Home / Romance / Mi Desamor Ideal / Capítulo 309

Share

Capítulo 309

Author: Esperanza Marín
Casa de Paulina.

Por la mañana.

Cuando Adrián despertó, sentía la cabeza a punto de reventarle. Hizo un gesto de dolor y se dio la vuelta, solo para descubrir algo mucho peor que el dolor de cabeza...

Levantó la sábana y miró hacia abajo; fue como si un rayo le cayera encima y la resaca se le esfumó.

No traía nada puesto...

Y lo más aterrador era que reconocía dónde estaba: la habitación de Paulina.

No quería mirar, pero no le quedó más remedio que voltear.

Tal como temía, ella estaba acostada a
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter
Comments (1)
goodnovel comment avatar
Elda Marquez
que considerados Beto que buen amigo y consejero,
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 315

    —Voy a salir un momento. Abuelita, Oli, si necesitan algo llamen a la enfermera. Vuelvo pronto —dijo Santiago.—Ve, ve, atiende tus asuntos. —Se apresuró a decir Olivia.Santiago sonrió. —No tengo mucho que atender, voy y vengo.La habitación que había reservado para la Mercedes era una suite individual amplia. La noche anterior, tanto él como Olivia durmieron ahí: él en el sofá y Olivia en la cama de acompañante.La enfermera particular había llegado ese mismo día, pero solo se encargaba de los cuidados médicos. En cuanto a las comidas, lo ideal sería encontrar a alguien que se dedicara exclusivamente a eso.Santiago salió de la habitación pensando en cómo resolver el asunto y dejó atrás el área del piso.En el vestíbulo del ascensor, cinco o seis personas que ya estaban de pie en posición firme, al verlo salir, se formaron en fila con el pecho erguido.Santiago no supo qué decir. —¿El señor Quiroga los mandó aquí?—Sí. —El que estaba al frente respondió—: Señor Rossi, en la planta

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 314

    —No es eso... —Adrián se frotó el entrecejo—. En serio no tengo tiempo...—¡Ya sé que estás ocupado! ¡Ya sé que no tienes tiempo! —A Paulina las lágrimas le corrieron por la cara—. Los demás dicen que soy una vividora, ¿también piensas eso de mí?—No quise decir eso...—¡Eso es exacto lo que quisiste decir! —Paulina tomó el celular y le devolvió el dinero, llorando, desconsolada—. Adri, no quiero tu dinero. Quiero que sepas que, aunque todo el mundo me malinterprete, no me importa. Solo me importa lo que tú pienses de mí...—Entiendo, entiendo... —repitió Adrián.—Con que entiendas, me basta. —Paulina sonrió entre lágrimas—. Adri, ven a comer, te compré tu filete de pescado empanizado favorito.—Coman ustedes, tengo algo por resolver y necesito salir... —dijo él con prisa.—¡No importa qué tengas que hacer, primero come y luego te vas! —Paulina se apresuró a abrir los recipientes de comida.—No, coman ustedes. —Adrián caminó revisando los contactos del celular, buscó un número y, al en

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 313

    Graph Corporation.La junta de la mañana se había extendido por cuatro horas seguidas; ya había pasado la hora de la comida y la sala de juntas cayó en un silencio repentino.Los asistentes se miraban unos a otros, desconcertados.Ya habían cubierto todos los puntos de la agenda. Todos esperaban que el señor Vargas diera por terminada la reunión, pero parecía seguir absorto en sus pensamientos. ¿Habría algo más que discutir?Beto carraspeó con suavidad.—Señor Vargas, ¿tiene algo que agregar?Adrián pareció despertar.—Ah, no, es todo. Gracias por su esfuerzo, pueden retirarse.Apenas se pusieron de pie, la puerta de la sala se abrió y una voz dulce y animada resonó desde la entrada.—Ay, ¡qué cansados deben estar todos! Les traje comida, pueden comer aquí mismo.Paulina entró sonriente con dos bolsas grandes de comida para llevar.—Afuera hay más. Vayan abriendo estas dos mientras voy por el resto.La sala estalló en aplausos y exclamaciones.—¡La señora nos invita! ¡Gracias!—¿Cómo v

