แชร์

¿Cómo lo sabes?

ผู้เขียน: Mer Vindas
last update วันที่เผยแพร่: 2022-09-08 12:55:14

Ellie llegó a casa y se lanzó a su cama, donde una vez más lloró desconsolada, recordaba las palabras de Josías y el fatídico adiós que le dio, recordaba a su vez; las palabras crueles de su padre y lo odiaba, odiaba todo lo que él hacía por un poco de poderío y una reputación, que con los años se iría tras su muerte.

—Me tienes hasta el cansancio de verte llorar, ¿no te cansas de dar lastima?

Le reclamó su hermana, mirándola con desprecio, tan solo años atrás era Ellie quién pedía un hombre adinerado con quién poder casarse y tener lo que las jóvenes de su edad sueñan.

—Vete, largo de mi habitación, largo o no responderé por lo que pueda pasarte.

Su padre, entró a la habitación y con un cinto la castigó, su berrinche ya colmaba su paciencia, una que se estaba limitado por la vejez.

—Vuelves a tratar a tu hermana de esa manera y no responderé, Ellie, ¿qué diablos te hizo Josías? ¿eh?

—Amarme, eso hizo.

Le gritó Ellie a su padre, sacando de él una bofetada en su rostro pálido. Ellie lo miraba con dolor e incredulidad, jamás creyó que su padre fuera tan cruel cuando algo por su cabeza se cruzaba y de ella no salía, ¿cómo fue tan atrevido al pegarle y bofetearla? ¿cómo pudo ser capaz de hacer tal cosa?

—Eres una ignorante, eso eres, una que no sabe qué es amar y crees que ese tipo, el primero que se aparece en el camino, te lo ha demostrado, ¿acaso lloró por tu adiós?

Ellie entendió que su castigo no era por las palabras que le dijo a su hermana, esto se debió a que sabía que minutos antes estuvo con Josías.

—¿Cómo lo sabes?

Cuestionó sentándose en la cama, lista para recibir otro castigo de parte de su progenitor.

—Eso qué importa, no has iniciado el matrimonio y ya te comportas como una cualquiera, ¿eso es lo que pretendes?

—¿Por qué me ofendes de esa manera? ¿por qué tienes que tratarme así padre?

Lloraba sin consuelo, tras las palabras grotescas de un Albert enfurecido por la amenaza de su consuegro, pues tan solo media hora antes de Ellie llegar a casa, Augusto se presentó y advirtió a Albert diciendo:

—Tu hija está besuqueándose con un fulano en plena luz del día y frente a las personas que por aquella acera pasaron, te lo digo amigo mío, tan solo un escandalo que provoque tu hija y todo se va al demonio, así Sandro quiera evitarlo, ¿comprendes?

¿Qué remedio le quedaba a Albert? Ninguna, más que aceptar aquellas palabras por el bien de su hija.

—Si mañana, oye bien Ellie, si mañana se hace presente Sandro y cancela el compromiso, te quitaré todo, inclusive el apellido y serás nada, porque estoy seguro que ese tipo de ti, lo único quiere es dinero, mucho dinero.

Por supuesto que ella no creí en la crueldad de las palabras de su padre, estaba convencida que solo lo decía por el enojo de saber que ella, una vez más eligió al hombre que hacía latir su corazón.

—Y, ¿qué si Sandro se hace de una amante? ¿tengo que aguantar tal cosa solo porque será mi esposo?

—Mira, creo que a ti tengo que explicar todo con dibujos, parece que no sabes captar bien las cosas —la insultó una vez más su padre —tienes un contrato por firmar, donde establecerán que cosas pueden o no hacer durante el matrimonio, pero hasta entonces, tendrás que guardar las apariencias, Ellie, porque a como vas, terminarás arruinando todo y quedarás en la calle.

—Prefiero quedar en la calle que casarme con Sandro, prefiero ser una desconocida para ti, antes de cargar con el peso de tu avaricia. Al menos así, podría hacer mi vida con Josías, un hombre que vale más que por todos ustedes.

Ese fue el gran error de Ellie, pues su padre, con enojo y lleno de ira, la arrebató a golpes y la sacó de su recamara, sin importarle los gritos de dolor de Ellie. Bajó con ella arrastras por las escaleras y la casó de la casa.

—Ve a buscar a Josías y dile que eres una pobre diabla que se ha quedado sin dinero, largo, Ellie, ve y vive de amor.

.

.

