共有

Capítulo 3

作者: Wheat Grain
Sylvia pareció darse cuenta de lo que había dicho cuando ya era demasiado tarde. Se tapó la boca y miró a Roxie, alarmada.

—Ay, Roxie, perdón —se disculpó—. No quise decir que estuvieras sucia… Solo que estás empapada…

Se volteó hacia Evan, nerviosa, y le pidió:

—Evan, explícaselo, por favor. De verdad no quise decir eso. No quiero que Roxie vuelva a malinterpretarme y se enoje conmigo.

Evan sonrió y le revolvió el cabello con cariño.

—Sé a qué te referías —la tranquilizó—. Roxie no va a enojarse contigo. No se enoja por esas tonterías.

Se volteó hacia Roxie antes de añadir:

—Seven acaba de ponerse ropa limpia. Tú estás empapada y se la vas a ensuciar. No tienes idea de lo travieso que es ese niño. Ayer le compré diez conjuntos de ropa nueva y casi enseguida ya había arruinado ocho.

Allí estaban los tres: un hombre, una mujer y un niño que parecían una familia. Roxie ni siquiera miró a Evan. Mantuvo los ojos fijos en Sylvia.

—Quítate mi bata —le ordenó con frialdad.

La madre de Roxie había bordado a mano aquella bata de seda para la noche de bodas de su hija. En la tela destacaban dos palomas blancas bordadas con especial cuidado. Y ahora Sylvia la llevaba puesta.

Nadie dijo nada. Sylvia retrocedió, como si la mirada de Roxie la hubiera asustado, y se mordió el labio inferior con un gesto dolido.

—Roxie, perdón. Yo… Me la quito ahora mismo —aseguró.

Los ojos se le enrojecieron cuando buscó apoyo en Evan.

—Pero… anoche se me ensució la ropa. Evan me la lavó y todavía no se ha secado…

—Es solo una bata —le reprochó Evan a Roxie con el ceño fruncido—. ¿A qué viene esa actitud?

Roxie ya no pudo contener la rabia y el dolor que había acumulado durante toda la noche.

—¡Anoche me dejaste tirada al borde de una carretera donde ni siquiera podía conseguir un taxi, porque tenías que ir corriendo a un bar por tu adorada Sylvia! —le gritó—. ¡Tenía el teléfono sin batería y tuve que caminar toda la noche bajo una tormenta para llegar a casa! ¡Y cuando por fin llego, resulta que mi prometido pasó la noche con otra mujer y que ella lleva puesta la bata de novia que mi madre hizo para mí! ¡Evan Shaw, dime qué actitud esperas que tenga!

—¡Roxie, por favor, no me malinterpretes! —suplicó Sylvia con los ojos llenos de lágrimas—. Anoche bebí de más. Evan se preocupó por mí y me trajo. ¡No pasó nada entre nosotros! ¡Dormimos en habitaciones separadas!

Se volteó hacia Evan, entre lágrimas, y le preguntó:

—Evan, ¿qué puedo decir para que Roxie no nos malinterprete?

Seven lanzó la figura que tenía en la mano hacia la cabeza de Roxie. El objeto le raspó la mejilla y le dejó una línea de sangre.

—¡Estás maltratando a mi mamá! ¡Eres una mala mujer! —gritó el niño, sin apartar los ojos de Roxie.

El leve gesto de culpa de Evan desapareció y su rostro se endureció.

—¡Roxie Foster, no creas que todos tienen la mente tan sucia como tú! —la reprendió—. Ya eres una mujer adulta. ¿No puedes resolver un pequeño problema por tu cuenta? Llegas a casa y te desquitas con Sylvia cuando ella no te ha hecho nada. ¿Y todavía crees que tienes razón?

—¿Así que ustedes son inocentes? ¿No hay nada más que una amistad entre los dos? —replicó Roxie con una risa amarga.

—No peleen —les pidió Sylvia mientras se secaba las lágrimas—. Todo esto es culpa mía. Me quito la bata y te la devuelvo ahora mismo.

Agarró la tela con ambas manos y tiró de ella. La seda se rasgó a la altura del hombro con un ruido seco.

—Perdón, Roxie. Yo… —balbuceó Sylvia, cada vez más nerviosa y con los ojos llenos de lágrimas.

Evan se quitó la chaqueta y le cubrió los hombros con ella.

