تسجيل الدخولDante no podía creer que había tenido a Bianca frente a él, si no fuera por el gorila que iba con ella ahí mismo se la había llevado pero aún no podía, no cuando había creído en las mentiras de Sandro, y de Santino, además no quería asustarla, no sabía si pudiera ser contraproducente para su salud.— que te hicieron amor mío— de nuevo viene como una avalancha todo lo que sintió ese día cuando ya no la encontró…
******
Después de salir de la explosión miro a tras, el edificio estaba completamente en llamas, ya algunas personas de los alrededores había llamado a los bomberos. Soltó un suspiro de alivió al fin podrían ser felices con ella, ya nadie podría interponerse entre ellos, ya Bruno no sería ningún peligro para Bianca,— ya pasó todo— quitó un mechón de cabello para ver el rostro de Bianca— cara mía ¿te duele algo?— ella estaba rara, se tocaba su vientre
—Me duele la cabeza y tengo mucho sueño— Dante sintió angustia, no podía permitir que ella durmiera, no sin saber que había pasado, saco un radio pidiendo urgentemente una ambulancia, no podía perderla, el solo hecho de pensar en perderla de nuevo hacía que se volviera loco,
—Bianca cara mía abre tus ojos— le susurraba en su oído, mientras su mano seguía sosteniendo su cabeza para que no se golpeara contra el suelo, sintió como se humedecía su mano, con ayuda de su otra mano miro la que sostenía la cabeza de ella— estás sangrado, Bianca abre los ojos no te duermas— su mano estaba llena de sangre, pero ¿como se había golpeado si el la había protegido?, O eso había intentado— cara mía vamos a estar juntos no cierres tus hermosos ojos— beso su frente mirando la calle por dónde debía entrar la ambulancia, pero no había nada, no llegaba nada, solamente un grupo de personas que veían que sucedía. La espera lo estaba volviendo loco, no sabía lo que le pasaba a Bianca,
—Salva…— se acercó a sus labios intentando escuchar lo que decía— sálvanos
—Si, estamos a salvó— comenzó a rodar unas lágrimas por su rostro, ver a su Bianca así le estaba partiendo el corazón, temía que su vida se estuviera yendo y el sin poder hacer nada— estamos a salvó— beso su frente una y otra vez, a lo lejos se comienzó a escuchar el sonido de la ambulancia y de los bomberos— despierta cara mía ya viene la ambulancia— la miro se había sumergido en la inconsciencia. Tan pronto llegó la ambulancia un hombre bajo corriendo con un maletín y se acercó a valorar a Bianca, Dante le explicó cómo habían sucedido las cosas sin soltar su mano, necesitaba sentir su calor para saber que seguía con él, su otra mitad que pensó que nunca encontraría, nunca sé lo había dicho, por dios no podía pensar en perderla no cuando estaban a nada de estar juntos por fin sin que nadie los molestará. Miro al cielo al ver cómo la levantaban en la camilla dónde llevaba a Bianca a la ambulancia,
—¿Viene con nosotros?— miro con una fría mirada al sujeto que le había preguntado esa tonta
—Claro es mi mujer— subió con ellos a la ambulancia, solamente un momento había soltado su mano, pero ya arriba de nuevo la sostenía y le daba pequeños besos, frente a ellos no le era tan fácil demostrar sus sentimientos, no podía decirle todas las frases que se formaban en su cabeza— vallan al centro médico San Jorge,— era uno de los hospitales de su abuelo, hablando con el director sabría que tendría una sala completamente para ellos, no quería a ninguno de la prensa queriendo tomar alguna foto del estado de salud de ella, el no lo permitiría, era su vida privada y así debía quedarse. Al llegar bajo de la ambulancia se identifico con el doctor que estaba en urgencias,— le pido que solamente usted y una enfermera la atiendan y no quiero que su estado de salud salga de esas cuatro paredes
—Si señor De Luca se hará como usted diga— contesto el doctor que comenzó a dar órdenes a la enfermera. El doctor no dejo que entrará a la sala con ella, una enfermera en turno se acercó y notó que de un costado estaba sangrando
—Necesita que un doctor vea su herida— Dante miro dónde le estaba indicando la mujer, no sentía dolor, por lo que no se había dado cuenta de que estaba herido,— ella va estar bien, vamos— Dante no se quería separar de Bianca ni un solo momento quería ir junto a ella, pero debía hacer caso, tenía que estar bien para ella.
No se había percatado que en su costado tenía incrustado un trozo de vidrio, de seguro cuando explotó ese lugar algún vidrio de las ventanas le pegó y no se había dado cuenta por la preocupación que algo malo le estuviera pasando a Bianca— vamos a anestesiarlo señor, solamente será unas horas
—No, haga lo que tenga que hacer pero no me duerma— dijo mirando el techo de la sala,
—Pero necesitamos que este anestesiado, lo vamos a tener que suturar y …— la voz dura de Dante se escuchó de nuevo
—Háganlo, no pienso dejar que me duerman— apretó la mandíbula al sentir como retiraban el vidrio, el doctor se sorprendió al ver que no emitía ningún grito, por dios nunca en su vida había conocido a un hombre que aguantará así el dolor. Dante no quería dormir, no sin saber cuál era el estado de salud de Bianca. El doctor hizo la limpieza del área, le pidió a la enfermera un antibiótico y lidocaína, de alguna manera tenía que suturar a Dante sin sintiera tanto dolor. La enfermera no tardó en llegar con dos jeringas cargadas con el líquido transparente, el antibiótico era para evitar alguna infección y lo inyectó a través del suero que ya le había conectado la enfermera. Tomo la otra jeringa y comenzó introducir el líquido transparente alrededor de la herida ya limpia, pasados unos segundos comenzó a suturar el costado de Dante a la altura de la última costilla.
