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—Asumo la responsabilidad —dice la mujer, dedicándole una sonrisa a Emma—. Simplemente no estaba mirando mientras caminaba.
Dejé el vestido en el suelo, furiosa. Emma estaba de espaldas a mí.
En cuanto nuestras miradas se cruzaron, la mujer me dedicó una sonrisa fría con una mirada traviesa en los ojos.
Genial. La últi
KnoxObservo a Emma dormir plácidamente, sus suaves suspiros subiendo y bajando como un ritmo delicado.Siento que el tiempo se ha ralentizado. El mundo exterior se siente distante, muy lejos del peso de todo lo que me espera.La arropo con la sábana, ajustándola bien para que no pase frío. La acerco suavemente a mi pecho, inhalando el aroma familiar y reconfortante de su piel y su cabello.Murmura algo suave mientras duerme y apoya la cabeza de una manera que se siente tan natural, como si perteneciéramos a este momento de tranquilidad juntos.Mis dedos recorren instintivamente su cabello, apartando un mechón rebelde de su rostro para poder ver sus rasgos con claridad, bañados por la suave luz de la mañana.Miro el reloj de la pared. Ya son más de las diez. Más tarde tendré que llamar a la oficina, pero por ahora, lo único que importa es que Emma esté aquí conmigo.No quiero pensar en nada más, ni en los fondos que faltan en el trabajo, ni en el est
KnoxDebería estar preparándome para ir a trabajar. Solo quiero pasar todo el día con Emma haciéndole el amor.Se levanta del suelo jadeando y su piel brilla por el sudor.Le froto la parte baja de la espalda con movimientos circulares mientras sigue tumbada en el suelo.Le digo a Emma: "¿Qué te parece si pasamos el día juntas? No tengo mucho que hacer, además es viernes".Emma se da la vuelta bruscamente. "No, no podemos. Todavía tengo informes que reescribir y documentos que revisar."Me río a carcajadas. "Yo soy el jefe."Emma pone los ojos en blanco. "No tienes que recordármelo".Emma se da la vuelta. Gatea hacia su camisa, que está tirada en el suelo. Así puedo ver su trasero redondo.Le digo a Emma: "Emma, creo que se me ha metido algo en los ojos, ¿me puedes ayudar?"Emma se detiene mientras intenta gatear. Luego, Emma se da la vuelta rápidamente.Empiezo a rascarme lo
EmmaEsa mañana me encontraba en la cocina con una taza de café en las manos. Los sucesos del día anterior se reproducían en mi cabeza como una película.Iva, la especialista en nuevos medios, era muy agradable hasta que preguntó por el tabloide.Espero que no se una a los chismes de la oficina y se convierta en una molestia constante.Mañana es viernes, fin de semana, la fecha límite que me dio mi madre para irme de la casa de Knox.Me estremezco solo de pensarlo.Llevo una camiseta holgada que apenas me llega a los muslos. La suave tela roza mi piel después de una noche en la que apenas dormí. Tomo un sorbo de café lentamente, dejando que el silencio de la cocina familiar me envuelva durante unos minutos de paz antes de que empiece la actividad del día.Cuando me doy la vuelta, el corazón casi se me sale del pecho.Knox está apoyado en el marco de la puerta, mirándome con esa mirada hambrienta en sus
Mónica “Mira, respira hondo, ¿de acuerdo? Cálmate y explícale la situación”, dice Gina por teléfono con voz firme, pero puedo percibir la preocupación que se esconde tras ella. Gina y yo hemos sido muy unidas desde que decidimos unir fuerzas contra Knox. Solté un largo suspiro de frustración y me dejé caer en el sofá, temblando de rabia y ansiedad. «Hace unos minutos, la policía se presentó en mi puerta. Dijeron que recibieron un aviso anónimo para que me registraran en busca de drogas». —Mierda, ¿encontraron algo? —pregunta con un tono cortante y preocupado. “¡No!”, casi grito. Luego me doy una palmada en la sien, frustrada. “Si no encontraron nada, entonces deberías tranquilizarte”, dijo, tratando de sonar tranquilizadora, pero me di cuenta de que no comprendía del todo la gravedad de la situación. Ella no lo entendía. No se trataba de un simple control aleatorio. Ahora estaba en su punto de mira. Est
MónicaMe quedo junto a la ventana, contemplando la ciudad mientras los primeros rayos del amanecer comienzan a extenderse sobre los edificios.Mi cigarrillo arde entre mis dedos, el humo se enrosca perezosamente en el aire inmóvil de mi apartamento.Doy una larga calada, inhalando profundamente, sintiendo el calor del humo llenar mis pulmones. Exhalo lentamente, observando cómo se extiende por el cristal.La ira me invade, llenando mi pecho como una nube oscura. Ira contra Knox, contra todo lo que representa en mi vida ahora.Todo por lo que he trabajado, todo lo que he planeado, siento que se me escapa de las manos, por mucho que intente mantenerlo todo bajo control.Creí que lo tenía, creí que estaba muy cerca.Hace unas semanas, casi me acuesto con él. Si hubiera ido un poco más allá, si le hubiera hecho sentir lo suficiente, podría haberlo atrapado.Un embarazo habría sido mi salvación. Lo habría seducido, lo habría obligado a quedarse,
EmmaLe sonrío a Ethan mientras bromea sobre algo que le sucedió durante el día.Probablemente debería mantenerme alejada de él, sobre todo con todo lo que está pasando con Knox, pero no puedo resistirme. Me digo a mí misma que no pasa nada, que solo somos amigos, que no es nada más que eso.Me he esforzado mucho por mantener una relación platónica, especialmente después de aquel día tan vergonzoso en el que me desperté desnuda en su cama.Se me ruborizan las mejillas solo de pensarlo: en lo enredadas que estaban las sábanas a mi alrededor, en la confusión que me golpeó como un balde de agua fría cuando me di cuenta de dónde estaba, y en el pánico que sentí al intentar reconstruir lo ocurrido la noche anterior.Me prometí a mí misma que después de eso establecería límites más claros, nada de acercarme demasiado, nada de cruzar la línea. Podríamos mantener una relación amistosa. Sin compromisos.Pero entonces Ethan me dedica esa sonrisa, esa que siempre h