—No pasa nada —la tranquilizó con suavidad—. No lo hiciste a propósito.

Roxie miró la bata rota mientras temblaba de pies a cabeza. Era evidente que Sylvia la había roto a propósito. Se lanzó hacia ella y levantó la mano para darle una cachetada, pero Evan la sujetó de la muñeca antes de que pudiera golpearla.

—¡¿Qué diablos te pasa, Roxie?! —le reclamó Evan, sin soltarla—. ¡Es solo una bata! Te voy a comprar otra.

—Mi madre la hizo para mí —replicó Roxie, con la voz temblorosa de rabia—. ¿Cómo piensas reemplazarla?

Su madre había sido una bordadora reconocida. Tras la traición del padre de Roxie, los años de tristeza le habían deteriorado la salud y afectado el corazón. Con el tiempo, las manos habían empezado a temblarle tanto que ya no podía sostener una aguja de bordar.

Aun así, antes de la boda de Roxie había pasado horas y horas trabajando en secreto en aquella bata, sin pensar en su propia salud. Ahora Sylvia la había destrozado.

—Entonces es más fácil todavía —respondió Evan—. Dile a tu madre que te haga otra.

Le soltó la muñeca antes de continuar:

—Estamos por casarnos. No quiero pelear contigo. Ve a calmarte.

Roxie se le quedó mirando. Lo que acababa de decir le pareció la estupidez más grande del mundo.

—Me dejaste plantada ocho veces en el registro civil por ella —le reclamó, con la voz todavía temblorosa—. Por ella me dejaste sola en una tormenta. Después la dejaste ponerse la bata que mi madre hizo para mí y dormir en la cama que debía ser nuestra. Evan Shaw, ¿qué te hace pensar que todavía quiero casarme contigo? ¡La boda está cancelada!

En ese momento se abrió la puerta de entrada. La madre de Roxie estaba allí.

—Roxie, ¿cómo que la boda está cancelada? —preguntó, con los ojos abiertos de sorpresa.

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • No hay cura para el adiós   Capítulo 23

    Tres años después, todo el mundo del diseño arquitectónico conocía a Roxie Foster. Había desarrollado un estilo propio, inspirado en las técnicas tradicionales del bordado a mano. Incorporaba aquellos patrones elaborados a los juegos de luces y sombras y a los detalles estructurales de los edificios modernos. Sus diseños recibían elogios por todas partes y cada nueva propuesta llamaba la atención.También había ganado por fin el dinero suficiente para comprar de nuevo la casa de su madre. El día en que la propiedad volvió a estar a su nombre, Roxie se quedó sentada allí, a solas, desde la mañana hasta la noche.Finn no la apresuró. Esperó afuera y solo se acercó cuando ella abrió la puerta.—Ven. Vamos a casa —le dijo mientras le tomaba la mano con toda naturalidad.Durante aquellos tres años, su relación había ido creciendo con calma y naturalidad. No había grandes declaraciones ni una pasión que los consumiera por completo. Si Roxie pasaba toda la noche trabajando en un diseño, F

  • No hay cura para el adiós   Capítulo 22

    El día de la audiencia llegó pronto. Evan se presentó con un traje que ya no le quedaba bien. Llevaba el cabello descuidado, tenía los ojos hundidos y la barba de varios días le oscurecía la mandíbula.Sylvia estaba bajo la vigilancia de los agentes del tribunal, con las manos esposadas por delante. Ya no quedaba nada de aquella mujer delicada e indefensa que había fingido ser.La sala quedó en silencio cuando el juez comenzó a leer la sentencia.—Sobre el caso de negligencia médica, este tribunal determina que el acusado, Evan Shaw, incurrió en negligencia grave al prestar atención médica —leyó—. Sus actos ocasionaron un retraso crítico en el tratamiento y fueron una de las principales causas de la muerte de la paciente.Continuó leyendo antes de anunciar:—Por lo tanto, el tribunal ordena a Evan Shaw ofrecer una disculpa pública a la demandante, Roxie Foster, a través de un importante medio de comunicación local y pagarle alrededor de doscientos cincuenta mil dólares por daños y

