Share

2

last update Tanggal publikasi: 2026-09-14 04:56:13

La fragancia de su paso la precedió. El tintineo melodioso de su tobillo oriental anunciaba su presencia. Se detuvo con el cuerpo ligeramente inclinado, apoyando el torso contra la puerta abierta del despacho.

Él levantó la cabeza de los documentos que tenía delante, y su costoso perfume francés se abrió paso hasta su nariz sin pedir permiso.

Anticipó su siguiente movimiento cuando ella comenzó a acercarse, balanceándose con la elegancia de su esbelta figura y procurando mostrar generosamente sus largas piernas morenas con una sensualidad deliberada.

Cerró el bolígrafo, lo dejó a un lado y entrelazó las manos mientras la observaba. Ella se sentó a su lado, exactamente sobre el escritorio, y se inclinó hacia él con su voz femenina y suave:

"¿Hasta cuándo vas a mantener la cabeza enterrada entre esa montaña de papeles, cariño?"

"Tengo trabajo atrasado... No te molestes en esperarme, tardaré un poco más."

Su rostro se congestionó de disgusto, pero enseguida logró ocultarlo. Dibujó en su rostro una amplia sonrisa juguetona, se levantó lentamente y se colocó detrás de él. Sus largos dedos se extendieron para masajearle suavemente los hombros.

"Te he preparado la cena yo misma. Déjate llevar por mí esta noche. Te prometo que te quitaré todas las preocupaciones de la cabeza."

Su cuerpo reaccionó a sus estudiadas caricias. Ella se inclinó cerca de su oído y susurró con una suavidad seductora:

"También te he preparado un baño caliente para que te relajes, cariño."

Él la tomó del brazo hasta hacerla quedar frente a él. Habló con calma mientras sus oscuros ojos recorrían con malicia el largo collar, cuya cadena desaparecía dentro del escote de su vestido azul.

"¿En qué día del mes estamos?"

"A mitad de mes."

"¿Y esta noche es una noche apropiada para la ovulación, querida esposa?"

Ella soltó un grito ahogado de sorpresa cuando él se puso de pie y la apartó, alejándose de su círculo de seducción. Exclamó con irritación:

"¿Acaso me ves como un aparato de fecundación? Solo te acercas cuando te apetece, cuando los días son apropiados para la ovulación. Fuera de eso, yo no soy importante."

"Cariño, lo has interpretado mal... Yo... no me refería a eso. Solo es que te extraño."

Bajó la voz mientras jugueteaba con su brazo y apoyaba la cabeza sobre su hombro desde atrás.

"¿Tú no me has extrañado?"

"Sí, y muchísimo. Pero extraño a mi antigua Reem... no a esta versión débil y pálida de ti. ¿Por qué insistes en hacerte daño? ¿Por qué no podemos llevar una vida normal?"

Ella se apartó de él. Una fina capa de lágrimas brilló en sus pupilas.

"No existe una vida normal sin hijos, Mazen... No existe una vida normal cuando soy incapaz de darte el título de padre."

"Te lo he dicho cientos de veces. No quiero hijos si tenerlos significa perderte a ti."

Se dejó caer sobre el asiento más cercano y hundió la cabeza entre las manos, cubriéndose el rostro.

"Pero tu madre los quiere, tus hermanos... Tú no ves cómo me miran. Me consideran incompleta, y tú no entiendes lo que siento."

Su corazón se ablandó al verla así, especialmente al verla llorar. Se acercó y habló con tono tranquilo:

"Una sola vez, Reem. Si eso es lo que hará que te tranquilices, lo intentaremos una vez. Después de eso, tu salud será más importante que cualquier otra cosa... Pero no sucederá hasta que te recuperes. ¿Has olvidado tu última operación, hace apenas dos meses? Ha afectado muchísimo tu salud."

❈-❈-❈

El automóvil se detuvo frente al antiguo edificio residencial, cuyo revestimiento parecía más descolorido que de costumbre. Asiya no se movió de inmediato; de hecho, probablemente ni siquiera se había dado cuenta de que el coche se había detenido. Permaneció sentada en el asiento trasero, mirando a través del parabrisas sin ver realmente nada.