—¿Por qué hiciste tal cosa padre? —le reprochaba Sandro, quién no podía creer el atrevimiento de su padre y la deslealtad de su prometida —debiste decírmelo primero, antes de ir y hacer ese escandalo en casa de Albert, no sabes los problemas en los que pudiste meter a esa chica.

Augusto estaba más que decepcionado de su futura nuera, y es que, sí, ambos podían tener libertinaje si así lo consideraban pertinente, pero, ninguno de los dos lo habían conversado.

Además, el tener un amante conllevaba más allá de un disfrute, el susodicho o la susodicha debían guardar silencio bajo un acuerdo.

—¿Es que acaso aun no comprendes que esa mujer nos puede envolver en un problema futuro? Entiende que, no puedes estar a la luz del día besándose con quien se les dé la gana, Sandro, tienen que guardar las apariencias si desean que esto funcione.

—Tu padre tiene razón —interrumpió su madre —¿has escuchado mencionar a las amantes de tu padre o incluso a los míos?

Sandro por un momento analizó la pregunta que su madre le había formulado, y era verdad, jamás se había escuchado decir alguna cosa de la familia Casso, más allá de la familia perfecta que todos creían.

—Hablaré mañana con ella y veré a qué acuerdo llegamos.

Sandro, odiaba la idea de tener que compartir la cama con una mujer, a la que otros hombres usaban, odiaba la idea también; de tener sexo con otras mujeres y llegar a su casa, y acostarse con Ellie para procrear hijos.

—Bien, espero que esa chica aprenda la lección y se enfoque en su labor, porque no estoy dispuesto a seguir tolerando su falta de irresponsabilidad.

Sandro, se puso en pie y se marchó a su habitación, donde meditó, ¿qué futuro tendría él con Ellie? Pues, posiblemente ese hombre se convertiría en el amante fiel de ella y eso le preocupaba, ya que una persona ciega por amor, cualquier cosa podía hacer.

“Tenías que ir a buscar a ese hombre, Ellie” —se repetía Sandro, aunque entendía por lo que ella estaba pasando, ¿quién querría casarse de la noche a la mañana con un extraño y a la misma vez estar enamorada de otro hombre?

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • Devuélveme el corazón    Mentiras con sabor a labios ajenos

    La noche estaba más oscura de lo habitual, como si el cielo mismo presintiera lo que Ellie estaba a punto de presenciar. Sus pasos eran firmes, aunque su corazón titubeaba en cada latido. Sandro le había dicho que esa noche trabajaría hasta tarde en su despacho personal, en la oficina central. Que tenía reuniones importantes, que no quería interrupciones. Pero Kelly, como siempre, tenía un sexto sentido para la mentira. —Él no está trabajando —le dijo por teléfono—. Rebeca también desapareció del radar. ¿Coincidencia? Lo dudo mucho. Ellie había intentado confiar. Había querido creer que lo del evento benéfico había sido un error, una provocación de Rebeca y una distracción de Sandro. Que el beso no había sido planeado. Que él no correspondió. Que ella fue la única que sintió dolor. Pero cuando la mentira empieza a oler, ya no hay perfume que la disimule. Tomó su abrigo y salió directo a la oficina. No avisó, no llamó. Esa noche, Ellie sería su propia verdad. --- El edificio d

  • Devuélveme el corazón    El precio del amor

    Ellie intentaba seguir su vida con normalidad, pero la calma era solo una apariencia. El corazón le latía rápido cada vez que pensaba en Sandro, en ese silencio brutal con el que él había respondido a su sinceridad. Nada… ni una llamada. Ni un “ok”. Ni un emoji. Nada. Había regresado a casa después de dos días, aunque Sandro siquiera había notado su ausencia. —¿Quiere comer algo? Ellie Ella miró a Nita y negó con su cabeza, prosiguió su camino hacia su habitación y allí se encerró. —¿Vas a seguir asi sin hablarme? —Le cuestionó a Sandro por mensaje, pero una vez más no hubo respuesta de su parte. Y entonces llegó el mensaje. No de Sandro. De Josías. > “Tenemos que hablar. Es urgente.” Ellie sintió cómo la ansiedad le subía por el estómago como veneno. Quiso ignorarlo. Lo bloqueó. Pero cinco minutos después, una nueva notificación: “Si no vienes, tendré que contarle a Sandro todo.” Ese “todo” era lo que la descolocaba. ¿Qué sabía Josías que pudiera destruirla?

