로그인**POV: Sera**El aire frío dentro del almacén vacío olía a metal oxidado, grasa vieja y concreto húmedo. Estaba sola debajo del único foco tenue que colgaba del techo alto, las manos metidas profundo en los bolsillos de la chaqueta para esconder el temblor. Cada sonido leve en el edificio oscuro hacía que el corazón me diera un vuelco. Después de lo que Tommaso le hizo a Enzo—dejarlo roto en una cama de hospital con tubos en el pecho—sabía exactamente con qué tipo de monstruo estábamos lidando. No había espacio para ni un solo error esta noche. Si este plan fallaba, ninguno de nosotros saldría vivo.La voz profunda de Luca crujió a través del diminuto auricular escondido en mi oreja, sonando tensa y apretada. “Sera, quédate cerca de la luz,” susurró suavemente. “Mis hombres ya están en posición a lo largo de las pasarelas de arriba. En el momento en que Tommaso cruce la línea, cerramos el edificio. Solo mantenlo ahí.”“Te oigo,” murmuré apenas por encima de un susurro, mirando las som
POV: EnzoEl almacén del río olía a óxido viejo, madera húmeda y agua sucia. Caminé rápido por el pasillo estrecho entre filas de cajas de madera pesadas, con la mano apoyada en el bolsillo donde tenía escondido el celular. Acababa de terminar de enviar el lote de códigos de envío directo al servidor privado de Luca. Todo iba según el plan. Solo necesitábamos una hora más antes de que Luca pudiera entrar con su gente y cerrar la operación de Tommaso para siempre.Doblé la esquina hacia la salida trasera, listo para escurrirme al callejón oscuro donde estaba estacionado mi auto. Quería regresar rápido al ático para asegurarme de que Sera y Luca estuvieran a salvo. Pero en el segundo en que me acerqué a la puerta, tres focos potentes se encendieron sobre mi cabeza.Me detuve en seco, las botas congeladas en el piso.Parado justo frente a la salida estaba Tommaso. No llevaba la chaqueta del traje, solo una camisa oscura con las mangas arremangadas hasta los codos. A su lado estaban cuatr
POV: LucaEl corazón me latía con fuerza mientras caminaba de un lado a otro por el piso duro del ático. La habitación callada se sentía extraña después de la música fuerte de Club Nero. Sera estaba sentada en el sofá grande de cuero cerca de la ventana, las manos bien apretadas alrededor de una taza caliente. Su piel seguía pálida por lo cerca que estuvo Tommaso de atraparla, pero su respiración por fin se había calmado. No podía dejar de mirarla, asegurándome de que realmente estuviera a salvo frente a mí. Cada segundo que pasó sentada cerca de mi tío se sintió como una agonía pura. Si Tommaso le hubiera tocado un solo cabello esta noche, habría quemado todo ese club hasta los cimientos.El elevador privado pesado se abrió con un clic, rompiendo el silencio. Enzo salió sosteniendo una carpeta gruesa de cuero negro y una pequeña memoria USB plateada en la mano derecha. Su cara estaba completamente sin expresión, pero sus ojos brillaban con noticias serias. No perdió tiempo con saludo
POV: SeraLa pesada puerta del SUV negro se abrió hacia la calle ruidosa de la ciudad. La luz de neón rosa brillante de Club Nero parpadeaba en la pared sobre mi cabeza, lanzando sombras largas por el callejón. Mis botas se sentían pesadas sobre el pavimento frío. El estómago se me retorcía en nudos apretados, pero forcé la espalda derecha y eché los hombros hacia atrás. Esta noche yo no era solo Sera, la chica asustada de un departamento pequeño tratando de proteger a su hermana. Esta noche volvía a ser Scarlett.Revisé el pequeño micrófono negro escondido debajo del cuello de mi vestido rojo. Estaba bien pegado a la piel justo debajo de la clavícula, completamente oculto. Enzo se aseguró de que la señal fuera clara y se grabara directo en el auto de Luca estacionado a dos cuadras. Cada respiración que daba, cada palabra que se dijera cerca de mí, iba derecho a un disco duro como prueba legal.“¿Lista?” la voz profunda de Enzo sonó a través del auricular diminuto metido profundo en m
Punto de vista: SeraLa puerta del pesado todoterreno negro se abrió hacia la ruidosa calle de la ciudad. La brillante luz de neón rosa del Club Nero parpadeaba en la pared sobre mi cabeza, proyectando largas sombras a través del callejón. Mis botas se sentían pesadas sobre el pavimento frío. El estómago se me retorcía en nudos apretados, pero obligué a mi cuerpo a enderezarse y eché los hombros hacia atrás. Esta noche no era solo Sera, la chica asustada de un pequeño apartamento que intentaba proteger a su hermana. Esta noche volvía a ser Scarlett.Revisé el diminuto micrófono negro metido bajo el cuello de mi vestido rojo. Estaba pegado con cinta de forma segura contra mi piel, justo debajo de la clavícula, completamente oculto a la vista. Enzo se había asegurado de que la señal fuera nítida, grabándose directamente en el coche de Luca aparcado a dos manzanas de distancia. Cada respiración que tomaba, cada palabra pronunciada cerca de mí, iba directo a un disco duro como prueba lega
Punto de vista: SeraEl pesado coche negro se detuvo justo frente a la entrada del ascensor privado debajo del edificio de Luca. Mi cuerpo se sentía débil por todo el estrés, pero el nudo en mi estómago empezaba a aflojarse un poco. La agente Rodríguez se había marchado. Asuntos Internos la obligó a dar un paso atrás, dándonos un respiro. Pero todos sabíamos que era solo una pausa. La verdadera amenaza seguía ahí fuera.Luca nos abrió la puerta a mí y a Gianna. Mi hermana pequeña salió despacio, mirando a su alrededor en el vestíbulo. Ya no parecía aterrorizada por Luca, pero seguía aferrada a mi brazo. Enzo nos seguía de cerca, cargando con dos pequeñas bolsas de lona llenas de la poca ropa que pudimos coger de nuestro viejo apartamento.—¿Este lugar es realmente seguro? —preguntó Gianna con vocecita.Luca se giró hacia ella, agachándose hasta quedar a su altura.—Es el lugar más seguro de la ciudad, Gianna. Mis hombres están afuera las veinticuatro horas del día. Nadie se acerca a e







