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Capítulo 873

작가: Ámbar O.
Vanessa entrecerró los ojos.

—Bueno, deja de hacerte el misterioso y dime.

Al decirlo, recordó lo que Ricardo le contó la noche anterior. Quería saber todo lo que Rafael vivió durante sus tres años en el extranjero. Quería preguntárselo. Sin embargo, no era el momento adecuado.

Rafael sonrió con aire misterioso.

—Su gente ya comenzó sus operaciones. Esta mañana, las acciones de Grupo Firax empezaron a caer y ellos comenzaron a vender en masa. Supongo que quieren seguir haciendo caer el precio.

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  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 875

    Vanessa entró al auto.Daniel había ido a recogerla. Al ver a Alexis y a Emilio, presintió que no tramaban nada bueno.—¿Para qué vinieron otra vez?—No les hagas caso. Vamos al hospital.Daniel asintió a la orden de Vanessa y pisó el acelerador rumbo al hospital. Los guardaespaldas los escoltaron en dos autos, uno delante y otro detrás, para mantenerla protegida en todo momento. Después de lo ocurrido la última vez, las medidas de seguridad se volvieron más estrictas por exigencia de Rafael.Al llegar al hospital, Vanessa abrió la puerta de la habitación y encontró a Leonardo y a Verónica adentro.Los dos hablaban de algo con Rafael. La conversación parecía muy seria, pero se quedaron callados cuando ella llegó. Vanessa se acercó con la fruta en la mano y una sonrisa.—¿Por qué dejaron de hablar? Sigan conversando. ¿O les incomoda que esté aquí?—No era nada. Estaba preguntando por qué no estabas aquí —respondió Verónica mientras se levantaba para recibirla.Vanessa llevaba un conjunt

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    Vanessa todavía recordaba que había aceptado reunirse con Emilio.Sin embargo, como Rafael fue “hospitalizado”, no acudió a la cita al día siguiente.Lo que no esperaba era que Emilio y Alexis fueran a buscarla juntos. Al verlos acercarse, los guardaespaldas se prepararon para impedirles el paso, pero Vanessa los detuvo. Solo eran ellos dos, así que no podrían hacer gran cosa.—Si se trata de saldar la deuda que tengo contigo por haberme salvado la vida hace diez años, creo que lo más directo sería darte una compensación, ¿no?Vanessa se mostró distante y los observó con mirada penetrante.—Dime cuánto quieres. Te haré una transferencia y quedaremos a mano.Emilio se puso furioso.—¿A quién pretendes humillar? ¡Eres la heredera del Grupo León! ¿Piensas deshacerte de mí con dinero?Emilio parecía un tipo rebelde y sin la menor educación. Tenía una actitud pésima y se comportaba con altivez, como si estuviera por encima de los demás. Vanessa le pidió a Daniel que investigara a Emilio. Su

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 873

    Vanessa entrecerró los ojos.—Bueno, deja de hacerte el misterioso y dime.Al decirlo, recordó lo que Ricardo le contó la noche anterior. Quería saber todo lo que Rafael vivió durante sus tres años en el extranjero. Quería preguntárselo. Sin embargo, no era el momento adecuado.Rafael sonrió con aire misterioso.—Su gente ya comenzó sus operaciones. Esta mañana, las acciones de Grupo Firax empezaron a caer y ellos comenzaron a vender en masa. Supongo que quieren seguir haciendo caer el precio.Vanessa se sorprendió.—¿No le congelaron los fondos? ¿Cómo puede tener tanto dinero? ¿Alguien lo está ayudando?—Damián. —Rafael se puso serio.Incluso Vanessa se estremeció ante la frialdad de Rafael. Unos días atrás, la policía arrestó a Yolanda y a los mercenarios, pero Damián no estaba allí y, por casualidad, se libró de que lo detuvieran. La causa abierta en su contra seguía sin llegar a juicio, por lo que Damián continuaba impune.Nadie imaginó que aprovecharía la oportunidad para ayudar a

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 872

    ¡Vaya que la subestimó!Tras volver a casa y ducharse, Bianca terminó su rutina de cuidado facial y fue a tomar agua. Entonces sonó el timbre.¿Quién podría ser a esas horas?Al llegar a la puerta, miró la figura en la pantalla de la cámara de vigilancia y entrecerró los ojos.Era Sergio.El timbre no dejaba de sonar. Sergio lo presionaba con insistencia, como si hubiera ocurrido algo. El celular que Bianca había dejado sobre la isla de la cocina se iluminó y vibró. Entonces recordó que lo tenía en silencio.Bianca lo pensó mucho y, tras dudar un largo rato, tomó la manija y abrió. Sergio apareció ante ella, alto y erguido. Su cara, siempre amable, estaba tensa, como si alguien lo hubiera ofendido.—¿Te sientes mal? —preguntó Sergio, visiblemente preocupado.Bianca, vestida con un camisón negro de seda y tirantes finos que delineaba sus curvas perfectas, permaneció detrás de la puerta y lo miró confundida.—¿Que si me siento mal?La pregunta le pareció absurda. Un segundo después, Serg

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    Mientras trabajaba, Bianca escuchó a unas personas hablar sobre las graves heridas de Rafael y enseguida llamó a Vanessa.Pero ella no contestó. Bianca le escribió para preguntar qué había ocurrido y no recibió respuesta hasta más de una hora después. Su amiga le aseguró que todo estaba bien.Vanessa también le pidió que confiara en ella y se concentrara en su trabajo.Bianca sabía que la situación laboral de Vanessa no era nada común, así que siguió su consejo y no hizo más preguntas.Como se encontró ahí con Daniel, la mano derecha de Vanessa, aprovechó para preguntarle.—No pasó nada. Todos están bien. No se preocupe tanto —respondió Daniel con una risita. Se mostró algo tímido ante Bianca.Daniel no era muy alto, pero tampoco era bajo; medía un metro setenta y ocho. Sin embargo, de pie frente a él, Bianca también se veía muy alta.A simple vista, ella incluso parecía más alta que Daniel, quien se sintió muy acomplejado. A Bianca se le escapó una risa.—Con razón eres la mano derech

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