Share

CAPÍTULO 65

Penulis: Ría Luxuria
last update Tanggal publikasi: 2022-04-09 12:00:46

David había tenido un día extraño.

A pesar de haberse sentido satisfecho con el primer paso que dieron para tirar a los Murphy al lodo, sus preocupaciones por Ángela absorbieron todo de él. Tras una breve discusión en la oficina de Alex, llegaron a la conclusión de que era posible que Laura estuviese tras ella.

―Aunque pude pinchar su móvil ―explicó García―, Laura no envió ningún mensaje comprometedor. ―Le pasó a cada uno una carpeta, en los folios estaban impresas las conversaciones sostenidas por ella―. Exceptuando esa conversación ―señaló la primera hoja de la carpeta―, todas las demás no tienen nada en especial.

―Esto no dice nada comprometedor, Alex ―dijo Robin.

―Lo sé, pero si se fijan, los pocos mensajes no encierran nada sospechoso, sin embargo, el número receptor no está registrado en los contactos de esa mujer ―les hizo ver―. Y cuando intenté rastrear el número para ver a quién pertenecía, nos encontramos con que dicho número no existe.

―¿Qué? ―preguntó David, frunciendo el ceño.

―Pues, eso, no existe. Es un número falso, aunque se envíen mensajes o se hagan llamadas a estos números, en realidad es como una fachada, al marcarlo, la llamada se conecta a otro número aleatorio ―reveló Alex―. Funciona igual que tú móvil adicional, hermano. La única diferencia es que, mientras tu número conecta siempre a tu verdadero número de teléfono, este conecta a una serie de números aleatorios, cambiando cada tres segundos.

―¿Es eso posible? ―inquirió el rubio, tenía la misma expresión que David.

―Sí, para que lo entiendan mejor, es una especie de telaraña. ―Tomó su bolígrafo y una de las hojas de la carpeta, le dio la vuelta y empezó a trazar líneas que convergían en el centro, y luego las conectó entre sí con líneas rectas; la composición era similar a una telaraña, la diferencia fue que, en vez de que los trazos tuviesen las mismas separaciones, esta tenía una forma bastante asimétrica―. Alguien envía un mensaje de un teléfono. ―La punta del bolígrafo se posó sobre la punta externa de una de las líneas, y luego la desplazó por esa línea hasta que llegó al punto en que se tocaba con una de las líneas perpendiculares, desviándose en esa dirección―. Cuando llega a su destino, es redireccionado a otro número, y luego a otro y luego a otro. ―Movió la mano, cambiando de dirección cada vez que las rectas se cruzaban entre sí, no siempre iban en dirección al centro, pero eventualmente alcanzó el centro del dibujo―. Hace eso hasta que llega al número real, que no es el que tiene el emisor original. Entre más compleja es la red, más difícil es conseguir el destinatario real. En especial porque muchas veces estos números se destruyen una vez que son usados.

»Este tipo de seguridad es muy sofisticado y casi imposible de romper, a menos de que el programa de rastreo vaya a la misma velocidad que el de seguridad, pero muchas veces todo el proceso toma menos de un minuto, así que… ―Abrió las manos indicando que no tenía nada.

―¿Quiénes usan este tipo de máxima seguridad? ―Robin frotaba su barbilla, mirando fijamente el papel con la escueta conversación.

―Oh… desde militares de alto rango hasta magnates de alto perfil ―respondió el hombre de piel oscura―. Hombre, básicamente puedes hacer una buena lista: mafiosos, políticos, terroristas, asesinos profesionales.

Los dos hombres lo miraron, Alex estaba serio, sosteniendo la fuerza de esos ojos.

Le costaba creer que Laura hubiese contratado a un asesino de alto calibre para deshacerse de Ángela, era como buscar una pantera para cazar un ratón de ciudad.

―En mi opinión, puedo creer que esto está relacionado más a su familia que a otra cosa ―se aventuró Alex―. El móvil no está registrado entre sus contactos, pero sabemos que su familia tiene demasiado tiempo en la política, bien podría pertenecerle a alguno de sus tíos o abuelo.

―Ella tiene esos números guardados en su móvil ―refutó David.

―Claro, pero puede ser algo reciente… quiero decir ―se apresuró a explicar, la mirada amenazadora de Robin y la incrédula de su mejor amigo le dieron escalofríos―, puede ser que hayan implementado el sistema de manera reciente, debido a lo que sucedió con Miller, Co. Para evitar dejar un rastro de evidencias que puedan usarse en su contra.