Dante al sentir que ya había terminado el doctor se levantó de la camilla, necesitaba ir a dónde estaba Bianca y saber que había pasado— no se levanté señor De Luca
—Necesito ir a ver cómo está mi mujer— le dijo al doctor haciéndolo a un lado— no puedo estar aquí sin saber nada de ella— camino hasta la sala de espera que había en urgencias, mirando la puerta esperando que en cualquier momento se abriera u viera al doctor que estaba atendiendo a Bianca. Espero por media hora hasta que lo vio salir— ¿Qué tiene Bianca?
—Sufrió una contención cerebral, si no despierta en dos horas entrará en estado de coma— sintió que el alma se le iba, estado de coma— pero eso no es todo, la señorita Bianca está embarazada— un remolino de sentimientos se comenzó a formar en su pecho, dicha porque iba a tener un hijo con Bianca, como había deseado pero si ella no despertaba en dos horas podría caer en estado de coma,
—Haga lo que tenga que hacer pero ella debe estar ya me entiende!— el doctor puso sus manos al frente pidiendo calma a Dante
—Señor no puedo hacer nada, lo siento— Dante se derrumba en el suelo, sabía perfectamente que algunas personas que entraban en coma podía durar días semanas o años, años sin verla sonreír solamente ahí en una cama, no algo tenía que hacer, algo se podría hacer. Saco su teléfono buscando el número de su abuelo necesitaba que el viniera y la revisara, que le diera otra opinión.
Pasadas las dos horas que le había dado el médico este le informo que oficialmente Bianca estaba en estado de coma, que estarían monitoreando su embarazo hasta que ella despertara. La habían cambiado a una habitación privada, que estaba en un piso que había sido cerrado solamente para la familia de Bianca, nadie más podría entrar, solamente los médicos y tres enfermeras una por turno. Esa había sido la orden de Dante
—No quiero a los medios queriendo entrar a tomar una foto de ella— le había dicho a Amellie que al saber lo sucedido corrió al hospital, no podía dejar a su hija sola
—Si hijo tienes razón— se limpió una lágrima que se escapaba por su mejilla— pero como sucedió esto
—Bruno la secuestro,…— le platico como había sucedido todo, como fue que había dado con ella— mato al hombre que había puesto a cuidar a Bianca de regreso a casa si no fuera por la pulsera que le puse a Bianca tal vez…— sentía un nudo en la garganta, si no le hubiera dado esa pulsera a Bianca ese loco habría logrado su propósito, la abría separado de ella. Miro venir el doctor tenía esperanza que le dijera que ya había despertado Bianca— ¿ doctor?
—Solo vengo a informarles que pueden pasar a ver a la señorita Bianca— Amellie miro a Dante, y el comprendió era su mamá y necesitaba verla aunque fuera unos instantes
—Valla Amellie, yo voy después
—Gracias hijo— miro al doctor que le dio el pasó, mientras iba explicándole que debía ponerse una ropa especial para entrar a verla.
“Por favor Dios ayúdanos no nos dejes” se dejó caer en el sillón que estaba al frente de la central de enfermería, “voy a ser papá, Bianca me va dar otro hijo”. Se limpio la cara, y recordó lo que Anabella le había dicho, tenía una hija que no conocía. Marco el número de Alfonzo, él había dado con el paradero de la mamá de Anabella, ella estaba cuidando seguramente a los niños
—Vi las noticias lo siento— dijo al momento descolgar— necesitas algo amigo
—Gracias Alfonzo— cada vez que la enfermera o el médico pasaban el se cubría la cara nunca le había gustado que lo vieran así,— pero te llamaba porque necesito de tu ayuda
—¿Dime para que soy bueno?— sonrió, el era un excelente amigo,
—Necesito que vallas a casa de la mamá de Anabella, ve por Angello y Sophie— tenía que despertar Bianca, sabía que cuando ella viera a esos niños se enamoraría de ellos.
—¿Quién es Sophie?— pregunto con desconcierto
—Mi hija, Alfonzo tengo una hija— camino hasta afuera de la habitación quería verla, necesitaba escuchar el sonido de esos aparatos que decían que seguía con vida
—Oh muchas felicidades— escucho como sonreía compartiendo su dicha en medio de tanto caos— y no te preocupes yo iré por ellos, ahora concéntrate en Bianca, ella va despertará y de seguro lo primero que quería es verte…
Al fin había podido entrar a la habitación, lo primero que hizo fue ir corriendo a tomar su mano,— por favor despierta cara mía, te necesito, los necesito a los dos,— puso su mano sobre su vientre, no podía creer que ahí estaba creciendo una pequeña semilla suya— sabes me has hecho el hombre más feliz del mundo, así que cuando despiertes nos vamos a casar— miro a la puerta y furtivamente se quitó el cubre bocas y le dio un beso en sus labios— despierta dormilona— quiso sonreír pero el dolor de no poder hacer nada por ella no se lo permitió, comenzó a llorar de nuevo— perdóname por favor, no supe protegerte— dieron dos golpes en la puerta, él les dio el paso. Entro una enfermera con una bolsita, traía ahí la pulsera que le había dado justamente esa mañana y unos pendientes,
—Le entrego las pertenencias de la señorita señor—dijo la enfermera, Dante las tomo, metió la mano sacando la pulsera recordando cuando se la entrego— siento interrumpir pero el doctor mando a qué hiciera otros estudios— Dante asintió, mirando dos camilleros esperaban a qué el se despidiera
—Te prometo que está noche no me despegare de ti…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