  • Devuélveme el corazón    Reina de dos Reyes

    Rebeca no tardó en aparecer en el radar de Sandro después de que Ellie salió de su oficina. Como si lo hubiera olido. Como si llevara años esperando ese momento exacto. —¿Estás bien? —preguntó con su voz cálida, casi maternal, entrando sin tocar la puerta. Como si tuviera ese derecho. —No —respondió Sandro, con la mirada fija en su celular. Esperando ese impulso por llamarla. Quizás ella le había dicho la verdad y el simplemente lo había rechazado por su orgullo y su dolor, aunque este último era el que más pesaba y el que le impedía ir tras ella. Todo dentro de él estaba roto. No solo por lo que Ellie había hecho, sino también por lo que Josías insinuaba, lo que decía y hacía, era un hecho que no se iba a cansar hasta recuperar el amor de Ellie, aunque eso significara acabar con él. —¿Quieres hablarlo? —preguntó Rebeca, con una copa de vino en la mano. Un gesto de tenerlo todo listo como una tragedia para conseguir lo que quería. —No sé si pueda arreglar esto —conf

  • Devuélveme el corazón    Verdades que arden

    El timbre de la casa de Kelly no dejaba de sonar, eran las seis de la mañana, una hora inapropiada para que algún loco apareciera. De mal humor se levantó de la cama y con fuerza gritó —Ya voy, ya voy. ¡Maldita sea! Son las seis de la mañana. Kelly abrió la puerta y sus ojos se abrieron al ver a Ellie frente a ella, su semblante era deplorable, se veía que algo malo había sucedido, pero sin antes poder hablar, Ellie la interrumpió. —¡Lo grabó! ¡Ese maldito lo grabó! —Ellie gritó tan fuerte que Kelly pensó que algún vecino llamaría a la policía. Kelly no entendió que pasaba y de quien estaba hablando. Intentaba hacerla callar para que no despertara a sus vecinos, pero nada resultaba. —Josías arruinó mi vida —dijo al fin con voz rendida en medio de su llanto. Kelly que seguía sin entender que había pasado, solo la abrazó con fuerza para consolarla. —Ten —le sirvió una tasa de té para que se tranquilizara. Ellie seguía sin tomar algún sorbo y los minutos pasaban.

  • Devuélveme el corazón    Las traiciones no avisan

    Tres días habían pasado desde el insidente en la universidad, y poco a poco las cosas parecían acomodarse entre Sandro y Ellie, la relación parecía ir volviendo a lo que un día fue, aunque con sus reservas. Ese día, después de despedirse de Sandro, Ellie fue a visitar así amiga Kelly para ponerse al día después de tantos sucesos. Entre risas Ellie narraba cada acontecimiento y llegaban a la conclusión que todo parecía una loca película de acción o más bien de confusión, pero al menos todo estaba volviendo a su normalidad. De regreso a casa, Ellie se desvío por un momento, quería visitar una tienda de ropa. Iba caminandomente por una avenida sin prestar atención a su alrededor, su mente volaba por las nubes que no puso atención por donde caminaba. De repente, como una mala jugada del destino, Josías apareció frente a ella y sin titubear, sin darle tiempo a reaccionar la besó. Ellie se quedó pasmada ante lo que Josías había hecho. Ellie no sabía cómo había llegado a ese punto. Un s

  • Devuélveme el corazón    Verdades y Venenos

    Las luces de la ciudad titilaban a lo lejos mientras Ellie se abrazaba a sí misma en el pasillo de las habitaciones. Lloraba en silencio mientras Sandro permanecía encerrado en la habitación que ocupaba de hacía días.No fue hasta la madrugada que se obligó a levantarse del piso y marcharse a su habitación. Se tumbó en su cama y marcó un número en su celular. Necesitaba desahogarse con su mejor amiga, Kelly sabría que decir al respecto. Todo había pasado de ser un simple y absurdo ramo de flores a una guerra. —Kelly, necesito que me ayudes, todo está mal, Sandro me odia. —Soltó las palabras envuelta en llanto. Del otro lado, Kelly respondió sin dudar y tras escuchar el relato de lo que había acontecido en los últimos días quedó boquiabierta—No puedo creerlo Ellie, te juro que pensé que lo de las flores no escalaria a más, contigo, Ellie. Todo se va a solucionar. —Ayúdame, por favor. A la mañana siguiente, Sandro llegó a su empresa con los ojos ro

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status