―Es posible, pero poco probable ―dijo David. Se recostó contra el asiento y soltó un resoplido―. Tal vez lo hagan después de lo de hoy, pero dudo que antes… las personas que nunca han enfrentado dificultades suelen volverse descuidadas, la prepotencia y la arrogancia les hacen pensar que son indestructibles, esa es la razón por la cual pudimos conseguir mucha evidencia…

―Hansen tiene razón ―se sumó Robin exudando un aire frío y calculador―. Cuando empezamos a investigar de manera sistemática, nos dimos cuenta de los fallos, tanto que me hizo dudar de la capacidad de los organismos de ley de este país.

Alex no dijo más nada, la verdad era que no tenía nada con qué defender a Laura Miller y tampoco estaba interesado en hacerlo, la pelirroja era una arpía sin corazón y la creía muy capaz de querer asesinar a su amiga.

David salió de allí con su victoria agridulce, Martin y él discutieron el siguiente paso, no iban a darle ni un solo respiro a la familia. Una vez que creyeran que las cosas se estaban calmando, lanzarían un nuevo golpe, esta vez, al hermano mayor de su adorada suegra.

Sus sueños de ser gobernador de la capital, como una vez lo fue Frank Murphy, se desvanecerían en el aire.

Tras haber huido de la empresa al ver a la prensa reunirse frente a las puertas principales, decidió ir a visitar a Ángela. No obstante, no sabía si ella continuaba en la clínica, por esa razón prefirió llamar a Alex; para su sorpresa, Robin se encontraba allí, lo que lo llevó a desviarse de su idea inicial.

Ya que habían culminado, se apresuró a marcharse, por suerte, su socio mantuvo su palabra y se comportó como un caballero, informándole que la morena continuaba hospitalizada.

―Hoy en la tarde le dan el alta, su amiga, la doctora Wang, va a buscarla cuando termine su turno. Va a pasar unos días en casa de los padres de ella.

Se detuvo en la floristería, el aroma floral inundó su nariz y abrumó sus sentidos, no sabía qué flores obsequiarle.

«Las rosas son demasiado obvias…» pensó con frustración.

―Hola, ¿lo puedo ayudar en algo? ―le preguntó la jovencita.

David era un hombre bastante atractivo, de ese tipo que te hacía voltear los ojos pero que también intimidaba; no obstante, con la pérdida de sus recuerdos de los últimos siete años, parte de esa aura fría, arrogante, pero sobretodo, intimidatoria, se diluyó bastante. Ciertamente no se podía ocultar la verdadera naturaleza de una persona, sin embargo, nada más con relajar sus facciones, David parecía más accesible.

―Voy a visitar a alguien importante en el hospital, tuvo un accidente y no sé qué flores puedo regalarle ―explicó.

―Bueno, las flores tienen muchos significados, por ejemplo, los tulipanes…

―No, tulipanes no, sé que no le gustan ―cortó de inmediato. La joven asintió con una sonrisa…

―¿Es su novia o esposa? ―preguntó ella, caminando hacia las rosas. David negó.

―No, pero es la mujer que amo ―respondió con nerviosismo. Ante la mirada confundida de la empleada, sonrió con tristeza―. Es una larga historia, terminamos hace un tiempo, yo no he dejado de amarla y hace poco tuvo un accidente… voy a visitarla y no deseo llegar con las manos vacías, pero no creo que las rosas sean buena idea, son… demasiado obvias.

―¿Qué tal unos crisantemos? ―ofreció―. Son bonitos, hay de distintas formas y colores, y dependiendo del color tienen diferentes significados.

David accedió, vio a la chica tomar las flores y frunció el ceño al ver que usaba unas que parecían unas margaritas. Al ver la cara del cliente la empleada sonrió.

―Hay diversos tipos de crisantemos, señor ―explicó―. Estos que parecen unos pompones se les suelen llamar ‘de bola’ y tienen muchos pétalos. ―Señaló con la tijera, de esos había tomado unos blancos bastante esponjosos y también había algunos verdes.

El ramo se fue formando con bastante rapidez, era frondoso y colorido, daba una sensación de alegría y vitalidad. La joven le dio una breve explicación de los colores seleccionados, diciéndole qué significaban, luego de eso le deseó buena suerte.

No obstante, cuando llegó a la puerta de la habitación de Ángela, se paralizó de miedo. Poco más de una semana atrás le había dado un beso, le había hecho promesas, asegurándole que pasara lo que pasara, él iba a luchar. Pero estaba allí, con el corazón palpitante, sintiéndose culpable por haberla puesto en peligro e incapaz de suprimir su cobardía para entrar.

Incluso sabía que las enfermeras en la estación de trabajo se reían de su ir y venir frente a la puerta, como si fuese un adolescente a punto de confesarse.

Estando a escasos metros de Ángela comprendió que su mayor miedo era que ella se negara a verlo. Si ella ponía aún más distancia después de lo que hizo, pensó en patearse a sí mismo por su impaciencia.