  • No hay cura para el adiós   Capítulo 21

    Evan no supo cómo había logrado regresar a su departamento. Agarró el teléfono y dejó el dedo suspendido sobre el nombre de Roxie en sus contactos. Pasó un largo rato antes de atreverse a escribirle un mensaje.«Tenemos que hablar».Debajo del mensaje apareció un aviso rojo: «No entregado». Se quedó mirando la pantalla mientras pasaban los segundos. Luego insistió y mandó otro:«Roxie, déjame verte. Por favor».Otra vez apareció el aviso: «No entregado». Las lágrimas le cayeron sobre la pantalla, pero siguió mandando mensajes aunque sabía que ella nunca los recibiría.«Roxie, me equivoqué. Por favor, perdóname».«Por favor…».«Roxie, lo siento».«Roxie, te amo…».***Mientras tanto, Roxie estaba frente a la computadora, concentrada por completo en su trabajo. Las horas se le pasaban sin que se diera cuenta. Ganar el concurso de diseño le había traído una propuesta de colaboración de una empresa importante. Trabajaba hasta tarde todas las noches para prepararse. Acababa cansad

  • No hay cura para el adiós   Capítulo 20

    Evan ni siquiera intentó defenderse. Ya no tenía cómo hacerlo. Al final, tomó una pluma y firmó el documento que le notificaba su suspensión mientras se llevaba a cabo la investigación.Esa misma tarde, Roxie dio una entrevista exclusiva a la prensa como hija de la víctima. Frente a las cámaras, contó con claridad todo lo que había pasado desde que su madre enfermó hasta su muerte. Expuso los hechos ante el público y desmontó esa falsa imagen de integridad y principios que Evan llevaba años construyendo.—Un médico que se salta las normas del hospital por una mujer a la que llama su «compañera de un curso inferior», que abandona a una paciente que lo necesita y pone en peligro su vida… —denunció Roxie.Miró de frente a la cámara y añadió con voz firme:—No merece llevar esa bata blanca.En casa, Evan estaba sentado frente al televisor. La luz parpadeante de la pantalla le iluminaba el rostro mientras miraba a Roxie. No sabía si lo consumía la culpa o el arrepentimiento. Solo sabía

  • No hay cura para el adiós   Capítulo 19

    La sorpresa dejó a Evan con la mente en blanco. Aquella vez, Sylvia le había entregado un montón de documentos y le había dicho que eran formularios de garantía personal del proyecto. Confiaba tanto en aquella joven, a la que creía dulce e inocente, que no se había molestado en leerlos con cuidado.Nunca imaginó que Sylvia ya le estaba tendiendo una trampa para hundirlo junto con ella.Evan levantó la cabeza despacio. La calma y la firmeza de sus ojos habían desaparecido. Ahora ardían de furia y reflejaban una frialdad que daba miedo. Se sintió el idiota más grande del mundo.Por esa mujer había renunciado a todos los principios con los que decía vivir. Había lastimado a Roxie una y otra vez y había provocado de forma indirecta la muerte de su madre. Por ella había perdido todo lo que más quería en la vida. Y al final descubría que la mujer por quien había sacrificado tanto era cruel y calculadora.—Lárgate —le ordenó, sin dejar de mirarla.La sonrisa de Sylvia se tensó un instant

  • No hay cura para el adiós   Capítulo 18

    El llanto de Sylvia solo empeoraba el dolor de cabeza de Evan. Se llevó los dedos a la sien.—¿Qué fue lo que pasó? —le preguntó con la voz ronca.—No sé… —sollozó Sylvia, a punto de derrumbarse—. Se acabó todo el financiamiento y cerraron el proyecto. ¡Ahora también quieren que pague una indemnización! Evan, necesito una fortuna para que desbloqueen mis cuentas. Si no lo consigo, estoy acabada. ¡Podría ir a la cárcel!Lo miró desesperada antes de suplicarle:—¿Puedes ayudarme?Evan la escuchaba llorar, cansado y cada vez más irritado.—Sylvia, ya no tengo dinero —respondió, sin dejar de presionarse la sien—. Te di todo lo que tenía. Ya puse la casa y el auto como garantía. No me queda ni un centavo.Ya tendría que tragarse el orgullo y pedirles dinero prestado a sus amigos para devolverle a Roxie lo que le debía. ¿De dónde iba a sacar más?Sylvia dejó de llorar y lo miró como si no pudiera creer lo que acababa de oír. Entonces pareció ocurrírsele algo.—Espera, Evan. ¡Eres el

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status