Unos mechones de su flequillo rubio se habían pegado a su frente húmeda por el calor, mientras los implacables rayos del sol la golpeaban a través del cristal. Normalmente odiaba el clima caluroso y se quejaba ante el menor aumento de temperatura, pero aquel día todo parecía carecer de importancia. El calor, el ruido, el tráfico de la calle... Todo se había vuelto distante y borroso, como si ocurriera detrás de un grueso muro que la separaba del mundo.

Solo reaccionó cuando el conductor agitó la mano delante de su rostro.

"Señorita... Hemos llegado a la dirección."

Parpadeó varias veces, como alguien que acabara de regresar de un lugar lejano.

"Ah... sí... Lo siento."

Su voz salió débil y apagada, hasta el punto de que apenas pudo oírse a sí misma.

Le entregó el dinero rápidamente y salió del coche sin esperar el cambio. En cuanto cerró la puerta, el vehículo se alejó, dejando tras de sí una ligera nube de polvo caliente.

Permaneció un instante frente al edificio. Levantó lentamente la cabeza hacia los pisos apilados unos sobre otros y soltó un largo suspiro, cargado de algo mucho más pesado que el simple aire.

Caminó hacia la entrada con pasos lentos y pesados, como si el suelo tirara de ella hacia abajo.

En el pequeño jardín comunitario situado frente al edificio, su madre estaba inclinada sobre los parterres, removiendo con cuidado la tierra alrededor de los arbustos de menta y claveles, con su habitual esmero.

En cuanto la vio, se enderezó rápidamente, dejando caer la pequeña pala de hierro a un lado. Luego se quitó apresuradamente los guantes de plástico.

Su rostro se iluminó con evidente alivio.

"Asiya... Por fin has vuelto."

."

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • Embarazada de su heredero   27

    Asia se sentó en la silla de plástico pegada a la fría pared blanca, abrazando su pequeño bolso contra el pecho con ambos brazos. La sala de espera estaba casi vacía. Una mujer sentada al otro extremo de la sala miraba su teléfono, mientras una enfermera cruzaba de vez en cuando cargando algunos expedientes. Asia miró el reloj colgado sobre la puerta por una cantidad de veces que ya había perdido la cuenta. Pasaron apenas unos minutos. Pero le parecieron mucho más largos. Tenía los labios secos, así que los humedeció inconscientemente con la punta de la lengua. Luego volvió a mirar el suelo. Después, la puerta. Y finalmente, su teléfono, apagado dentro del bolso, que dudó en sacar. Desde que había salido de casa, había intentado no pensar. No quería pensar en ningún resultado ni en ninguna posibilidad. Solo quería seguir moviéndose. Hacer lo que había decidido. Llegar hasta allí. Terminar con aquello. Pero el problema era que el camino había terminado. Y ya no hab

  • Embarazada de su heredero   26

    .—Asia ha ido a abortar al bebé... a tu nieto.Mazen la miró con una furia tan intensa que casi parecía capaz de atravesarla con los ojos.—¿Estás loca?... ¿Y qué tenemos nosotros que ver con ella?Salma levantó directamente la cabeza hacia él, sin vacilar.—Porque es tu hijo.Mazen exhaló con fastidio.Las mismas palabras otra vez.¿Qué hijo?Fatima volvió la mirada entre ambos, completamente atónita. Sus ojos iban de un rostro al otro, incapaz de comprender lo que estaba sucediendo.—¿Qué estás diciendo?... Mazen, cálmate.Pero Salma no retrocedió.Sabía que el tiempo no estaba de su lado. Cada minuto que pasara podía hacer más difícil encontrar a Asia.Por eso habló rápidamente, con insistencia:—Señora... Asia está embarazada de su hijo. No estaba mintiendo. La inseminación se realizó por error, incluso sin que ella lo supiera... y ahora quiere deshacerse de él.Terminó de hablar respirando audiblemente.Pero el silencio que siguió fue más pesado que cualquier palabra.Mazen perm

