces se lo devolveré todo.

Al día siguiente, llegaron como estaba acordado. Apenas entraron a la casa donde vivía, el teléfono de Leo sonó, era una videollamada. Al contestar, vio a una mujer despeinada, con el rostro cubierto de heridas horribles. Era yo; estaba amarrada, con un trapo en la boca, mirándolos desesperada a través de la cámara, luchando por liberarme.

—Leo, ¿la ves? Ahora tu ex está en mis manos. Si quieres que viva, prepara cinco millones.

Un hombre, completamente desconocido estaba a mi lado presionaba un cuchillo contra mi cuello. Su voz, en aquella sala, completamente silenciosa, sonó como una bomba submarina:

—Escúchenme bien, apúrense y ni se les ocurra llamar a la policía. Si lo hacen, recogerán solo su cadáver.

Al escuchar esto, el rostro de Leo cambió. A su lado, Julieta se tapó la boca como si no pudiera creerlo, y luego, con los ojos aguados y una voz lastimera dijo:

—Leo, salvémosla rápido. Yo lo sabía, Rena no es que no quisiera salvarme a propósito, seguro tiene sus razones.

Sus palabras hicieron que la expresión de Leo empeorara aún más.

—Renata, ya basta. ¿De verdad quieres que Julieta muera? ¿Para no salvarla, incluso llegas a inventar algo así?

Mis padres, que al principio mostraban algo de duda, también cambiaron su expresión, a una más seria.

—Sabía que esta chiquita tenía algo raro, de la nada pidiendo salir a “caminar”. Esa desgraciada es tan mala. Ahora, ¿qué va a pasar con nuestra Julieta?

El llanto de mi madre atravesó el altavoz. Aunque ya no esperaba nada de ella, escuchar esas palabras, aún me atravesaban el corazón como agujas. En ese momento, el secuestrador me arrancó bruscamente el trapo de la boca. Tosí con fuerza durante varios segundos antes de poder levantar la cabeza y mirar la pantalla.

—Jajaja… no debí haber esperado nada de ustedes. —Esbocé una sonrisa miserable—. ¿Quieren usarme a mí y a mi bebé para salvar a Julieta? Esta vez… quiero ver cómo van a salvarla. Escúchenme bien, en esta vida, en la próxima y en la siguiente, no quiero volver a verlos jamás. De ahora en adelante, no tengo nada que ver con ustedes.

Dicho eso, me lancé directamente hacia el cuchillo en manos del secuestrador. La hoja me cortó la garganta al instante, la sangre tiñó la pantalla… y el video se cortó abruptamente.
Lies dieses Buch weiterhin kostenlos
Code scannen, um die App herunterzuladen

Aktuellstes Kapitel

  • Cuando morí, todos festejaron   Capítulo 10

    Justo cuando Thiago estaba a punto de ponerme el anillo, las puertas del salón se abrieron de golpe.—¡Alto! ¡Esta boda no puede continuar!Era Leo. Entró tambaleándose, con la mano derecha colgando sin fuerza a un lado. Su traje olía a alcohol, como si acabara de salir de un bar, y detrás de él, mis padres también irrumpieron.—¡Hija… mi hija! —mi madre gritó entre sollozos—. ¡Gracias a Dios… estás viva!En ese instante, Leo vio a Mateo, que estaba a mi lado. Fue como si un rayo lo atravesara, ese rostro, esos ojos eran exactamente iguales a los suyos de joven.—Es… —su voz temblaba— ¿es… mi hijo?En estos cinco años, esta era la primera vez que veía a su propio hijo. En mi vida pasada, en aquella clínica corrupta y sin ética, ni siquiera lo miró antes de irse. Solo le importaba llevarle la sangre a Julieta. Por lo que dejó a un bebé tan pequeño e indefenso, morir lentamente en sus primeras horas de vida.—¡Me engañaste! —gritó furioso—. ¡El niño nunca murió!Se lanzó como un

  • Cuando morí, todos festejaron   Capítulo 9

    —Todos estos años te he buscado por todo el mundo… —dijo, alterado, avanzando hacia mí como si quisiera abrazarme—. ¡Yo sabía que no habías muerto!Di un paso atrás con frialdad.—Se está equivocando de persona.—Renata, no hagas esto… ¿cómo podría no reconocerte…? —su voz se volvió suplicante—. Te he extrañado tanto…Lo miré con indiferencia.—Sé que me odias… ¡todo fue culpa de esa mentirosa de Julieta! ¡Nos engañó con sus mentiras y nos hizo hacerte daño! —su cuerpo se encorvó, casi como si fuera a arrodillarse, entre la alegría y el dolor—. ¡Renata… el Grupo Velasco ya quebró!Me quedé sorprendida. ¿Quebró? ¿Cómo podía un imperio familiar tan grande colapsar tan rápido?—Pero ahora entiendo, es lo que te debía, el precio por encontrarte —se arrodilló y abrazó mis piernas, llorando desconsoladamente—. ¡Vuelve conmigo! ¡Quiero enmendar todo lo que hice!Fruncí el ceño con rechazo y traté de cerrar la puerta.—Señor Velasco, ya estamos divorciados.—Llámame Leo, como antes.

