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25-El cumpleaños.

Auteur: Andry07
last update Date de publication: 2026-09-16 21:51:20
BASTIAN

Habían pasado varios días desde aquella noche.

Legna había vuelto a ser la misma. Esa que hablaba incluso estando dormida.

Excepto por aquella mañana, en la que se mantuvo particularmente en silencio.

Me fuí a trabajar con ésa sensación de que algo estaba pasando, y al volver de un cruce la encontré acostada en el sofá.

—Levántate.

Me miró desde el sofá.

—¿Para qué?

—Vamos a salir.

—¿A dónde?

—Solo levántate.

—Si es otro cruce de almas yo paso...—se envolvió más e
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  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   28-Puedes ir en paz...

    Los días siguientes fueron extraños... No había sucedido nada y al mismo tiempo, había sucedido demasiado. Seguíamos compartiendo la misma casa, pero era como si existiera una pared invisible entre nosotros. Él evitaba mirarme durante demasiado tiempo, y yo evitaba buscarlo, aunque igual lo hacía. Cuando coincidíamos en alguna parte de la cabaña, la conversación no pasaba de unas cuantas palabras. Me estaba volviendo loca. No sabía qué era peor: que me evitara o que yo estuviera pendiente de que regresara cada vez que desaparecía. Hasta que una tarde no pude soportarlo más. Tenía pensado decírselo, que quería regresar a casa, a mi mundo. Seguro se negará pero tendrá que aceptarlo, no soy su prisionera. Y a éstas alturas prefiero enfrentarme a un Lóbrego que seguir soportando su indiferencia. Caminé hasta la sala, por suerte lo encontré ahí. Estaba sentado en el sofá, con la mirada clavada en un libro, apenas sintió mi presencia se tensó. Su teléfono vibró y solo una

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   27- El peor error...

    LEGNA. —Dijo que solo tardaría unos minutos, ya lleva más de una hora— comenté en voz alta, al notar que Bastian no había regresado. Una escena alarmante llegó a mi cabeza sin avisar. —¿Y si ya lo descubrieron?, ¿Y si lo exiliaron? La simple idea me hizo estremecer. Dejé lo que quedaba del pastel a un lado y me levanté de inmediato. —¿Ahora que hago?, mejor lo llamo...— mis manos comenzaron a temblar, me acobardé—¿y si pronuncio su nombre y no viene? El miedo que sentí en ese instante fué absurdo. Tuve que darme unas cuantas bofetadas mentales para entrar en razón. —¿Que me está pasando?, tengo que dejar la paranoia. Respiré profundamente y me acomodé el cabello. Él no podía verme así, tenía que aparentar calma y cuando estaba a punto de abrir la boca para decir su nombre, apareció frente a mí. —¡¿Que te pasa Bastian?!, ¡¿Acaso enloquecíste?!—le reclamé por inercia— cómo se te ocurre dejarme aquí sola por tanto tiempo, dijiste que solo serían unos minutos. Acortó la

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   26-Cinco.

    BASTIAN Aparecí en un hospital, frente a una mujer. —Eres Lorena Gálvez—no fué una pregunta. Ella me miró, y asintió. Parecía confundida, después creo que cayó en cuenta de lo que sucedía, aún así mantuvo la calma, eso es bueno, hace mi trabajo menos "pesado". Por lo general las almas sienten miedo, o tristeza, casi nunca quieren irse. Muy pocas son las que sienten comprensión y por ende aceptación. —Lorena, ha llegado el momento de partir.— Ella asintió con la cabeza. Me acerqué y tomé su mano con sutileza. —Legna, haz llegado a éste mundo hace... Me detuve, algo estaba mal. La mujer parpadeó y yo cerré los ojos. Me había equivocado de nombre. —Lo siento. Respiré profundamente. —Lorena Gálvez, llegaste a éste mundo... —Pronuncié las palabras que había repetido miles de veces. La luz comenzó a rodearla y la mujer sonrió débilmente antes de desaparecer. —Sal de mi cabeza, Legna Lois—Murmure cuando me quedé solo. Mi voz resonó en aquel lugar vacío. Y entonce

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   25-El cumpleaños.

    BASTIAN Habían pasado varios días desde aquella noche. Legna había vuelto a ser la misma. Esa que hablaba incluso estando dormida. Excepto por aquella mañana, en la que se mantuvo particularmente en silencio. Me fuí a trabajar con ésa sensación de que algo estaba pasando, y al volver de un cruce la encontré acostada en el sofá. —Levántate. Me miró desde el sofá. —¿Para qué? —Vamos a salir. —¿A dónde? —Solo levántate. —Si es otro cruce de almas yo paso...—se envolvió más en la cobija. —No es eso.... estamos perdiendo tiempo valioso. —Solo dime a dónde iremos. —¿Confías en mí o no? Movió la cabeza arriba y abajo para afirmar. —Entonces levántate, es una sorpresa. Nos vamos en 30 segundos. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. —Dame cinco minutos. —Un minutos. —Mejor que sean diez... LEGNA. Bastian chasqueo los dedos y aparecimos frente a un enorme lago. Me quedé inmóvil. —Bastian... No dijo nada. El agua era completamente cristal

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   24-¿Emociones?

    Cuando regresamos, Legna se sentó en el sofá y se quedó mirando al vacío. Ya no lloraba. No sé si eso era bueno o malo. Creo que lo segundo. Me quedé de pie frente a ella sin saber qué hacer. Ignorando el hecho de que mi teléfono no paraba de vibrar con nuevos mensajes. Una parte de mí quería gritarle "te dije que no debías venir conmigo, testaruda", y la otra solo quería hacerle compañía. Había aceptado llevarla conmigo porque solo quería quitarmela de encima. Ahora me arrepiento. Me senté a su lado. —Legna... No respondió. —Lo lamento. Ella giró lentamente la cabeza hacia mí. —¿Por qué? —Por permitir que vieras eso. No fué mi intención... Bajó la mirada. —Yo te lo pedí, te pedí que me llevaras. —Aun así. Guardó silencio. Me quedé observándola, continuaba con la mirada perdida. No me había percatado de la presión que sentía en el pecho. Cómo una especie de tristeza, aunque eso era imposible. Llevo cuatro siglos sin saber lo que es tener esa clase de e

  • PRONUNCIA MI NOMBRE.   23-Devastada.

    Aparecimos en un lugar que Legna no conocía. Una calle estrecha, oscura y silenciosa. La noche estaba particularmente fría. El viento atravesaba las calles casi desiertas y era tan fuerte que hacía temblar los árboles. Ella se abrazó a sí misma. —Hace frío. Caminé unos pasos y el teléfono vibró en mi bolsillo. Lo saqué. La pantalla mostró un nuevo mensaje. SIN NOMBRE — RECIÉN NACIDO — HIPOTERMIA Me quedé inmóvil. Legna se acercó con curiosidad. —¿Qué sucede? Guardé el teléfono. —Nada. —Bastian. —Quédate aquí. No me sigas. —¿Por qué? —Porque sí. Ella intentó seguirme. —Te dije que te quedaras. —Pero... —Legna. Lo prometiste. Mi tono fue suficiente para detenerla. Caminé hasta el final de la calle y lo único que vi fue una pequeña caja de cartón que se encontraba junto a un contenedor. No había nadie más alrededor, solo el viento. Me acerqué lentamente. Y allí se encontraba, un cuerpo diminuto envuelto en una manta de color azul cielo,

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