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Capítulo 6

last update Veröffentlichungsdatum: 19.11.2021 07:21:52

Es extraño pero he dormido plácidamente. Tal vez estaba muy cansada o los desinflamatorios han hecho a la perfección su trabajo. 

Me pongo de pie y como todos los días me preparo para ir al trabajo cuando escucho de nuevo golpes en la puerta, algo en mi estomago se revuelve al ver las flores que he recibido anoche así que acudo sin ningún tipo de alerta a pesar de la hora y la abro. 

Error número uno. 

—Papá…— él tiene una sonrisa burlona y entra haciendo un desastre a su paso. 

—Necesito dinero, dámelo— tengo un poco en la bolsa y lo saco presa del miedo—. ¿Esto?, Esto no me alcanza para nada, ¿dónde tienes el resto?

Mi cuerpo comienza a temblar y no puedo ni quiera respirar.

—No tengo nada más papá—tira una lámpara al suelo y esta se rompe en pedazos, esta vez los vecinos no cederán.

—¿Dónde está?,—me toma del cabello y me lleva hasta la sala. Caigo contra el sillón—. ¡Saca el resto del dinero, estúpida!

—No tengo más papá, es todo— digo entre lágrimas 

—¿Es todo?, dices que es todo— saca de entre las hebillas del pantalón el cinturón y entro en pánico, ya había visto esto antes y no termina nada bien. 

Trato de pararme para tomar el celular y llamar a alguien pero un fuerte puño me golpea sacudiéndome por completo. Después un fuerte azote aterriza en mi espalda, gimo del dolor y la vista se me nubla.

—¡Dame el dinero!— y otro más aterriza en mi espalda, intento pararme pero me es imposible.

—Bas… ta, papá— siento rabia, quiero levantarme y correr pero mi cuerpo no responde. 

El recuerdo de mi abuela siendo golpeada por este salvaje hombre invade mi mente, sus lágrimas, su dolor y yo tratando de calmarla. 

Vuelvo a la realidad, trato de arrastrarme hacia la mesa donde está mi celular estiro la mano y siento su pie de nuevo en mis costillas, la puerta se abre de par en par, es el Señor Méndez, mi vecino.

—¡¿Vanessa?!— grita y lo único que puedo ver es a mi padre siendo detenido por un oficial de policía antes de caer inconsciente. 

●●●●●

—Vanessa Carballo, tiene lesiones por todo el cuerpo— escucho a una mujer mientras soy transportada de algún lado a otro. Me siento algo mareada. 

—¿Presión?— hay muchas luces a mi alrededor cegándome.

—Directo a urgencias— trato de moverme pero me duele todo el cuerpo y siento punzadas en mi cabeza, espero esto termine pronto. Abuela, perdóname por permitir eso, de nuevo. 

●●●●●

Abro los ojos, la habitación está a medio iluminar, giro la cabeza y gimo del dolor.

—Señorita —se acerca una enfermera—. Es un gusto tenerla de vuelta, ¿siente dolor?

Trato de enfocar la mirada en ella y asiento, es rubia, va vestida de blanco y me mira bastante preocupada. 

—Necesita tomar estas pastillas, la lidocaína está surtiendo efecto en sus heridas… ¿Sabe por qué está aquí?

—Si— le digo con un hilo de voz y sin poder ocultar mi vergüenza. 

La amable enfermera acaricia mi cabeza cuando golpean la puerta y miro a Lucía.

—¡Por Dios! ¡Te juro que lo mato!— grita. Nunca había tenido tantas ganas de ver a alguien cercano a mí. 

La enfermera y mi amiga se ponen a conversar sobre lo sucedido, escucho que tengo varias lesiones en el cuerpo pero nada roto, dice que las heridas sanaran con el tiempo y fue una fortuna que el vecino haya entrado. 

Según el reloj del hospital son las 2 de la tarde, después de un rato y tras ponerse al tanto con la enfermera y el médico, Lucía se ha ido a comer. 

Busco algo entretenido en la TV, cuando doy con un canal de deportes donde están hablando sobre Bruno Dihmes.

—Se rumora que el mejor futbolista del mundo en la actualidad está en busca de un nuevo club, tenemos una entrevista exclusiva con él para que nos hable al respecto— el rostro varonil de Bruno aparece. A sus espaldas los campos del Club de Madrid, usa una chamarra y pantalones deportivos con el logo del Club. 

Sus ojos café verdosos es lo primero que miro, después su piel tostada, cara afilada perfectamente afeitado y un corte de cabello meramente deportivo, sus cejas y pestañas pobladas lo hacen ver aún más masculino. 

Es guapísimo y me ha mandado flores… Joder, no recordaba ese detalle, no se lo he dicho a Lucía… La puerta se abre y cambio de inmediato el canal. 

—¿Lucía? — pregunto porque debido a la posición en la que estoy me es imposible mirar quién ha entrado. Visualizo dos grandes sombras y me quedo sin aliento.