  • Embarazada de su heredero   25

    Aquellas palabras no llegaron a sus oídos como una propuesta pasajera que pudiera ignorar o posponer para más adelante. Se instalaron dentro de él de una manera que lo desconcertó.Era como si su madre hubiera abierto de repente una puerta que ni siquiera existía en sus planes.Durante los últimos días, había visto todo aquello como una acusación, un problema y un dolor de cabeza del que no quería acercarse. Pero la idea del niño en sí... nunca le había dado un espacio real dentro de su mente.En cambio, Fatima parecía contemplar el asunto desde una perspectiva completamente diferente.Bajó ligeramente la mirada y sus ojos se perdieron por un instante en un punto lejano.—¿Sabes cuántas veces he imaginado que hay un niño pequeño en esta casa?No esperó su respuesta.Las palabras salían de ella con calma, como si no estuviera hablándole únicamente a él, sino también a sí misma.Su voz se elevó ligeramente mientras continuaba:—¿Cuántas veces he comprado ropa de bebé solo para los hijos

  • Embarazada de su heredero   24

    ❈-❈-❈Momentos después, una empleada entró llevando un vaso de zumo frío y lo colocó frente a la madre de Mazen, sobre la pequeña mesa situada frente a su escritorio.Hizo una ligera reverencia y se retiró con la misma tranquilidad con la que había entrado.La mujer le agradeció con una cálida sonrisa.Mientras tanto, Mazen se recostó en su sillón, frente a ella, se remangó y apoyó los antebrazos sobre el escritorio.La habitación estaba iluminada por una suave luz de oficina que se filtraba desde una ventana de cristal situada detrás de él. El silencio entre ambos llenaba el espacio con una familiaridad tranquila, interrumpida únicamente por los lentos sorbos que ella daba a su zumo.—¿No vas a decirme cuál es el motivo de esta visita, mamá?—Hijo, respeta a tu madre... Solo estaba haciéndome algunos análisis para controlar el azúcar y me encontré cerca de aquí.Ella dio otro pequeño sorbo de su zumo.Él permaneció en silencio, observándola.Ella parecía querer hablar, pero se detení

  • Embarazada de su heredero   23

    Salma estaba de pie frente a la puerta del apartamento de la tía de Asia, después de haberle pedido la dirección a su madre. Llamó a la puerta varias veces, y la preocupación había comenzado a apoderarse de ella desde el momento en que llegó al edificio. Durante todo el trayecto había intentado mostrarse racional y encontrar decenas de explicaciones lógicas que no dieran motivos para preocuparse. Quizá se había quedado dormida. Quizá había salido por alguna razón importante. Pero el problema era que su corazón no se creía ninguna de ellas. Conocía muy bien a Asia. Conocía su carácter y sabía cómo reaccionaba. La puerta se abrió y su tía la recibió llevando un pequeño paño de cocina en una mano. Sonrió al verla. —Hola, Salma. Salma le devolvió el saludo rápidamente, pero sus ojos se adelantaron a sus palabras y recorrieron el interior del apartamento de manera automática. Preguntó directamente: —¿Asia ha vuelto? La mujer frunció sus pobladas cejas, y la confusión apareció en

  • Embarazada de su heredero   22

    A la mañana siguiente, los pálidos rayos del sol inundaron la habitación casi vacía, dejando al descubierto la magnitud del cambio que había ocurrido en ella durante los últimos días. La mayor parte de los muebles que Asia estaba acostumbrada a ver en sus lugares había desaparecido. Solo quedaban algunas cajas apiladas junto a una de las paredes y una pequeña mesa en medio del amplio espacio, que ahora resultaba extrañamente vacío. Asia estaba de pie frente a un pequeño espejo que había colocado sobre el extremo de la mesa, contemplando su reflejo con el ceño ligeramente fruncido. Por tercera vez aproximadamente, intentó bajarse la blusa, pero la tela se detuvo a la altura de su abdomen ligeramente abultado, negándose a acomodarse como lo había hecho antes. Suspiró con fastidio mientras se miraba. Luego volvió a tirar del borde de la blusa con obstinación, como si intentara convencer a la tela de cambiar de opinión. Sin éxito. —Genial... murmuró con sarcasmo. —Hasta la ropa

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status