LOGINEl secreto de mi huida, se debe a que durante casi tres años, he mantenido una relación secreta con Diego Lancaster, mi jefe y el hombre que he amado en silencio todo ese tiempo. Sin embargo, todo cambió cuando reaparece ella, el primer amor de Diego. En ese momento comprendí que nunca tendría el lugar que deseaba en su corazón y decidí alejarme para siempre. Aun así, antes de marcharme descubrir que estaba embarazada. Embarazada del hombre que me había hecho suya tantas veces. Con el corazón roto, al ver que nada eres como yo lo creía, desaparecí sin contarle a Diego que lleva conmigo el mayor secreto de nuestras vidas. Ahora, mientras intento comenzar de nuevo, Diego tendrá que descubrir por qué la mujer que siempre estuvo a su lado decidió huir de él sin dejar rastro.
View MorePrólogo: La última noche
La ciudad brillaba al otro lado de los grandes ventanales de cristal, pero apenas podía verlas realmente, ya que toda mi atención estaba puesta en Diego Lancaster.
Me había llevado hasta mi apartamento después de una cena que ninguno de los dos terminó y apenas cruzamos la puerta, dejó las llaves sobre la consola y se acercó a mí sin decir una palabra.
Conocía perfectamente esa mirada. La había visto cientos de veces durante aquellos casi tres años. Era la misma mirada que conseguía hacerme olvidar que, al día siguiente, volveríamos a ser solo jefe y secretaria.
Sin embargo, cuando Diego me tomó por la cintura y me besó con ferocidad. Respondí de inmediato, rodeando su cuello con los brazos. El beso se volvió más intenso mientras me hacía retroceder lentamente hasta el sofá más cercano.
— Te deseo — murmuró contra mis labios casi inaudibles.
Aquellas dos palabras fueron suficientes para hacer que mi corazón palpitara con fuerza dentro de mi pecho. Siempre era lo mismo y ya estaba acostumbrada.
— Me viste esta mañana en la oficina y no dijiste nada.
— No lo hice porque no es lo mismo. Ay yo soy tu jefe y tú eres mi secretaria — sonreí como si no dolieran aquellas palabras.
Tal vez para él aquellas palabras no significaban demasiado, pero para mí fue todo. Había aprendido a vivir de esos pequeños momentos clandestinos. De las noches en las que Diego se quedaba hasta el amanecer y de sus mensajes después de medianoche. De las ocasiones en que me abrazaba sin prisa y parecía olvidar que existía un mundo fuera de aquellas cuatro paredes ¡Qué tonta hui!
Aquel apartamento era una prueba de ello. Diego me lo había regalado un año atrás
y nunca dijo que el regalo fuera una muestra de amor. Simplemente apareció un día con las llaves y me dijo que no quería que siguiera viviendo de alquiler. Que si seguíamos juntos sería diferente y aquí estoy, viendo que lo único diferente aquí es la decoración del lugar.
En ese momento yo acepté sin preguntar demasiado por qué cuando amas a alguien, a veces aprendes a conformarte con las respuestas que no duelen. A veces hasta nos hacemos los tontos, sin saber qué eso al final duele más.
Esa noche, sin embargo, sentía algo diferente. Quizá era la forma en que Diego me miraba, quizá era la manera en que me sostenía contra su pecho después de besarme o quizá era yo, que llevaba demasiado tiempo esperando escuchar una frase que él nunca había pronunciado en todos estos años.
— Diego... — susurré pues desesperadamente y él levantó la mirada.
— ¿Qué? — dudé en contestar.
Quería preguntarle si alguna vez había pensado en hacer pública nuestra relación o lo que sea que tengamos y quería saber si aquello podía convertirse en algo más.
Quería preguntarle si algún día sería yo la que apareciera a su lado en las fotografías como su mujer, en las cenas de negocios y en los eventos familiares. Sin embargo, al ver sus ojos grises, no pude hacerlo. No pude preguntar.
— Nada — dije solamente y Diego acarició suavemente mi mejilla.
— Estás pensando demasiado ¿Me dirás lo que ocurre?
— Tal vez, en otro momento.
— Entonces ven — volvió a besarme y cerré los ojos.
Por esa noche decidí olvidar todas mis preguntas. Decidí quedarme con sus brazos, con su voz y con la sensación de ser importante para él, aunque solo fuera cuando estábamos solos.
No sabía que aquella sería la última noche en la que podría hacerlo sin miedo a ser descubierta. No sabía que, mientras yo seguía aferrada a la ilusión de que algún día Diego me elegiría, otra mujer estaba a punto de regresar a su vida.