Tocó la puerta, y al no haber respuesta, pensó que tal vez estaba dormida.

―¿Puedo pasar?

Cuando el silencio se hizo demasiado largo, David se vio obligado a asomarse, se encontró a Ángela sentada en la cama, su brazo estaba envuelto en un cabestrillo y en algunos puntos de la su piel expuesta se veían rastros de moretones. Frunció el ceño, en el brazo sano había un hematoma largo que atravesaba el antebrazo en diagonal, desde el hombro luxado se extendía un cardenal grande que subía por su cuello.

Solo pudo imaginarse cómo estaría la pierna, había sido la parte de su cuerpo que recibió el mayor impacto.

Ni siquiera se percató que había entrado, tampoco que dejó el ramo a los pies de su cama, David caminó directo a ella, con ojos cargados de miedo, vergüenza y dolor.

―Por Dios, Ángela ―musitó en un susurro, tomando su rostro entre las manos.

―Estoy bien ―aseguró ella, agarró sus manos y las apartó con cuidado. Sonrió con debilidad y desvió la mirada a las flores―. Adolorida, pero bien.

―Lo lamento tanto…

―No fue tu culpa, David ―lo interrumpió ella―. Estas cosas pasan, uno piensa que nunca nos pasarán a nosotros, pero sí, puede sucederle a cualquiera.

David no dijo nada, no deseaba asustarla, lo único que podía hacer en ese momento era ponerle seguridad, personas que cuidaran de que nada le pasara, observándola desde las sombras.

Él tomó el banquillo alto y lo rodó hasta colocarse al lado de la cama.

―Te traje algunos regalos de París ―dijo con suavidad.

―No los quiero ―respondió de inmediato. Ángela negó, observándolo con incredulidad―. ¿No te das cuenta de lo ridículo e inverosímil que se escucha eso?

―Ya te dije, Angie…

―Yo sé lo que me dijiste, no lo he olvidado… ―cortó la morena, sus ojos seguían en las flores, se negaba a ver a ese hombre a la cara―. Eso no cambia las cosas, ¿comprendes? Ni siquiera deberías estar aquí… deberías estar con tu esposa, con tu familia…

―Ellos no son mi familia…

―¿Y qué hay de Noah?

David suspiró.

―Es lo único bueno que salió de todo esto ―contestó él. David tomó una de sus manos entre las de él―. Ángela, no tienes razones para creerme, tampoco te voy a obligar a que confíes en mí porque sería ruin de mi parte. Solo te pido, lo único que te pido, es que no me alejes, no me prives de la oportunidad de resarcir mis errores.

»Más pronto que tarde todo se va a resolver, yo seré libre, corregiré todo, y haré que paguen… porque ahora tengo el poder para hacerlo.

»Todos ellos pagarán por lo que te hicieron, a ti y a tu madre, y también por lo que nos hicieron a nosotros.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Komen (1)
goodnovel comment avatar
Dionis Feliz De Chez
por favor más capitulos , la trama está super interesante
LIHAT SEMUA KOMENTAR

Bab terbaru

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   EPÍLOGO

    ―Mamá va a matarte ―dijo Noah con voz preocupada, mirando de medio lado a su padre. En el suelo, David se encontraba sentado con sus dos hijas, jugando. Se suponía que él había subido para ayudar a las niñas a terminar de arreglarse, Ángela sabía que las niñas necesitaban supervisión y tiempo para poder vestirse, por eso le pidió a David que las ayudara… dos horas antes. En ese momento, no solo las niñas no estaban listas, sino que la ropa que llevaban eran disfraces de princesas, el cabello de ambas tenía moñitos por todos lados y en ese instante maquillaban a David. Rodeados de muñecas y peluches. ―Aún tenemos tiempo ―le respondió su padre, restándole importancia―. Terminamos aquí y nos arreglamos para salir. ―¡Es verdad, hermano! ―dijo la más pequeña, tenía seis años y unos adorables ojos ámbar, iguales a los de Noah. Su color era tan puro que contrastaban con el cabello castaño oscuro―. Además, papá está quedando muy lindo, no podemos parar ―explicó, mientras su hermana mayor

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 117

    El verano se acabó, las lluvias se espaciaron y aunque el clima comenzó a enfriarse, las hojas de los árboles se tiñeron de vivos rojos vinos.David tardó tres semanas en recuperarse por completo, durante esos días encontró un nuevo lugar donde vivir, esta vez una villa a las afueras de la ciudad, en una zona rodeada de altos árboles y algunas lomas. El sitio cumplía con todas sus demandas: seguro, tranquilo y para el gusto de Noah, su propiedad tenía un estanque artificial.Al momento de la mudanza ya habían adoptado dos perros, un labrador y un pastor alemán, con el que el niño se encariñó de inmediato. La casa requería que hubiese más personal, así que pronto contaba con un grupo de personas viviendo con ellos.Ángela los visita seguido, Noah desarrolló un fuerte apego por la morena, que jamás demostró molestia por eso. Ella le enseñaba a tomar fotografías, corrían juntos con los perros y construían cosas en medio de la sala.Robin regresó al país junto con Jade y Oscar, aunque los