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  • EN SUS OJOS   Epílogo

    —Adivina quien tiene hambre— sonrío, mientras Bruno toma entre sus enormes brazos a nuestro pequeño bebé —. Nuestro hijo.Dice emocionado, y hace mil y un voces diferentes al hablar con él mientras se acerca a la cama.—¿Verdad Asad?— rio, tomando a nuestro pequeño en brazos, tiene los ojos café verdosos como su padre y la piel tostada, su nariz y sus labios… exacto, no se parece nada a mí.—Eres igual de comelón que tu abuelo, por eso elegimos ese nombre para ti— una carcajada me invade.—No le digas eso— golpeo suavemente su brazo. Bruno nos acurruca a los dos en su regazo y comienza a tararear una canción.—Vanessa…—¿Si?— puedo sentir su respiración mientras con delicadeza inclino el biberón en su pequeña boca. Siento como me acaricia la frente y sé

  • EN SUS OJOS   Capítulo 63

    1 Mes Después.—Vamos, se nos hará tarde —grita Jimena, Nora termina de colocarme una pequeña y delicada flor en mi hermoso peinado.—¡Chicas, las quiero fuera! —dice Toño entrando con su exquisito traje color morado.—Estoy casi lista —le digo colocándome un poco de labial en mis labios, suspiro y me miro al espejo. El delicado vestido color beige adornado con encaje cae por mi cuerpo, el escote es en “V” y los tirantes son tomados por pequeños diamantes, se pega hasta mi cintura y luego cae por mis piernas.—Te vez hermosa mi niña —dice besándome las dos mejillas—Gracias Toño, ¿cómo se ve todo afuera? —suspira—Perfecto y tu futuro esposo está de un humor —rueda los ojos—. Tiene a todos vueltos locos, creo que ya es hora de que aparezcas.&

  • EN SUS OJOS   Capítulo 62

    Corro y corro hasta dar con la calle, miro a todos lados y la gente luce tan tranquila y normal. Tengo que buscar un hospital, sigo corriendo, choco con varias personas y justo antes de doblar en una esquina visualizo una cruz roja en un pequeño letrero. Debajo de ella letras escritas en árabe, mierda…Camino lentamente hasta esa pequeña casa, llamo a la puerta y una campana suena. El lugar está completamente solo, un hombre con bata blanca, con cabello canoso y piel morena me recibe con una sonrisa pero el verme este se transforma.Dice unas palabras en árabe pero yo niego.—No sé hablar árabe —digo y luego abre los ojos.—Tú eres… la mujer de Bruno Dihmes —dice con un español bastante forzado, mis ojos se abren como platos y mi sistema de alarma se activa de inmediato, puede conocer a Mustafá—. No, no, yo soy amigo, soy…&mdash

  • EN SUS OJOS   Capítulo 61

    Todo es negro, escucho como hablan en árabe. Abro mis ojos pero me tardo tiempo acostumbrarme, estoy aun en movimiento, tal vez en la camioneta que vi.—¡Basta!, arruinarás el plan del jefe— un golpe se hunde en mis costillas cuando trato de moverme, escucho que se reprochan unos a otros.Después las puertas de la camioneta se abren y me sientan toscamente. Veo entrar a un hombre moreno, de facciones toscas y cabello largo.—Hasta que la conozco señorita— sonríe—. Soy Mustafá, quiero que sepa que este no es un problema con usted, es su maldito esposo el que me ha colmado la paciencia.Mis ojos se abren como platos y miro a mi alrededor, estoy rodeada de gente. El respirar comienza a ser un problema pues lo hago con dificultada. Niego varias veces, tengo que salir de aquí, esto debe de ser una pesadilla.—Pero acabaré con él y usted me va a

  • EN SUS OJOS   Capítulo 60

    Escucho ruidos y gritos y golpes—¡Encuéntrala!— es Bruno, estiro cada parte de mi cuerpo, he dormido sensacional. Me siento en la cama y miro la hermosa vista que deja la gran ventana frente a mi cama cuando alguien brinca al balcón y yo grito, tomo la lámpara portátil y me pongo de pie en la cama.—Aquí esta H24T— dice el hombre. Bruno entra por la puerta de madera haciéndola pedazos. Eso me hace brincar aun más y caer de la cama.—¡Vanessa!—me recupero y comienzo a reír.—Yo puedo—me pongo de pie y está furioso.—¿Te has hecho daño?— niego y no dejo de reír cuando Tomás entra—Te lo dije que estaba aquí— Bruno se abalanza contra él.—¡Largo!— suspiro un vez más, ¿Cuándo se va a tranquilizar?

  • EN SUS OJOS   Capítulo 59

    Abro la puerta lentamente y me encuentro con un hombre alto, de unos 80 años, cabello oscuro y tez morena, lleva un smoking color negro y un velo que cubre una parte de su cabello, arriba en la cabeza un lazo negro. Lo miro muy discretamente, me vuelto a cerrar la puerta y trago saliva.—Buenas noches— digo sin saber exactamente que hacer—Buenas noches— contesta y rodea el escritorio. Indica que puedo tomar asiento lo cual agradezco inmensamente.—Soy Vanessa Carballo—él asiente—Soy Asad, el abuelo de Bruno— mi mirada sigue pegada al suelo—Mucho gusto— le digo y aprieto mis manos hasta casi encajar mis uñas.—Eres de España ¿no?, como Jimena y Nora— asiento—Sí, señor—toma asiento a mi lado.—A ver señorita Vanessa— su acento es extraño pero habla bien el españo

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