Una mujer que había sido su primer amor. Tampoco sabía que, pocos días después, descubriría que llevaba dentro de mí algo mucho más importante que cualquier promesa. Un hijo.
Un hijo mío y de Diego, pero aquella noche todavía no conocía ninguna de esas verdades. Solo sabía que estaba enamorada y que, por primera vez en mucho tiempo, quería creer que él también podía amarme.
Capítulo 4: La mujer en sus piernasNo podía apartar los ojos de Diego. Él estaba al otro lado del club, sentado en uno de los reservados como si fuera un rey junto a varios hombres que reconocí de la empresa. Eran sus amigos más cercanos. Los había visto en algunas ocasiones cuando iban a visitarlo, pero nunca me había presentado ante ellos como algo más que su secretaria.Entonces la vi.Una mujer alta, de cabello negro, cuerpo de modelo y vestido ajustado, estaba sentada sobre sus piernas como si aquel fuera su lugar. También tenía un brazo alrededor de su cuello y acariciaba su rostro con una confianza que me hizo sentir un vacío en el pecho. Diego sonreía, sonreía de verdad.Era una sonrisa que pocas veces había visto durante aquellos casi tres años y la mujer parecía conocer perfectamente a todos los hombres que estaban con él. Hablaba con ellos, reía y se movía con una naturalidad que me dejó claro que no era la primera vez que compartían una noche así.Sentí que los ojos comen
Capítulo 3: Una noche inesperadaLlegué al restaurante unos minutos antes de la hora acordada y elegí una mesa junto a los ventanales. Necesitaba despejarme. Desde que había salido de la empresa, no había dejado de pensar en Diego y en su extraño comportamiento. Así que tomé el menú y pedí algo de comer mientras esperaba a mi amiga. Sin embargo, no tuve que esperar demasiado.Unos minutos después, la vi entrar y sonreí.— ¡Ámbar! — me levanto al verla y acercarse a mí.— Clara — nos abrazamos como siempre y después tomamos asiento una frente a la otra.— ¿Qué está pasando? — preguntó mientras dejaba su bolso a un lado — Por teléfono sonabas bastante extraña.— Eso es porque estoy extraña. Más bien confundida — Clara me miró con atención.— Eso no me dice absolutamente nada — solté una pequeña risa.— Esta mañana pasó algo con Diego — su expresión cambió inmediatamente.— ¡Qué novedad! Sabía que ese hombre tenía algo que ver cuando me llamaste. Ya te tengo dicho que él no te conviene.
Capítulo 2: Una distancia inesperadaMe quedé unos segundos apoyada contra el escritorio, intentando recuperar la respiración que me había quitado y ordenar mis pensamientos. Diego estaba acomodándose la camisa y él traje frente al espejo de su oficina sin decir una palabra. Mientras tanto, yo lo observé en silencio.Hacía apenas unos minutos sus manos habían estado sobre mi cuerpo y ahora parecía que nada había ocurrido entre nosotros. Esa transformación siempre me sorprendía, pero ya lo había hecho antes.Él se abrochó los últimos botones de la camisa, acomodó sus mangas y volvió a ponerse el reloj que antes se había quitado. Su expresión cambió por completo. El hombre que había estado conmigo desapareció y frente a mí volvió a estar el señor Lancaster. Serio, impecable y distante.— Cuando salgas, redacta el informe de la reunión — dijo mientras revisaba unos documentos sobre su escritorio al pasar por mi lado — Quiero tenerlo todo listo antes de terminar el día.Parpadeé.— Claro,
Capítulo 1: La oficina El sonido de mis tacones contra el mármol de la entrada fue lo primero que escuché al entrar en la empresa aquella mañana.Tac, tac, tac.Caminaba con la espalda recta, una carpeta contra el pecho y una sonrisa que intentaba esconder lo que realmente estaba pensando o mejor dicho en quien; Diego.Desde que había abierto los ojos esa mañana, no había podido dejar de pensar en él ni un solo segundo. La noche anterior no nos habíamos visto. Tal vez para cualquiera podía parecer una tontería el hecho de no verse, pero para mí no lo era. Ya estaba acostumbrada a tenerlo cerca en mi cama, a escuchar su voz en mi oído, a sentir su presencia en la alcoba aunque solo fuera durante pocas horas. Y aquella noche lo había extrañado más de lo que quería admitir. Por eso, desde que llegué a la empresa, no veía la hora de que apareciera por las puertas del elevador.Llevaba una falda negra de corte elegante, una blusa clara con escote y unos tacones que había elegido con cuida












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.