  • Cuando morí, todos festejaron   Capítulo 8

    —Seguridad, hay alguien causando problemas. —dijo mirándola con una frialdad que imponía.Después de que se llevaran a Julieta por la fuerza, miré la comida sobre la mesa y de pronto, perdí el apetito. Para ellos, yo ya estaba muerta; así que no podía volver a tener ningún tipo de relación con ellos. Pues de todo lo que acababa de ocurrir, lo que más me preocupaba no era que mi identidad quedara expuesta, sino Mateo.Pensé en mi hijo. Si Leo lo descubría, seguro intentaría arrebatármelo. ¡No podía permitir que Mateo regresara a ese ambiente tan tóxico! Me quedé en silencio durante mucho tiempo. De pronto, unas manos cálidas tomaron las mías.—Somos una familia. No tengas miedo.Thiago me miró directamente a los ojos y me habló con suavidad:—No voy a dejar que te hagan daño… ni a ti ni a Mateo.Mi corazón tembló.—Tú… ¿ya sabes lo que me pasó?Él sonrió levemente y apretó mi mano.—Después de que te fuiste, te buscaron por todo el país. Casi pusieron la ciudad de Altavista pat

  • Cuando morí, todos festejaron   Capítulo 7

    —¿Por qué sigues aquí? —pregunté, sorprendida.—Te estaba esperando para ir por algo de comer.—Puso un fino abrigo de lana sobre mis hombros—. Sabía que otra vez olvidaste cenar.Fue entonces cuando noté que el café sobre mi escritorio ya estaba completamente frío y que a su lado, se había acumulado una enorme pila de documentos ya revisados. Esa noche, me llevó al mejor restaurante de la ciudad.La nieve caía sin parar. Caminábamos hombro a hombro por una calle empedrada. Él sostenía el paraguas sobre mí, mientras la nieve se acumulaba silenciosamente sobre sus hombros.—¿Sabes? —dijo de repente—. Creo que podríamos intentarlo.Me quedé helada. Pero él siguió caminando como si nada, dejando solo una hilera de huellas superficiales sobre la nieve. Después de eso, contrató a la mejor niñera. Y muchas veces acompañaba personalmente a mi hijo, Mateo, a jugar.Aquel hombre impecable y perfeccionista, todo un magnate de élite era capaz de tirarse en la alfombra para jugar y armar bloq

  • Cuando morí, todos festejaron   Capítulo 6

    Julieta lloraba desconsoladamente, casi sin poder respirar.—¡De verdad estoy enferma…!Mi madre vio la culpa reflejada en su rostro y en ese instante lo entendió todo.—¡Te tratamos como si fueras nuestra propia hija! ¡Ocupaste el lugar de Renata durante más de veinte años! ¿Y aun así no te bastó? ¿Por qué tuviste que hacerle esto?Julieta entró en pánico.—¡Mamá! ¡No quiero morir…! ¡Solo Renata puede salvarme!—¿Qué clase de remedio necesita la sangre del hijo de tu hermana? ¡Nos manipulaste a propósito para que, en nuestra desesperación, creyéramos cualquier cosa! —dijo mi padre, dando en el clavo.—¡Llévensela! —ordenó Leo con frialdad—. Si dices que estás enferma, y que sin la sangre del bebé morirás en tres días, entonces te encerraremos hasta ver si de verdad mueres.Julieta perdió la fuerza en las piernas.—¡No! ¡Papá, mamá! ¡Soy su Julieta! ¡Ustedes dijeron que a la que más aman es a mí, que yo soy su favorita!—Ya no lo eres… —los ojos de mi padre se llenaron de lág

  • Cuando morí, todos festejaron   Capítulo 5

    —Renata… Renata, ella…El primero en reaccionar fue Leo; sus ojos se enrojecieron al momento.—¡Voy a buscar a Renata! ¡Esto no puede ser verdad!—¡Sí, sí! Leo, vamos a buscarla ahora mismo. Esa niña siempre arma su teatrito, vamos a buscarla ahora mismo.Movilizaron todos los recursos posibles para encontrarme. Pero cuando llegaron al almacén abandonado en el que yo había estado, lo único que encontraron fue un charco de sangre en el suelo, el pequeño cadáver de un feto y mi abrigo cubierto de sangre.Leo se quedó paralizado. Negó con la cabeza una y otra vez, temblando.—No… esto no puede ser verdad.Las lágrimas empezaron a correr en silencio por su rostro. El dolor fue tan intenso que se aflojaron sus piernas y se escuchó un golpe seco, era el sonido se rodillas al caer y chocar el suelo. Y luego gateó como un perro hasta alcanzar y abrazar mi abrigo ensangrentado.—¡Leo! —le gritó Julieta.—¿Dónde está mi Renata…? ¿Dónde está mi hijo…?Luego se abalanzó sobre aquel peque

Weitere Kapitel
Entdecke und lies gute Romane kostenlos
Kostenloser Zugriff auf zahlreiche Romane in der GoodNovel-App. Lade deine Lieblingsbücher herunter und lies jederzeit und überall.
Bücher in der App kostenlos lesen
CODE SCANNEN, UM IN DER APP ZU LESEN
DMCA.com Protection Status