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 312

    —Deja que la paciente descanse tranquila. —Santiago agarró a Adrián por el cuello de la camisa y lo apartó de Mercedes.—Déjame... —Adrián ya no soportaba a ese sujeto. Se dio la vuelta y levantó la mano para golpearlo.Santiago le sujetó la muñeca con fuerza y bajó la voz hasta un susurro:—Te dije que no molestaras a la señora mientras descansa. Señor Vargas, le pido que se comporte.—¿Con qué derecho me pides que me comporte? —Adrián apretó la mandíbula—. Soy el esposo de Olivia. ¿Quién eres tú? ¿Con qué autoridad?—Con la autoridad... de poder sacarte de aquí —dijo Santiago.—¡Si tienes agallas, vamos afuera! ¡Aquí no! —Adrián también le sujetó la muñeca a Santiago y lo jaló hacia la puerta de la habitación.Olivia los observaba con fastidio.—Adrián, ¿ya fue suficiente?Él no lo soltó. Sintiéndose muy contrariado, se dirigió a Olivia.—¿Por qué siempre lo defiendes? Nos conocemos hace doce años. ¿A él hace cuánto lo conoces? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Y ya lo defiendes en todo? ¿Lo co

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 311

    Lorenzo: “Parece que ocurrieron algunas cosas interesantes”.Santiago pareció entender algo y rio en voz baja. “Entonces esto se pone bueno”.Lorenzo: “¿En serio no piensa contarle nada a la señora Olivia?”Santiago: “No hace falta. Quiero ver hasta dónde llegan estas personas con su escándalo”.Lorenzo lo pensó un momento. El señor Rossi probablemente quería mantener a la señora Olivia protegida, que no viera toda esa bajeza; y al mismo tiempo, enviar un mensaje claro: cortar con ese de apellido Vargas.De cualquier modo, con el señor Rossi al mando, tanto la señora Olivia como su abuela estaban bajo una protección meticulosa. No iba a pasar nada malo.Santiago acababa de guardar el celular cuando Mercedes, desde la cama del hospital, dio señales de estar despertando.Sus párpados se movieron y emitió un sonido débil y ronco. —Oli...Olivia y Santiago se pusieron de pie al mismo tiempo, uno a cada lado de la cama.—Abuelita, estoy aquí, ya volví... —Olivia tomó la mano de su abuela y

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 310

    —Así es, Adri. —Paulina continuó—: No pido nada, en serio. Si quieres olvidar, haré como si entre nosotros nunca hubiera pasado nada. Pero si... y solo digo si... como dice Beto, quieres tener un lugar cálido y seguro al que puedas acudir, voy a estar aquí. Cuando lo recuerdes, ven. Te preparo algo rico de comer, te hago compañía y te ayudo a despejar la cabeza.En la mente de Adrián solo quedaba resonando aquella frase de Beto: lo que pasó ya pasó, el tiempo no se puede regresar...No supo cómo salió de la casa de Paulina.Cuando se fue, Beto y Paulina cruzaron una mirada y los dos respiraron aliviados.Adrián no fue a la oficina ni al hospital. Condujo sin rumbo, aturdido, hasta que llegó a su casa.La ropa todavía apestaba a alcohol. Se la quitó, la tiró al bote de basura y después se dejó caer en la bañera, cerró los ojos...Estuvo sumergido más de una hora antes de salir, y solo porque el timbre del celular, que había dejado cargando afuera, lo sobresaltó.Quien llamaba era Beto o

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 21

    Antes de que Paulina apareciera en sus vidas, él siempre había sido así: le hablaba con dulzura, le pedía que descansara temprano y le acariciaba el cabello con ternura.Jamás habían discutido.¿Pero de qué servía eso? ¿Qué valor tenía un matrimonio donde nunca pasaba nada?Olivia ya no tenía fuerza

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 16

    —¡Tus celos deben tener un límite! ¡Ya te pasaste! —Adrián la miraba con impaciencia, como si su tolerancia se hubiera agotado.—No estoy celosa. —Olivia lo miró fijamente, con seriedad—. Desde el principio, lo único que he dicho es...—¡Basta! —el grito de él la interrumpió.Beto, actuando como el

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 103

    En casa de Mercedes había ropa de hombre; eran modelos de hacía cinco años, pero estaban impecables. Olivia la había comprado.Las noches en el campo eran hermosas: se escuchaba el canto de los grillos, se sentía la fragancia de las flores y, cuando el cielo estaba despejado, se podía ver con clarid

  • Mi Desamor Ideal   Capítulo 92

    Abrió las cortinas y la luz del sol entró; era tan intensa que la lastimó, obligándola a cerrar los ojos.Él estaba sentado a la orilla de la cama y, con ese tono dulce que tanto lo caracterizaba, la despertó: —Dormilona, ¿todavía no piensas levantarte? Fui por unos tamalitos para desayunar.Olivia

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status