แชร์

Capítulo 2: Propuesta

ผู้เขียน: L. Alejandra
last update วันที่เผยแพร่: 2026-03-23 13:18:37

—No voy a hacer un drama —respondí, y en un movimiento rápido, impulsado por una rabia que no sabía que albergaba, alcé la pierna—. Voy a dejarte un recordatorio.

La patada fue directa. Precisa. Un golpe que conectó con toda la fuerza de mi decepción y mi dignidad herida justo en sus partes nobles. El impacto fue seco, un sonido que resonó en la habitación. Stefano se dobló de inmediato, con un gemido agudo que se convirtió en un jadeo de dolor puro. Cayó al suelo, abrazándose a sí mismo, con el rostro tornándose de un color pálido alarmante.

Maike se lanzó hacia adelante, pero yo ya estaba retrocediendo hacia la puerta.

—¡Estás loca! —gritó Maike, arrodillándose junto a Stefano.

—No —dije, ajustándome el vestido con las manos temblorosas pero decididas—. Estoy despierta.

Me di la vuelta y caminé hacia la salida. Cada paso que daba me quitaba un peso de encima, aunque sabía que, al cruzar esa puerta, mi mundo exterior colapsaría. No tenía dinero, las deudas de mi padre muerto pesaban sobre mis hombros, y la clínica de mi abuela... la clínica necesitaba cada centavo que no tenía. Mi madre había huido años atrás, dejándome sola con este desastre. Pero en ese momento, mientras el aire fresco de la tarde golpeaba mi rostro al salir a la terraza, sentí que, por primera vez en años, estaba respirando de verdad.

Stefano gritaba insultos desde adentro, maldiciendo mi nombre y prometiendo que pagaría por ello. Pero sus palabras eran solo ruido. El problema no era Stefano, ni su infidelidad, ni su crueldad gratuita. El problema era el abismo frente a mí. Las deudas que mi padre había dejado no esperaban, y la salud de mi abuela era un reloj de arena que se agotaba sin piedad.

Bajé los escalones de la mansión. Mis rodillas flaquearon por un segundo, pero me obligué a seguir caminando. Cuando llegué al final de la entrada, dos figuras me esperaban. Eran los padres de Stefano. Rostros serios, impecables, vestidos con esa elegancia que siempre me había hecho sentir fuera de lugar.

Me miraron, no con lástima, sino como si estuvieran evaluando un activo en el mercado.

—Emma —dijo el padre de Stefano, un hombre cuya mirada era tan gélida como el invierno—. Sabemos lo que acaba de pasar. Stefano siempre ha sido un idiota.

Me detuve, mirándolos con una mezcla de sospecha y desesperación.

—¿Qué quieren? —pregunté, sin rodeos.

La madre de Stefano dio un paso al frente. Su sonrisa era calculada, una máscara que ocultaba intenciones que apenas empezaba a vislumbrar.

—Queremos una solución, querida. Stefano es un caso perdido en este momento, pero tenemos a nuestro hijo menor, Noah. Él necesita ayuda. Él necesita... una esposa que pueda manejarlo, que pueda devolverle la vida que perdió. Y nosotros, a cambio, podemos borrar cada deuda, cada centavo que debes, y asegurar el futuro de tu abuela.

La propuesta flotó en el aire, una red de seguridad lanzada sobre el precipicio. Sabía que había una trampa. Podía olerla, como el aroma a quemado en una cocina descuidada. Pero, ¿tenía otra opción?

Miré hacia la mansión, luego hacia ellos. La desesperación tiene un sabor amargo, y en ese momento, lo estaba probando todo.

—¿Qué tengo que hacer? —pregunté.

El contrato no estaba escrito en papel, pero podía sentir cómo se grababa en mi piel. Había dejado a un hombre que me despreciaba, solo para caer, posiblemente, en manos de uno que ni siquiera sabía que existía. El juego acababa de comenzar, y las apuestas eran mi vida entera.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • La Esposa Talla Grande que el CEO Inválido no Quería Amar   Noche

    La medianoche llegó a Val-de-Lune vestida con un silencio absoluto, un manto de terciopelo azul oscuro salpicado por millones de estrellas que brillaban sobre las colinas del viñedo. El siseo de la tormenta de hace cinco años había sido reemplazado por el canto de los grillos y el crujido sutil de la madera de la casa que se asentaba tras el calor del día.Entré a nuestra habitación principal con pasos lentos, descalzo sobre el parqué pulido. Mis piernas se sentían fuertes, cargadas con la elasticidad que el ejercicio diario y la monta de los sementales más duros de la cuadra me habían devuelto. El bastón de roble descansaba en la esquina del armario, convertido en un trofeo del pasado, un monumento a una guerra que ya no me pertenecía.Emma estaba de pie junto al gran ventanal que daba a los jardines del sur. Vestía una bata de seda negra, una prenda translúcida que dejaba traslucir la silueta de su cuerpo, ese cuerpo que había albergado la vida cuatro veces y que conservaba una madu

  • La Esposa Talla Grande que el CEO Inválido no Quería Amar   ## Epílogo: El galope de la medianoche