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 116

    Abrió los ojos y se encontró con un techo color crema que no conocía; le tomó alrededor de un minuto recolectar cierta información sobre sí mismo. Recordó su nombre, edad y que tenía un hijo; luego, de golpe, las imágenes de Laura amenazando a Ángela con un arma y lo que siguió después, invadió su mente.Todo eso disparó el malestar físico, se hizo consciente de su cuerpo, las extremidades pesaban, la piel le hormigueaba y un dolor creciente y agudo se irradiaba desde su pecho y un lado del abdomen.Se sorprendió de no escuchar a nadie en la habitación, había abiertos los ojos y aunque aún no emitió palabra, le pareció extraño que no notaran que estaba despierto. Giró su cabeza hacia la derecha, lo que vio hizo que un calor agradable se esparciera dentro de él.Ángela se encontraba sentada al lado de la cama, sobre sus piernas, estaba Noah. Ella lo sostenía, abrazándolo con fuerza, mientras el niño descansaba su cabeza sobre el pecho de la morena. Los dos dormitaban profundamente, inc

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 115

    Sentía su cuerpo extraño, como si su mente discurriera por un camino a una velocidad diferente mientras su cuerpo lo hacía por otro lado.Miró su móvil una vez más, cavilando si llamaba a Ángela o no. La extrañaba demasiado, tanto que le dolía el corazón, pensó que tras tantas peleas y discusiones su ausencia no se sentiría, que por el contrario, en vez de experimentar vacío solo sería alivio, pero no.Por supuesto estaba nervioso, la culpa lo invadía cada vez que recordaba lo que hizo con Laura; sin embargo, si consideraba las cosas de manera objetiva, tal vez podrían pasar la página, resolver los problemas y regresar.A veces las parejas se fortalecían cuando superaban cosas como aquellas.Además no había pasado tanto tiempo, solo un par de semanas.Fuera del bar, se sintió mejor, a pesar de que hacía calor a pesar de que era de noche, al menos escapó del sofocante ambiente del salón privado. No soportaba a las amistades de Laura Miller, eran tan arrogantes como ella, hablando siemp

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 114

    David iba de camino a su casa cuando recibió la llamada de Laura. Desde hacía un par de días tenía una sensación de peligro inminente que le causaba ansiedad; atribuyó eso al hecho de que la pelirroja seguía prófuga, y que podía aparecer en cualquier instante y causar estragos.Una vez que ella le colgó, él manejó como un poseso, rompiendo varias leyes de tránsito. Con manos temblorosas marcó el número del detective y vociferó que Laura se hallaba en su departamento, con su hijo. El policía le dijo que mantuviera la calma que ya estaban enviando patrullas para allá y llegarían en pocos minutos.Cuando entró al elevador sentía el corazón obstruyendo su garganta, los nervios le daban la ilusión que el tiempo pasaba mucho más lento de lo que en realidad fluía. Una vez que las puertas se abrieron salió corriendo y casi se llevó por delante a Noah y la empleada.―¡Papá! ¡Papá! ―lloró su hijo al verlo―. ¡Mi mamá está apuntando con una pistola a la tía Angie!David soltó una exclamación de a

  • NO ME PIDAS QUE TE OLVIDE   CAPÍTULO 113

    David recibió un mensaje directo a su móvil con una fecha y hora, supuso que provenía de Laura, quien le estaba indicando el momento en que se verían.Antoni dudó en decirle sobre la llamada, porque sabía que él contactaría a la policía para arrestar a la pelirroja; no obstante, accedió a hacerlo, tras pensar que la forma en que su hermana se estaba comportando solo la conduciría a un final nefasto.Se dirigió al café una vez que confirmó con la policía que estarían allí, planeaban atraparla a como diera lugar. Entró al local, pidió una mesa y esperó.Por dos horas estuvo a la expectativa.Cuando estuvo seguro que Laura no iba a presentarse, salió del local y se subió a su auto. Mientras conducía rumbo a la empresa de Alex, conversó con el detective.―Es posible que se haya dado cuenta de que estábamos allí ―explicó el oficial, su voz llenó todo el habitáculo del auto, porque se encontraba en alta voz―. Si los Stracci la están ayudando, significa que debe tener a alguno de sus hombres

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status