    **Narrado por Noah**El amanecer en Val-de-Lune no conocía de treguas militares ni de rangos oficiales. Antes de que el sol lograra romper la línea del horizonte sobre las colinas de Siena, mi cama ya había sido invadida por un batallón de risas, sábanas revueltas y pies descalzos que correteaban sobre el parqué. Cinco años habían pasado desde las tormentas de la traición, y el palacio de sombras se había transformado en un territorio indomable donde la vida se abría paso con una fuerza salvaje.—¡Papá, levántate! ¡Prometiste que hoy iríamos al río con los ponis! —la voz de Bella, que ya se sentía la capitana del ala este de la mansión a sus cinco años, me despertó de golpe mientras se dejaba caer sobre mi espalda.A mi lado, Emma soltó una carcajada suave, hundiéndose más bajo la colcha, con el cabello castaño enredado sobre la almohada.—Tu pelotón te reclama, General —murmuró con la voz ronca del sueño, su mano buscando la mía por debajo de las sábanas para entrelazar nuestros dedo

  • La Esposa Talla Grande que el CEO Inválido no Quería Amar   Fin

    —Siempre cuidaste de nosotros —dije en un susurro, alzando la vista hacia las ramas del roble que se mecían con el viento—. Incluso en mitad de la penumbra, cuando tus ojos ya no podían ver el salón, nos diste la pista final para desenmascarar el nido de víboras. Gracias por haber sido el ancla de mi pequeña intrusa cuando el mundo se caía a pedazos.Bella se puso de pie, sacudiéndose la tierra de los pantalones, y me miró con esos ojos maduros que tanto me recordaban el pasado.—Papá… ¿ella nos está viendo ahora? —preguntó, tomando de nuevo mi mano.—Ella siempre nos ve, Bella —le respondí, apretando sus dedos con suavidad—. Su recuerdo es el que cuida que el viñedo siga dando frutos. Vámonos. Alguien nos está esperando en la casa y la tarde se va a enfriar.Nos dimos la vuelta, dejando atrás la paz del camposanto bajo la sombra del roble, regresando por el sendero donde Mateo nos esperaba en la camioneta con el motor encendido. El misterio de la vida y la muerte se entrelazaba en la

  • La Esposa Talla Grande que el CEO Inválido no Quería Amar   Capítulo 67: El eco de las colinas

    Narrado por NoahEl sol de la Toscana tenía una forma muy particular de filtrarse a través de las hojas de los cipreses cuando el verano comenzaba a madurar. Era una luz dorada, densa, que parecía flotar sobre la tierra como un óleo antiguo. Cinco años. Cinco veranos exactos habían pasado desde la noche en que la tormenta de Siena intentó tragarse los cimientos de mi existencia; cinco años desde que los muros de Val-de-Lune dejaron de ser una fortaleza de sombras para convertirse en algo que, finalmente, se parecía a un hogar.El viento soplaba limpio desde el norte, arrastrando el aroma dulce de las uvas sangiovese que ya empezaban a oscurecer en las vides. Sentado sobre la valla de madera del picadero principal, observaba el trote rítmico de un semental andaluz de capa negra, cuyo pelaje brillaba bajo el sol como el carbón pulido. Sobre el lomo del animal, con una postura que delataba una herencia de orgullo y disciplina que me inflaba el pecho, iba Bella.A sus cinco años, mi hija

  • La Esposa Talla Grande que el CEO Inválido no Quería Amar    La última línea de defensa

    Narrado por NoahLa camioneta blindada rugía como una bestia herida mientras cortaba los bancos de niebla que se aferraban a las laderas más bajas del monte Amiata. El rastreo de la señal satelital que Mateo había logrado interceptar de las comunicaciones de la ambulancia privada nos había llevado lejos de la autovía principal, adentrándonos en las antiguas zonas mineras abandonadas del sur de Siena. El lodo salpicaba los cristales y las llantas patinaban en las curvas cerradas, pero mis manos no cedían ni un milímetro en el volante. La adrenalina de la cacería había borrado cualquier rastro de cansancio físico; en mi mente solo resonaba el pitido del respirador mecánico de Emma y la certeza de que el tiempo se nos estaba acabando.—¡Ahí está, General! —gritó Mateo, señalando a través del parabrisas hacia una vieja estación de bombeo de piedra, devorada por la maleza y los años de abandono.Apostada junto a la estructura en ruinas, con las luces de emergencia apagadas y las puertas tr

  • La Esposa Talla Grande que el CEO Inválido no Quería Amar   Martha

    Hubo un silencio del otro lado de la línea, el sonido de unos papeles moviéndose sobre un escritorio antes de que el médico volviera a hablar con un tono de extrañeza.—Signor Noah… el traslado de su esposa ya se realizó. Hace exactamente una hora que la ambulancia crítica salió de nuestras instalaciones en dirección a Val-de-Lune.El suelo pareció desaparecer bajo mis botas. Me apoyé con fuerza en el bastón de roble para no caer de rodillas en mitad del salón este.—¿Qué traslado, Gatti? —mi voz salió como un siseo de ultratumba, un sonido carente de toda humanidad—. Yo no he firmado ninguna orden de traslado. Mi esposa está intubada, conectada a un soporte vital completo. Moverla en ese estado es una ejecución. ¿Quién autorizó esa maldita locura?—Su ama de llaves, signor Moretti —explicó el doctor Gatti, y por primera vez se percibió una nota de pánico en su voz de profesional—. La señora Martha llegó aquí hace un par de horas. Trajo consigo un documento notariado con su firma y el

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status